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viernes, 16 de enero de 2026

LA PALMERA DEL "PATI DE SANT FRANCESC"

 



¡Nos han "robado" la palmera en el patio de San Francesc!

 

Ayer mismo, los podadores de palmeras contratados por el ayuntamiento de Lliria, al ir a podar la altísima palmera situada en el patio de San Francisco en Lliria, se dieron cuenta de que su copa estaba infectada por la plaga del picudo. No hubo más remedio que talarla y dejar como recuerdo el tocón de su tronco.

    

Esa palmera era señal y marca del patio de la plazuela situada enfrente de la fachada de la parroquia de San Francisco de Lliria. Nuestro querido Pati, todo un símbolo  para el barrio del Raval. Una palmera que había resistido a los ataques de los críos,  en sus juegos y travesuras, los golpes de los balonazos de los enconados partidos de fútbol infantiles, el mismo calor de la hoguera de Sant Antoni, las cenas y fiestas del barrio. La palmera se plantó hace más de 25 años, cuando se hizo la última remodelación del entrañable, para muchos de nosotros, “Pati de San Francesc”.

 









También fue testigo de la la alegría de los novios al salir de la iglesia, de la tristeza de los que despedían en su entierro, de un ser querido, del gozo de contemplar la salida de la imagen de la Purísima cuando ésta salía del templo de procesión…

 

Tenemos la sensación de que cuando muere un árbol que hay algo que también muere en nosotros. Esto es lo que he sentido yo al ver los restos talados de la palmera. Esperemos que el Ayuntamiento vuelva a reponerla con un nuevo árbol.

viernes, 11 de marzo de 2022

VIATGES PER LA MEMÒRIA


 En la foto de la portada del libro, realizada allá por los años 60, aparecen los "escolanets"de la parroquia de la Asunción. Arriba el cura es don José Nacher, y abajo, coloreado, nuestro amigo Pepe Jordan.

El cálido abrazo de la memoria: Josep María Jordán.

 

El miércoles pasado se presentó en la Biblioteca Pública Municipal de Llìria el último libro escrito por mi amigo Josep María Jordán Galduf. Junto con Paco Rosalén, otro buen amigo, yo tuve también el placer de presentarlo. 

 

“Viajes por la memòria/ Lletres d’estima i gratitud” es un breve un libro autobiográfico que se lee con gran placer y satisfacción, porque el autor siempre cuenta su biografía relacionándola con la vida de todos los demás con los que él ha compartido en muchos momentos la vida. Junto a su vida y la de los demás transcurre también la vida de su amado pueblo que es Llìria. La memoria se torna recuerdo es decir que lo que se graba en nuestra mente se baja de viaje hasta el corazón y en él la memoria fructifica en afecto, estima, gratitud…

 


Leyendo el libro de Josep María Jordán se entiende la causa de ese actitud abierta y comprensiva siempre dispuesta al diálogo que tiene su autor. Siempre abierto al compromiso con la sociedad para hacer que ésta sea mas justa y mejor para todos. Creo que los últimos acontecimientos personales que está viviendo y que están marcando su espiritualidad es como el remate final de una vida bien completa y que espero que se alargue lo más posible para regalarnos su amistad y su bonhomía…

martes, 11 de enero de 2022

LA MEMORIA DE LA INFANCIA

 


Manipulando esta tarde mi teléfono móvil que parece guardar más secretos y misterios que un tratado sobre la Santísima Trinidad, me encuentro con esta foto entrañable: un montón de críos con uniforme de babero o guardapolvo, que fue mi promoción del Seminario de Moncada allá por 1958 ó 1959. El cura que nos “tutelaba” y que está a la derecha era un seminarista teólogo a punto de ser ordenado, se llamaba Francisco Piles. Creo que llegó a ser cura y después se salió.

 

En ese mogollón de críos, muchos se salieron a mitad de estudios, hoy son abuelos rodeados de nietos. Entre ellos hay, obispos, expoliticos, novelistas y otros oficiantes. Bastantes están, ay, criando malvas. Y otros como yo, llegamos a ser curas, ahora ya a punto de jubilación. También hubo quién después de ordenarse colgaron los hábitos. Es curioso a la inmensa mayoría yo los reconozca ¡y los puedo llamar por su nombre y dos apellidos! Esa intensa y extraordinaria memoria de la infancia…

 

A mi no me busquéis entre los fotografiados, pues yo me incorporé dos años después, en tercero de bachillerato ( o de latín como decíamos entonces).

sábado, 9 de octubre de 2021

MIGUEL PRIMA CON LA SEÑERA

 



En este radiante día 9 de Octubre día de nuestra Comunidad Autónoma estoy recordando a nuestro llorado y común amigo Miguel Prima que todos los años acudía con una señera desgastada y vieja a los actos que en el centro de nuestra ciudad se celebraban con motivo de tal solemnidad.


