miércoles, 19 de enero de 2022

RESPUESTAS SIN PREGUNTAS

 






He estado esta tarde leyendo el libro "Paciencia con Dios. Cerca de los
lejanos"de Tomás Halík, y me he encontrado con esta pequeña perla que nos habla del porqué la fe cristiana anda dormida en la almohada de los sueños rutinarios de la vida, de porqué la fe se abandona porque parece no servir para nada. 

«Vi una vez en las paredes de una estación del metro de Praga la pintada: '¡Jesús es la respuesta!', que posiblemente había escrito allí alguien que volvía desbordante de entusiasmo de alguna concentración evangélica. Solo que algún otro añadió acertadamente bajo su proclamación: 'Pero, ¿cuál es la pregunta?'. Esto me recordó el comentario del filósofo Eric Voegelin de que el mayor problema de los cristianos actuales no es que no sepan las respuestas correctas, sino más bien que han olvidado las preguntas que habían sido planteadas y a las que se dirigían estas respuestas. 

Las respuestas sin preguntas –sin esas que en su origen las provocaron, pero también sin aquellas otras que despiertan subsiguientemente a cada respuesta– son como árboles sin raíces. ¡Y cuántas veces, sin embargo, son propuestas nuestras 'verdades cristianas' como árboles talados, ya sin vida, en los que no puede anidar ave alguna!»

Tomáš Halík, Paciencia con Dios

martes, 18 de enero de 2022

HOY NO HAY CATEQUESIS

 


Los martes de seis a siete de la tarde, en la Parroquia, hacemos la catequesis de los niños para la Primera Comunión. Son pocos los que están inscritos en parte por la pandemia pero también y sobre todo porque los colegios religiosos que rodean a la parroquia los absorben: algo que no está nada claro y que arriba, los de la jerarquía eclesiástica deberían tomar medidas.

 

Esta tarde al abrir las puertas de la iglesia para comenzar la sesión de catequesis los catequistas y yo nos hemos encontrado que sólo ha acudido uno. Luego nos hemos enterado que el resto no ha venido porque están confinados. Ellos mismos o sus hermanos o sus padres tienen el coronavirus.

 

¡Que terrible! Cuando empezó esta pesadilla este maligno virus era casi mortal. Era como una nube negra y pesada que a quien cubría, como el Ángel exterminador de Egipto, lo fulminaba. Ahora se ha convertido en una nube ligera que lo abarca todo como si fuera una niebla que penetra en todos los rincones: nuestras casas, escuelas, teatros, iglesias, y más. Aunque ya no tan mortífera, sigue asediándonos con su amenaza y a nosotros amedrentándonos. Se dice que ya va para abajo, pero… Con gran dolor y estupefacción, hemos aplazado la catequesis para dentro de dos semanas con la esperanza de que nos habremos despertado algo de este mal sueño.

domingo, 16 de enero de 2022

DIOSES, HÉROES Y LÍDERES: UN ESCARMIENTO

 



¡Tiempos difíciles los que nos ha tocado vivir! No sólo por causa de esta terrible pandemia que nos está acosando desde hace dos años, sino también por el panorama oscuro que la estrategia mundial de los grandes imperios está desarrollando. Todo parece derrumbarse y no aparece para guiar a la sociedad alguien que sea un verdadero líder, un hombre/mujer buenos que sean verdaderos y ejemplares líderes.

 

Estos días están en total desprestigio y entredicho algunos dioses, líderes o héroes. Personajes de gran relevancia social que no son capaces de aceptar lo que imponen a los demás. El príncipe Andrés con su “libertinaje”, abusando de una menor. El jefe de  gobierno británico, Boris Johnson, que se salta a la torera lo que él obliga a cumplir a sus representados, el deportista de élite, Djokovic el tenista, que por ser un triunfador se cree que está exento de guardar las leyes que protegen a los demás ciudadanos. ¡Vaya panorama!


Tal vez olviden que todos los que suben mucho, después caerán más. No saben que siempre el poder es un gran riesgo porque provoca a menudo la corrupción del que lo detenta.

Esta clase de dioses, líderes y héroes nos sobran y siento mucha pena por tantos papanatas que corean a estos personajes impresentables. Hay que derribarlos de su pedestal y hacer que otros muchos más que pululan en los medios de comunicación escarmienten en cabeza ajena.

sábado, 15 de enero de 2022

¿SON DIOSES LOS MÓVILES?


