lunes, 30 de abril de 2012

Pastor Bonus



Domingo del Buen Pastor… Bello titulo para Jesús. La estampa, la pintura del buen pastor me traslada a mi infancia. En el gastado y manchado de tinta del pupitre de la escuela, con el libro de Historia Sagrada abierto, le dibujo sansulpiciano de un bello pastor, llevando sobre los hombros a un suave cordero y yo, con los ojos abiertos contemplando tan hermosa figuración. "Gotas de lluvia sobre los cristales")

Ahora ya han pasado muchos años y sigue encantándome esta hermosa imagen de Jesús… pero a veces me parece demasiado dulce. Trabajoso oficio, sucio, difícil,duro: de sol a sol y con el hielo del invierno y el fuego del verano. Ovejas malolientes, asustadizas, torpes,  y “aborregadas”(nunca mejor dicho).

Claro que hay que trascender la imagen o la metáfora. Peculiar Pastor es Jesús que no saca provecho de las ovejas: ni lana, ni leche, ni carne… peculiares las ovejas, que no forman  rebaño gregario, sin libertad ni voluntad propia para seguir al Pastor.

viernes, 27 de abril de 2012

Difícil lo tiene el Papa

 
El Jueves Santo pasado, en la homilía de la Misa Crismal, Benedicto XVI se refirió a un grupo de sacerdotes austriacos que, reclamando reformas en la Iglesia que no llegan, amenazaban a optar por la desobediencia eclesial si no se emprendían enseguida dichas reformas.
Pensaba yo que eso era propio de un sector muy concreto del presbiterio de Austria, pero no  es así (si no, el Papa no hubiera hecho referencia). El escrito elevado  a Roma está firmado por la mayoría de los curas austriacos y el movimiento se está extendiendo como una mancha de aceite entre le clero de Alemania, Francia y otros países de Centroeuropa. La mayoría son sacerdotes con bastantes años de ministerio; parece ser que entre el clero joven esa movida no prospera. Se hace llamar “Initiative Pfarrer” (Iniacitva de los Párrocos) y solicita que se hagan drásticas reformas sobre cuestiones que el Vaticano II ya señaló y que según ellos su no aplicación es causa del abandono de tantos sacerdotes y laicos de la Iglesia.
El Papa anterior, con ser un santo, cerró en falso muchos de los boquetes que tenía el muro de la Iglesia, incluso algunos hasta los ignoró, pero a este Papa, que es más un intelectual que un hombre práctico de gobierno, le están saliendo los enanos por todos lados, y no me refiero solo a los lefrevistas, que siguen erre que erre.
Desde luego yo firmaría muchas de la reformas en la Iglesia que piden esos curas, pero de ahí a la desobediencia… Pobre Ratzinger, con lo a gusto que él hubiera estado quemándose las cejas ante un libro y descansando al piano tocando una sonata de Mozart!...

miércoles, 25 de abril de 2012

El guía de Auschwitz



 Me lo pensé más de una vez, si, llegado el momento, no bajaba del autobús y no iría con el grupo a visitar el campo de exterminio de Auschwitz. Hace más de treinta años, visité Matthausen y fue psicológicamente demoledor para mí. Así que al finalmente decidí por pasar el trago amargo y desde luego me fue llevadero estar en ese lugar de ignominia. En algunos momentos se me saltaron las lágrimas, pero me reconforté con mi oración personal. Además, haber visto tantos reportajes, documentales y películas sobre tal lugar le quitó el factor de la sorpresa ingrata.

Lo mas sorprendente fue el comienzo de la visita. Posados sobre las ramas peladas de un árbol (allí todavía es invierno) unos negros cuervos parecían esperarnos. El árbol estaba junto al umbral de entrada del campo de exterminio con la sarcástica frase: "Arbeit match frei". Nos llegó entonces el guía que nos acompañaría con sus explicaciones en la visita. ¡Parecía uno de los deportados escapados del pasado horrible! La cabeza rapada, los ojos saltones del hambre y la miseria padecidas, una camiseta azul y gastada sobre el cuerpo que cubría con una zamarra ya muy usada. No llevaba la ropa a rayas, pero parecía una aparición. En un castellano perfecto nos fue diciendo y mostrando los barracones y todos los horrores que albergaban. La cámara de gas, los hornos crematorios, las barras donde colgaban a los presos, las literas donde dormían hacinados, sus  las salas donde practicaban experimentos médicos, los almacenes de pelo, maletas, gafas y objetos confiscados, los botes de gas Ziclon…  



Demasiado dolor, insoportable sufrimiento. Un nudo en la garganta. Los ojos a veces, empañados, se fatigaban de mirar. Me parecía oír el clamor de los dos millones de seres humanos asesinados. Ante la pared de ejecución por fusilamiento a mí se me ocurrió pedir al guía que explicaba, impasible, el horror -(así se gana su pan: ¿Cuántas veces al día tendrá que decir lo mismo?)-, permiso para rezar: me dijo que sí y lo hicimos con un padrenuestro y un responso… Nos encomendamos al Padre Maximiliano Kolbe, a Edith Stein, Dietrich Bonhoeffer, a tantos judíos, católicos, protestantes, ortodoxos, hombre y mujeres mártires que seguramente en muchos momentos allí mismo sintieron el terrible el silencio de Dios pero también, y a través de él, el susurro de su Palabra definitiva. Auschwitz es el Gólgota. Y lo mismo que ocurrió allí, hubo al tercer día una repuesta de Dios.