Como digo, con su bandera, él como un buen valenciano más y lejos de los  políticos, se llegaba hasta el Ayuntamiento para participar en la procesión cívica que saliendo desde allí entraba en la catedral (¡con qué devoción él cantaba también el Tedeum!) y luego iba hasta la Glorieta donde acababa el acto de homenaje a Jaume I el Conqueridor. Muchos que estaban allí esperando, al ver la señera que portaba Miguel, tan vieja, tan descolorida y tan deteriorada, la confundían con la original que llegaba mucho más atrás y aplaudían a rabiar. Cuando advertían su error, decían: -“¡No, no es esa!” y dejaban de aplaudir. Él se reía con esa risa que parecía una infantil sorna.

 

¡Qué grande era nuestro Miguel, qué sencillo, siempre detrás de las causas nobles!

¡Feliz día de nuestra Comunidad Valenciana a todos!

martes, 8 de septiembre de 2020

EN LA FIESTA DE LA VIRGEN DE CONSOLACIÓN DE UTRERA



Hoy, 8 de septiembre es la Virgen de Consolación, patrona de Utrera, que es la ciudad donde yo nací. Hoy es por tanto el día de mi patrona. Aunque ande durante muchos años lejos de allí, yo siempre la recuerdo con cariño, devoción y nostalgia. (¡Uno de mis recuerdos, que de niño me llenaba de pavor, era un cocodrilo disecado y gigantesco que colgaba del techo del atrio del santuario y que decían que había salido del pozo de la ermita!)

La Virgen de Consolación, allá en su santuario cuyo interior parece un palacio árabe, ha tenido durante muchos  años una gran raigambre de devoción en la Andalucía Baja. Las peregrinaciones para venerar su imagen eran muy numerosas (parecidas en comparación a y porcentaje a las del Rocío). El pueblo de Utrera la venera en multitud, que este año, no se puede producir a causa del coronavirus. A mí la Virgen de Consolación y su feria me recuerda lógicamente a mi infancia y juventud. Recuerdo que en una de las casetas de la feria tuve la oportunidad y suerte de escuchar en directo y casi en exclusiva, el tremendo cante por soleá de Fernanda de Utrera

¡La Virgen de Consolación de Utrera en la casita dorada de su retablo parece que te está esperando: el Niño Jesús en una mano y en la otra, una barquita de plata!

miércoles, 22 de julio de 2020

HERMANDAD DEL ROCÍO DE VALENCIA: TEMPUS FUGIT!



Me mandan desde Sevilla esta entrañable foto que recuerda a los tiempos pasados en los que la Hermandad del Rocío andaba construyendo un proyecto lleno de ilusión y fe religiosa. Erigirla era complejo y difícil, estando tan lejos del Santuario del Rocío de Almonte. 

Pero entre todos se consiguió y se llegó formar una asociación religiosa compacta, unida y próspera que ayudó a vivir a muchos el Evangelio de Jesús y a celebrar con alegría contagiosa la devoción a la Blanca Paloma. Aunque aprobada y aceptada como Hermandad filial de la Hermandad Matriz de Almonte, ya unos cuantos años atrás, se iba a la Romería de Pentecostés como era normativo, y se portaba el estandarte del "Sinpecado" con una sencilla carreta prestada.

El 12 de mayo de 1997, se bendijo la bella carreta propia de la Hermandad de Valencia y saliendo de la parroquia de Marxalenes donde tenía su sede, trasladada por bueyes, se llegó hasta la plaza de la Virgen donde el por entonces arzobispo de Valencia, don Agustín García Gasco bendijo a ésta. Entre las autoridades estaba, como aparece en la foto de arriba, la alcaldesa de ciudad Doña Rita Barberá (que ambos descansen en paz). El niño que hay en el centro de la fotografía es el hijo del tamborilero. Era un prodigio cantando fandangos y sevillanas rocieras, tan pequeñín, y que  a mí me recordaba a Joselito.
 Desde la altura de estos 23 años y en la situación en que andamos -este año no habido Romería- el tiempo pasado nos invita a continuar con nuestros proyectos aunque las personas y circunstancias hayan cambiado. Hermanos de la Hermandad de la Virgen del Rocío de Valencia, os digo: ¡Adelante, a nuevos tiempos, nuevos proyectos!