¿Es el teléfono móvil nuestro nuevo dios?

 

El martes pasado perdí mi teléfono móvil. Estuve leyendo una hora en el parque y dejé el dispositivo sobre el banco en el que estaba sentado por si había que atender alguna llamada. Fue una mañana en que el sol de invierno acariciaba y se estaba muy a gusto. Cuando acabé la lectura, cerrado el libro, lo guardé en mi bolso y me levanté dejando olvidado allí el teléfono. Cuando me di cuenta volví sobre mis pasos y ya había desaparecido. Una mañana que había sido muy agradable se me tornó en amarga.

 

Así que por la tarde tuve que comprarme uno nuevo. Estuve manipulándolo para poderlo hacer funcionar, cosa de conseguí por lo menos en lo más elemental y quedé con un amigo al día siguiente para que él me lo configurara completa y totalmente.

El miércoles fui pues adonde estaba mi amigo y antes pasé por la Basílica de la Virgen. Lógicamente siempre entro a rezar una salve. Allí dentro y en aquel momento estaban celebrando la eucaristía y el sacerdote pronunciaba la homilía. Qué casualidad, el celebrante andaba hablando de los teléfonos móviles que decía ellos son ahora los nuevos dioses de nuestra época, de los que no podemos prescindir y adoramos absolutamente.

 

Después de lanzar unas cuantas condenas más hacia los televisores, ordenadores, internet y otras cosas modernas, nos invitaba a volver nuestros ojos al Dios verdadero. Me parece que exageraba mucho, por cuanto si es verdad que estamos atados a los móviles, muchos de nosotros no lo hacemos por propia voluntad e incluso para otros se ha convertido en un instrumento de trabajo bastante eficaz. La vida moderna tiene sus dos caras: la agradable y también la amarga.

 

Así que como estaba yo algo cabreado por el disgustillo de la pérdida, aún me fui de la basílica con más enfado. Ah, mi amigo configurándome el móvil, fue sumamente eficaz. Desde aquí se lo agradezco.

 

martes, 11 de enero de 2022

LA MEMORIA DE LA INFANCIA

 


Manipulando esta tarde mi teléfono móvil que parece guardar más secretos y misterios que un tratado sobre la Santísima Trinidad, me encuentro con esta foto entrañable: un montón de críos con uniforme de babero o guardapolvo, que fue mi promoción del Seminario de Moncada allá por 1958 ó 1959. El cura que nos “tutelaba” y que está a la derecha era un seminarista teólogo a punto de ser ordenado, se llamaba Francisco Piles. Creo que llegó a ser cura y después se salió.

 

En ese mogollón de críos, muchos se salieron a mitad de estudios, hoy son abuelos rodeados de nietos. Entre ellos hay, obispos, expoliticos, novelistas y otros oficiantes. Bastantes están, ay, criando malvas. Y otros como yo, llegamos a ser curas, ahora ya a punto de jubilación. También hubo quién después de ordenarse colgaron los hábitos. Es curioso a la inmensa mayoría yo los reconozca ¡y los puedo llamar por su nombre y dos apellidos! Esa intensa y extraordinaria memoria de la infancia…

 

A mi no me busquéis entre los fotografiados, pues yo me incorporé dos años después, en tercero de bachillerato ( o de latín como decíamos entonces).

UNA CARTA DE PABLO

 


Pero mira, sea lo que sea, hazlo de verdad, con hondura, con pasión. Que tu amor no sea una farsa. Pelea contra todo lo que es malo, lo que destruye o divide, y persigue lo bueno en el mundo, en la vida, en tu camino. Ten cariño a quienes te rodean, y también deja que otros te cuiden, pero, intenta querer a los otros más que a ti. No te descuides en la actividad que te toque. Y cuida tu vida interior, para dejar que el espíritu sea en ti fuego. 

Sirve a Dios con tu vida. Deja que la esperanza te mantenga alegre. Si hay problemas en tu horizonte, confía y mantente firme. No olvides rezar con frecuencia. Ayuda a los que nada tienen. Acoge a los que necesitan tu tiempo, tu palabra, tu espacio. Si alguien te critica, tú responde bendiciendo, no criticándole a tu vez. Celebra la alegría de los que ríen, y comparte el dolor de los que lloran. No trates mejor a unas personas que a otras. Y no busques sentirte mejor que los demás. Al contrario, sé una persona humilde. 

(Rezandovoy)