Demasiadas emociones, que ahora, escribiendo esto, vuelvo a revivir…

martes, 24 de abril de 2012

Yo confieso


Aunque para mí, lector empedernido, todo día es bueno para leer libros, ayer que fue oficialmente el Día del Libro, terminé, en vez de empezar, la lectura de un libro. En verdad que tengo la costumbre de leer a  la vez más de uno, pero la novela que había comenzado antes de Semana Santa es de esas que ahora se suelen editar con harta frecuencia: tiene más de seiscientas cincuenta páginas…me pedía tiempo, valió la pena porque me ha gustado mucho. Es de esos libros muy bien escritos, que no hablan de aventuras de espadachines, de monstruos o de hadas y enanitos, sino que repasa de un modo muy sutil distintas situaciones de pecado o de traición a uno mismo del ser humanos y todo tas el secreto de un violín prodigioso.

“Yo confieso” escrito por Jaume Cabré es una estupenda novela que sabe captar en todo momento la atención lector a la vez que describe con primor los distintos ambientes de lugar y tiempo en que se desarrolla un relato-río utilizando una estructura sintáctica y temporal peculiar, que recuerda precisamente a ciertas planificaciones del cine moderno: todos los géneros mezclados, personajes que entran y salen de continuo y nunca gratuitamente, saltos temporales y dialogales sin solución de continuidad. La he leído en mi lector digital, que me ha facilitado llevar el libro a todos los lugares. La recomiendo.

domingo, 22 de abril de 2012

La resistencia a creer



No es fácil tener fe en la resurrección. Acostumbrados desde pequeños a hablar de ello, confundimos muchas veces una creencia vaga y sin forma, con la experiencia profunda de fe en el Resucitado.

Mil resistencias, a la hora  la verdad, nos impiden a veces despegar hacia el cielo de la confiada creencia. Vivimos, aun confesando la  fe, como si Dios no viviera, porque, a lo mejor, nos falta caer del caballo, como le pasó a Pablo para hacer de Jesús el testigo vivo de su vida.

Impedimentos: muchos y todos. En el evangelio del este domingo se dice que todo lo impedía para creérselo de verdad: el miedo y el susto,  la risa e incluso la alegría. No es un fantasma, no es una vana ilusión, no es una sublimación, no es una proyección de nuestros deseos frustrados.  “Soy yo mismo, el mismo que viste y calza, con mis llagas y mi sonrisa. Tocad, ved, dadme algo de comer.” ¡Aquí estoy, para siempre, siempre, siempre!.

Estatuas de sal en Wielczka


"Salados" niños polacos con sus madres posan como recuerdo de la visita

En Wieliczka hay una gigantesca mina subterránea de sal, antes en explotación industrial y ahora en explotación comercial dedicada a los turistas y a la producción de “souvenirs”. Es una de los primeros lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y Polonia orgullosa, lo muestra como una de sus joyas turísticas.

Es toda una montaña de cloruro sódico mezclado con otros minerales que da a la sal cristalizada que se extrae, bonitos colores y que en su explotación, después de siglos, se han abierto larguísimas galerías, anchas y cómodas, espacios amplísimos, que son capillas, salas de estar y hasta salones palaciegos que convierten esos laberínticos pasadizos en un paseo amable, pese a lo oscuro (se ha solucionado con una buena iluminación) y claustrofóbico que naturalmente es.

Estatuas de sal (mineros extrayendo el otrora preciado producto, viejos reyes polacos, héroes nacionales, gnomos trabajando en las entrañas de la tierra, crucifijos, vírgenes y santos –no podía faltar la imagen gigante de Juan Pablo II) se muestran en las distintas salas y capillas que a lo largo de no sé cuantos kilómetros de pasillos, como un laberinto, recorren la mina.

Turistas españoles descansan del paseo subterráneo

Procuré no mirar hacia atrás no fuera que me ocurriera igual que a la mujer de Lot.

viernes, 20 de abril de 2012

¡Resucita que estás en Pascua!



Resulta que la resurrección de Jesús es, junto a su pasión y muerte, el núcleo fundamental de nuestra fe. Es cristiano aquel que cree que Jesús resucitó de entre los muertos. Y la fe cristiana es entonces una actitud ante la vida llena del estímulo de la victoria, de optimismo porque nuestra vida no embocará en el fracaso.

Esto es provocador: porque tumba el aserto racional y empírico, que la gente resume diciendo que “de la muerte nadie ha vuelto”.