sábado, 2 de noviembre de 2019

NOCHE DE DIFUNTOS

La Muerte en "El  séptimo sello"


Estoy ahora aquí, en esta Noche de Difuntos, después de la celebración del día de Todos los Santos, recordando algunos momentos y experiencias de mi infancia. Cuando yo era niño esta noche era muy especial, donde se contaban cuentos de miedo. Volaba nuestra fantasía y palpitaban nuestros corazones. Unas horas antes, por la tarde, habíamos visitado el cementerio. Los críos íbamos por un lado, y furtivamente mirábamos algunas lagrimas de los mayores, que iban llorosos por otro. Aquella tarde tenía el sabor de las primeras castañas asadas contenidas en cucuruchos de papel de estraza y miraba con admiración y respeto los altos y rectilíneos cipreses que abrían la puerta del cementerio. Cogíamos sus redondas piñas para ver si tenían forma de calaveras.

Junto al fuego del hogar y después de la cena, alrededor de la mesa camilla -noviembre en aquel entonces era más frío-, se contaban cuentos y leyendas que encogían nuestro corazón de críos. Algunas veces el cuento muy simplón se interrumpía súbitamente para que alguien irrumpiendo por detrás nos diera un gran susto.

Después, ya adolescente, los cuentos dieron paso a aquellas primeras películas de terror que hoy nos parecen más de poesía que de miedo. Al final de mi adolescencia tuve por así decirlo mi gran experiencia con la muerte a través del cine. Tendría dieciséis años cuando vi por primera vez «El séptimo sello» (1957) de Ingmar Bergman. ¡La Muerte jugando ajedrez con el Caballero! Nunca me he atemorizado tanto como ante esa imagen de la muerte que aparecía en la película sueca. Para mí es la imagen más adecuada vista en cine y  la visión de dicha película constituyó para mí el inicio de mi gran afición al arte del cine.


Hoy, aquellas veladas de la Noche de Difuntos han sido sustituidas por la programación en los televisores de espantosas películas donde zombies, muertos redivivos, criaturas infernales y otros conglomerados de sanguinolentos efectos de imagen electrónica se arrastran quejumbrosos por debajo de las camas de los adolescentes. L verdad seque no me producen miedo ni pavor, más bien risa.

miércoles, 30 de enero de 2019

YO SOY ANTIGUO ALUMNO SALESIANO




No sé si la memoria y el recuerdo son un obstáculo para el futuro, pero hoy y ahora, explican y reconfortan el presente.

Ayer fue la fiesta de San Juan Bosco, fundador de los salesianos. Era un sacerdote que en Turín, que allá por el siglo XIX, fundó esa institución educativo-religiosa.Yo tengo cierto aprecio hacia ese santo que me recuerda el breve tiempo que estuve estudiando en uno de sus colegios. Era un crío y allí estudié el curso de ingreso y el primero de bachillerato. De eso, hace más de medio siglo, nada menos. Don Bosco, María Auxiliadora, Santo Domingo Savio, la elitista Congregación de la Inmaculada con su obsesión por la pureza…

Recuerdo algo muy negativo e imborrable pero ausente de rencor: un cura, Don Lucio (¡su nombre, aun lo recuerdo!) un tirano y casi un monstruo sádico que nos castigaba a estar más de una hora de rodillas o nos cogía de los pelos de la nuca hacia arriba y nos hacia levantar y sostenernos por el dolor con los dedos de los pies. Motivo: salirse de la fila o hablar con el compañero de al lado. Se me hacen presentes, ahora, sin rabia, mis lagrimas derramadas. Hoy, por fortuna, eso no ocurriría.

Pero también recuerdos positivos y reconfortantes. El de un profesor, también salesiano, (¿se llamaba Hermano Luis?) muy amable, pulcro y sereno, que nos daba lengua (antes se llamaba gramática) y de quien recibí mi amor a ésta. Las faltas del dictado, o de la multiplicación las  marcaba con pluma de tinta roja en un cuaderno que debías tener muy bien presentado.


