Primeras Comuniones: contra los molinos de viento.
Estas semanas andamos
los curas, ayudados eficazmente por los catequistas, haciendo los retoques de
la preparación para la Primera Comunión. Abnegado y discreto trabajo el de los laicos
que ayudan, ante la disidencia, indiferencia e incluso hostilidad (!) de algunos
padres (sic) de niños. ¿A que parece un
sarcasmo cuando, no una contradicción?
¡También hay
padres muy conscientes y creyentes que viven el acontecimiento con verdadera
fe. Quizá por ellos, parte de nuestros esfuerzos se hacen.
Pero el resto es
llorar. Después de tanto tiempo de secularización de la sociedad, de libertad
social y religiosa, donde uno puede tener sus opciones espirituales distintas,
sin las obligaciones aquellas del nacional catolicismo, el día de la Primera
Comunión sigue siendo igual; todo ensombrece lo que es principal: el paso que
los niños dan a su iniciación cristiana a raíz de su primera eucaristía. Otro
numeroso grupo de niños que tomará su Primera Comunión que será seguramente la
última.









