domingo, 14 de octubre de 2018

LA BUENA NOTICIA: LAS MIRADAS DE JESÚS.


La mirada de Jesús llena de simpatía hacia el joven que le pregunta. La mirada  triste y esquiva de éste, después de escuchar las exigencias de Jesús. Su mirada hacia los discípulos acobardados. La mirada de miedoso asombro de éstos. ¡Este evangelio de hoy es el evangelio de las miradas!

En el Evangelio que hoy se lee en la misa se habla de un joven rico que corre al encuentro de Jesús  para preguntarle  algo muy importante: de qué modo puedo hacer que mi vida sea plenamente feliz. Se dice que era un joven, seguramente porque corría, aunque el texto no lo llama así. Dice: uno, alguien. Enseguida aparece el tema de la riqueza como un gran impedimento para encontrar el auténtico sentido de la vida que sería : la vida eterna, el reino de los cielos en el lenguaje más clásico o litúgico.

Pero el evangelio no trata sólo de riquezas, sino del seguimiento de Jesús. La riqueza, como también la pobreza, pueden ser medios muy útiles para seguir a Jesús pero muchas veces se convierten en verdaderos obstáculos. Hay pobres que viven toda la vida maldiciendo su estado, codiciando lo que no tienen. ¡Qué difícil les va ser a ellos encontrar el reino de los cielos! Hay ricos que solamente entienden su vida y su destino acumulando riquezas, creyendo que el dinero les va dar toda la felicidad. Ni unos ni otros encontrarán nunca la salvación.

Por el contrario, los que intentan seguir a Jesús, en la pobreza y en la riqueza saben muy bien el camino: poner a disposición de los demás lo poco o mucho que tienen. Aquí ya en la tierra, con sacrificios y dificultades arrancará su felicidad, alcanzarán el pleno sentido de la vida. Después…

jueves, 11 de octubre de 2018

TOMA DE POSESION EN GUADASSUAR




El domingo pasado, día siete, estuve en Guadassuar, con motivo de la toma de posesión de mi amigo Juan Sivera, compañero en el sacerdocio. Participé en la celebración en un acto litúrgico muy bien preparado, esplendoroso y bello, como sólo liturgia católica sabe hacer, en el marco del precioso templo parroquial que estaba abarrotado de gente.

Mi amigo Juan estaba lleno de emoción y nervios, además de pletórico de ilusión porque iba a comenzar un nuevo periodo de su vida de joven sacerdote. Se le confiaba, y ademas lo merecía, este cargo pastoral de Cura Párroco dado el buen hacer de sus seis o siete años ya de camino sacerdotal. En sus anteriores destinos lo había hecho muy bien, por eso ahora me congratulo de que sea el cura de una parroquia donde va a poder trabajar a gusto para anunciar el Evangelio y donde sin duda, como ocurrió en Ribarroja, dejará su impronta de simpatía, buen corazón, tolerancia y fidelidad a Jesucristo y a su Evangelio. Con él estoy y por él rezo y reitero mi  enhorabuena otra vez.

Durante la larga ceremonia tuve no pude evitar el recordar con nostalgia cuando yo tenía la edad de este amigo y también de mis "Tomas de posesión" que en mis principios no tenían el brillo y solemnidad de ahora. Eran actos muy simples, en los que el cura siempre casi se autopresentaba en la primera misa que se celebraba. La primera misa de entrada como cura de en la Yesa que fue precisamente mañana ,12 de octubre, y luego, después de cuatro años como vicario de la parroquia de San Miguel y San Sebastián, mi posterior destino como párroco en la humilde y entrañable de Maria, Madre de la Iglesia en Marxalenes. Allí, en “petit comité”, recuerdo que me reuní con el consejo pastoral y empecé, sin ritos ni ceremonias mi andadura en un servicio que duró veinticuatro años. Después vinieron la parroquia del Cabañal y la que ahora atiendo en San Antonio de Padua. Esta vez hubo sendas ceremonias solemnes, abigarradas y prolongadas liturgias.