Los domigos por la tarde, ya en plan ocio, nos reuníamos todos los críos (¡niñas, no!) en el patio del colegio o en un porche y allí intercambiábamos entre los compañeros nuestros tebeos. Aquello era un verdadero mercadillo: las aventuras de Superman, Batman, Vidas Ejemplares que editaba Novaro -me llega el olor del papel y la tinta de la policromía- iban de unas manos a otras. Luego ( no sé si después de un ejercicio piadoso que hacíamos en la capilla), sesión de cine. ¿Mi afición a éste nacería allí?. Veíamos películas de episodios, entonces se llamaban jornadas, de Fumanchú, El Llanero Solitario, El Zorro y Las Aventuras del Capitan Maravillas, un tío que, en apuros, gritaba ¡Sazhám! Yyse convertía en un superhéroe forzudo y volador.

sábado, 22 de diciembre de 2018

EL TIO JORGE, UN CUENTO SOBRE CIERTO DIOS


"Dios, en nuestra casa era prácticamente un miembro de la familia muy admirado por papá y mamá, que nos lo describían como un señor ya he entrado en años, muy bondadoso, muy poderoso, muy amigo de todos nosotros. Le llamábamos "El tío Jorge". Llegó por fin el día de llevarnos a visitar al tío Jorge que vivía en una mansión impresionante, llevaba barba y tenía un aspecto adusto que nos daba miedo. De momento, no compartíamos la admiración de nuestros padres por aquel tesoro de la familia. Cuando la visita había llegado a su fin, el bondadoso tío Jorge los dijo en tono severo: "Escuchadme bien, hijitos. Quiero que vengáis a verme aquí cada semana; y si no lo hacéis os voy a enseñar lo que pasará".

Así que nos conduce hacia el sótano de su casona. Todo muy oscuro y a medida que bajamos hace mas y más calor. El tío Jorge abre una puerta y dice: "Mirad aquí dentro, queridos niños". Miramos muy asustados y es como una pesadilla: hornos ardientes y diablos que arrojan a la hoguera hombres mujeres y niños que no han visitado al tío Jorge cada semana o que han contrariado sus deseos.
Mientras volvemos a casa fuertemente agarrados a papá con una mano y a mamá con la otra, ésta se inclina sonriente hacia nosotros y nos pregunta: ¿No es verdad, hijos míos, que ahora amais al tío Jorge con todo vuestro corazón?". Y nosotros que odiamos al monstruo, nos apresuramos a responder:" Sí, sí!", porque decir otra cosa equivaldría a ir a parar a la cola del horno"
Del libro de José Vicente Bonet: teología del "gusanos".

sábado, 3 de junio de 2017

TRES MOMENTOS MÁS DE MI PRIMAVERA

 Continúo con los recuerdos recientes de esta Primavera:

En un valle precioso del Pirineo Navarro.







Por el valle de Roncal

¡Muy cerca! atardecer desde los Montes de Olocau



lunes, 21 de noviembre de 2016

Hemos perdido a un hombre sabio y bueno: El tío Ricardo



De las personas que nos dejan y que han convivido muy cercanamente a nosotros, solemos recordar siempre las mejores cualidades que poseían. Y, muchas veces, esas cualidades no eran ni extraordinarias ni se ejercitaban heroicamente. Dejamos sus fallos y defectos a Dios, que es el que los tiene que juzgar y perdonar. La vida sencilla y ordinaria es a veces la pauta con la que se dibuja el perfil de esa gente “de buena voluntad a los que ama el Señor”.
            Llego ahora a mi casa, de regreso del tanatorio donde he asistido a la misa del entierro y funeral de “el tío Ricardo”, un hombre bueno, que llegó a los 95 años lleno del vigor de Dios en el que él firmemente creía, manifestándolo abiertamente a través de su gran devoción a la imagen que representaba al Cristo del Salvador y del Amparo y a su pertenencia fervorosa a la Cofradía de Seguidores de la Virgen de los Desamparados.
             Era un hombre muy entrañable, que parapetado en su sordera de la que se defendía con el audífono, siempre contagiaba confiada firmeza con su  sumo trato afable y su abierta sonrisa; esparcía esperanza y entusiasmo, confianza en la Providencia y amor a esa entrañable y patria chica que era para él El Cabañal/Cañamelar.
            Tuve la ocasión de tratar al Tío Ricardo bastantes veces, lo que hizo que el cariño y la amistad se trabaran en nuestras vidas. Me acuerdo enormemente de la entereza que le daba su firme fe y su esperanzada resignación cuando hace unos años perdió a su hijo. Yo estuve muy cerca de él en aquellos días aciagos.
               El tío Ricardo era una auténtica institución en los Poblados Marítimos. Su experiencia convertida en memoria de la celebración de la Semana Santa Marinera era una verdadera enciclopedia, que nos describía también la historia íntima y pública del Cabanyal/Canyamelar.
Su sencillez, su afabilidad, su sentido común, su admirable y serena sabiduría van a dejar un gran hueco en mi vida y también en aquellos barrios donde él vivió.

