sábado, 3 de agosto de 2019

LA VIRGEN DE LOS ÁNGELES SE PASEA




LA VIRGEN DE LOS ÁNGELES SE PASEA POR SU PUEBLO.
Cuando estoy escribiendo este texto, a la misma hora, está saliendo del templo parroquial la imagen de su patrona. La Virgen de los Ángeles se pasea esta tarde por las calles de su pueblo que es el Cabanyal. Siento nostalgia por no poder estar allí.

Pequeña, orgullosa, contenta, lleva puestas sus mejores galas: una túnica rosa pálida es su vestido, cubierto por un gran manto tejido del azul del cielo,(ese mismo cielo que allí, muy cerca, en la playa, se confunde con el mar…).

Reluce su precioso rostro de  porcelana y su cabeza coronada parece un alto tocado. Su cabellera se esparce por la espalda. Su cimbreante cuerpo es una delicada figura recién sacada de un estuche de oro y en  su postura, semeja en su gesto una japonesa vestida con todas sus galas. 

En el anda en el que es transportada se yergue en medio de un jardín de flores cuyos jardineros son los ángeles. Al lado emergiendo de entre ellas, un pequeño San Francisco, en éxtasis y, manos a la obra, parece estar reconstruyendo la Porciúncula.

De las muchas imágenes que hay en el Cabanyal, a mí me parece que esta Virgencita de los Ángeles es la más bella.

¡Esta Reina de los Angeles que se está paseando por las calles de su pueblo -el Cabanyal es más que un barrio de Valencia-, con su cetro regio en una mano, como si fuera un abanico y, en la otra, un niño Jesús que parece columpiarse y bendecir!

En una sencilla anda, cuajada de flores y guiada por sus clavarios camina la Virgen de los Angeles por las calles de su parroquia : ¡A quienes la miran con fe, se les llenan sus ojos del azul del cielo, y sus corazones se calientan con la ternura de una madre!.

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