Pues sí, hubo uno, se llamaba Jesús y de su quiebro a ésta él nos prometió participar a todos. La fe en Jesús de Nazaret e desde entonces un fuerte revulsivo contra todo lo que significa fracaso de muerte.

¿No es para saltar de alegría?

jueves, 19 de abril de 2012

Un idioma endiablado




Una de las peculiaridades de Polonia es su idioma o al menos eso es lo que yo aprecié. Es una lengua eslavo-occidental y se escribe con muchos dígrafos (es decir letras que se juntan para indicar un sonido distinto) y signos diacríticos extras. Uno no se hace cargo de los mil rótulos que como en todas partes llenan las calles. Es uno de los cinco idiomas más difíciles del mundo y la misma  guía (que se llamaba Hanna) no se preocupó de enseñarnos más que unas cuantas palabras. Más: nos dijo que abandonásemos el empeño de aprenderlo; no nos iba a servir para nada (sic).

Polonia tiene tres paisajes diferentes: el del norte, que al ser bañado por el Báltico tiene el encanto de una costa pintoresca y bastante domesticada y que yo no visité. El del centro que es extensísimo con una llanura cruzada de sur a norte por el Vístula y con un paisaje monótono, sin grandes contrastes, salpicado de pequeños pueblos sin características de interés. El sur es por lo contario muy montañoso pues se hace fronterizo con un muro de altas montañas que limitan con Eslovaquia. Zakopane es la ciudad que visitamos. Ciudad de deporte de montaña, con grandes pistas para saltos de esquí y para esquiar.

A mí me gustó mucho la arquitectura de madera con que están realizadas muchas de sus casas y sus adornos exteriores. Una de las cosas que más me sorprendió fue su cementerio: las tumbas tenía como indicativos esculturas y cruces a veces muy naïf talladas en madera. Era verdaderamente precioso y no tenía ese aspecto tan fúnebre de nuestros camposantos.

La última peculiaridad –a mi parecer bien triste- es el miedo al pasado con el que viven los polacos. No tienen miedo al presente ni al futro, sino que parecen vivir cargados con un pasado ominoso. Los alemanes y la barbarie nazi que sembraron muerte y destrucción, los rusos y comunistas que remataron la faena y los sojuzgaron durante decenios y las victimas, judíos y polacos y otro muchos más están omnipresentes en monumentos, lapidas y recordatorio. Da entonces la sensación de vivir en un país lleno de melancolía, incrementado a veces en este viaje por las nieblas, la lluvia y el plomizo cielo que tuvimos algunos días.

martes, 17 de abril de 2012

¿Son tristes los polacos?


En este viaje  de Polonia del que estoy recién regresado, ando ahora recordando a los polacos que allí viven. Se les nota, por ejemplo, en la gente que trabaja en lugares públicos (comercios, etc.), una cierta desidia y desinterés en atenderte y entenderte. La mayoría de camareros por ejemplo, no entienden prácticamente lo que les dices, aunque hagas señas o intentes expresarte en otros idiomas más internacionales. En las tiendas, no hay la sonrisa inicial, con la que se recibe al cliente y cuando ésta se produce, bien poco dura. Yo no sé si ello es residuo de la época reciente de dominio ruso-comunista en donde el interés comercial era nulo debido al sistema laboral y la anulación de toda suerte de competencia.
Muy serios los polacos, se les veía ir y venir a sus trabajos, con una gran sensación de soledad y sentido de la disciplina en medio de unas calles rodeadas –salvo en los centros históricos- de feos edificios construidos por arquitectos de inspiración y estética  socialista.

A lo mejor éstas son impresiones de un turista y ando equivocado: mejor si así fuera.

Ocho días en Polonia


Y ocho días de descanso para los que con vuestra paciencia seguís mi blog. El lunes de Pascua, acabada la Semana Santa de este año, me fui con un grupo numeroso de amigos que tengo en Paterna, encabezado por su propio cura párroco, José Luis Llopis, a visitar ese país del corazón de Europa, conocido por sus traumas y complejos –no hay desdicha que se no se abata sobre él- y ahora aun más conocido positivamente por ser el solar patrio de donde salió el Papa Woityla, naturalmente para los polacos el más importante héroe nacional.

Me ha parecido Polonia un país sin contrastes, de gente algo meláncolica y acomplejada, obsesionada por lo religioso,  asustada por su pasado y con pocas ganas de sonreír.

Desde luego he visto algunas cosas que me han llamado la atención, como la terrible naturalidad del espanto de Auschwitz, la belleza de la Plaza de Cracovia y su gran ambiente y el enorme lujo de los hoteles en los que hemos estado hospedados.

¿Lo mejor? El ambiente armonioso, divertido, encantador y amistoso de los que formábamos el grupo, que aunque no heterogéneo por la edad, si lo era por las caracteres: y todos tan contentos y unidos. Así, se puede viajar al fin del mundo.