Por aquel entonces no se estilaba el recargado ritual de las tomas de posesión. Eran tiempos del post Vaticano II, con su sencillez y sentido  de pueblo de Dios. Hoy dicha ceremonia  parece una exaltación de poder del cura sobre la parroquia. Asoma el triunfo del clericalismo -uno de los mas graves  enfermedades de la Iglesia de hoy, que relega a los laicos a segundo plano-. En la ceremonia parece que al cura se le responsabiliza de todo y se le da el poder absoluto. Aunque los laicos participen en las moniciones y otras intervenciones secundarias y prescindibles, el rito entroniza, casi al pie de la letra, al párroco qué es el que decide, y el que carga en el fondo con todos los asuntos más graves. Aunque en el ritual se recuerde que el cura debe el deber ser el ministro (es decir, servidor) y evangelizador, todo esto parece oscurecido por las formas litúrgicas de exaltación del párroco. La sobriedad y sencillez del Vaticano II han quedado muy lejos.
Quizá ese momento de relumbre de la solemne ceremonia de la toma de posesión sea para algunos sacerdotes, cuya vida silenciosa callada, difícil y sacrificada suele venir después, como el "minuto de gloria” que todos hemos de tener.
De todos modos, yo seguí en Guadassuar la ceremonia con la misma gran ilusión  que mi amigo Juan, a quien le deseé lo mejor. Y espero con seguridad y certeza que será un muy buen párroco y un sacerdote muy feliz.

Ad multos annos!

viernes, 5 de octubre de 2018

EL ANETO, LA CRUZ Y EL AMARILLO


En la cumbre del Pico de Aneto (3.404 m.) hay anclados sobre un pedestal de hormigón una imagen de la Virgen del Pilar y a su lado, hundida entre bloques de granito y fijada con unos fuertes cables, una gran cruz de hierro. ¡Cuantos vientos, tempestades y nieves han soportado año tras año! Estos signos religiosos contemplan desde la altura todo el paisaje España. Cuando allí después de dura expedición llegan los montañeros, se siente unidos  misteriosamente por ese especial sentimiento que aparece cuando uno sube una montaña: sentirse muy cerca de los compañeros de expedición, llenarse de una satisfacción que aumenta la autoestima, y también experimentar la presencia y de andar muy cerca de Aquel que está más allá de la cumbre.  Es, sin duda, una experiencia muy singular.


Hace tres días llegó la noticia de que unos independentistas habían pintado la Cruz que preside el Aneto. Pero subir a la cima de una montaña tan alta, con las intenciones de reivindicar su ideología,  además de ser algo que divide y enfrenta, separa a los humanos y por tanto, nos separa de Dios es además de una bobada, una tontería. 

Ha habido comentarios para todo. Indignación, rabia, estupor, profanación, blasfemia. Pintar de amarillo ese signo sagrado en la cumbre del monte más alto de los Pirineos además de inútil gesta y estupida reivindicación implica un enorme grado de incivilización.

¡Reivindico el color amarillo para los montes! Dentro de una semana o dos, este color será el manto precioso de los grandes bosques de la montaña. Ir a contemplarlo encoge el corazón de tanta belleza. Y los paisajes rojos ocres y amarillos que los árboles crean son una experiencia casi religiosa porque, a mí por ejemplo, me elevan inmensamente agradecido, el corazón hasta Dios.

jueves, 4 de octubre de 2018

EN LA FIESTA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS



En 1182, en la Umbría, Giovanni de Pietro Bernardone provocó una revolución silenciosa en la sociedad  y en la Iglesia que por aquel entonces parecía ir a la deriva. El regreso a la sencillez y a la pobreza de Jesús y el descubrimiento de la naturaleza, como espejo donde se puede contemplar el rostro de Dios comportó un gran cambio en la sociedad de su tiempo. Hoy celebramos la fiesta de este hombre que se hizo llamar Francisco de Asís.

¡Hay que celebrar este día!


Yo os sugiero desde aquí que para celebrarlo, vayáis a ver esta película: “Francisco, un hombre de palabra”. Esta exhibiendo ahora en nuestras salas de cine y nos habla de Jorge Borboglio, que cambió también su nombre por el de Francisco y que, como aquel otro, ama la sencillez de vida se preocupa de los pobres y además ha levantado su voz rotundamente contra el desprecio, la humillación y la destrucción de la madre tierra.

miércoles, 3 de octubre de 2018

ESCUCHA A DIOS



Escucha a Dios.
Pon tu oido cerca de su boca
que él habla quedo.
Puede ser un murmullo, un rumor, un susurro.
Aunque algunas veces su voz pueda ser un trueno,
hay siempre que estar atento.
Como una liebre, salta de improviso.
Escucha a Dios
y aprenderás a oír a los hombres.

                               (De mis meditaciones matutinas)