           Descanse en paz. Yo lo recordaré siempre en mi oración personal.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

La visita de un alumno
















Esta tarde he tenido una honda satisfacción cuando me ha visitado un antiguo alumno de mis clases de instituto al que no veía desde casi 25 años (ó más). Me había seguido la pista desde que se fue del instituto y hoy ha venido simplemente para saludarme y para darme las gracias por lo que yo, como profesor, y según me ha dicho, he influido tan positivamente en su vida. 

Diré que esto es verdaderamente emocionante y que simplemente me corrobora que hay mucha gente que ha pasado por nuestra vida, llena de nobleza y con un corazón agradecido. Me dice que otro profesor (que le daba geografía e historia) y yo hemos sido los dos maestros que siempre ha recordado, y que en muchos aspectos les hemos influido en su vida. 

 Fui profesor suyo en dos materias: Religión y Medios Audiovisuales (les enseñaba radio, fotografía, televisión y cine). De mi clase de religión me dice que gracias a la imagen de Dios que yo les explicaba, nunca ha perdido la fe. Para mí, pobre cura, es esto algo muy grande y doy gracias a Dios, porque ha sido su Espíritu, no yo, quien ha obrado tal cosa. De las clases de Medios Audiovisuales que yo impartía (fue una asignatura en cierto modo inventada por mí y que conseguí instaurar en el currículo escolar, cuando aun ni siquiera había comenzado el “boom” de los estudios de la imagen), me ha comunicado que aquellos conocimientos de fotografía que le enseñé aún ahora le sirven para aprovechar su todavía gran afición a la fotografía. También le transmití la apasionada afición al buen cine que hoy tiene. Sigue recordando con entrañable entusiasmo mis explicaciones de las películas de Alfred Hitchcock que yo utilizaba como método para aprender el lenguaje del séptimo arte, los géneros y la historia del cine y la construcción de los guiones cinematográficos. Mi memoria también me traslada a aquel tiempo en que, como profesor, yo aprendía tanto de mis propios alumnos.

 Me ha dado las gracias por todo, y yo también le he correspondido por ese bondadoso recuerdo de los tiempos en que, joven todavía, me dedicaba en alma y cuerpo a la enseñanza y educación más ilusionada de la gente joven. Estas cosas te aumentan la alegría de vivir, la autoestima y el optimismo y la esperanza de que sigue siendo posible un mundo mejor. Este antiguo alumno que me ha visitado me lo ha demostrado.

viernes, 31 de enero de 2014

En los Salesianos de Barakaldo

Éste es el aspecto actual de mi colegio

Hoy, los salesianos, celebran la fiesta de su fundador: San Juan Bosco, que fue un sacerdote, cuya infancia fue dura y difícil. Cuando se ordenó cura, vio que en las calles de su ciudad, Turín, había muchos niños callejeando, sin escolarizar. Se le ocurrió crear una especie de escuelas libres para alfabetizarlos y enseñarles oficio. Murió en 1888 habiendo extendido su obra en favor de los adolescentes y jóvenes por toda Europa. En Utrera (Sevilla), en donde soy nacido, fundó su primer colegio en España.

Me siento feliz en este día porque yo también estudié en un colegio salesiano. Era el de Barakaldo (Vizcaya) que, después parece ser que se dio a conocer porque fue vivero de nacionalistas (uf, qué peste!) vascos.  

Mis recuerdos son en su mayoría muy gratos: creo que ya allí me aficioné al cine; los domingos por la tarde nos ponían películas de episodios, (o jornadas. como se llamaban entonces: “Fu Manchú”, “El Capitán Maravillas” (que decía “¡Sazham!” y se transformaba e un súper héroe al servicio de los débiles), las graciosas películas de “El Gordo y el Flaco”.

Recuerdo especialmente dos profesores salesianos que tuve: uno, flaco, menudo y muy bondadoso y preocupado por nosotros,  que nos daba gramática española y nos hacía nos hacía dictados y cuentas en un cuaderno que procuraba fuera muy pulcro. El otro profesor era malvado, fanático de la disciplina. Yo creo que era un sádico y de cuyo nombre aún me acuerdo: don Luciano. Nos imponía castigos físicos insoportables solamente porque nos pillaba hablando en la fila.

En mi nebulosa memoria, aparece un gran patio, y unos porches donde, bajo su cobijo, antes de entrar en el salón de actos para ver el cine, los domingos, los críos nos citábamos para intercambiar los tebeos de “Supermán”, “Batman”, “ El Hombre Araña”, y “Vidas ejemplares”. De eso hace ya tantos años… ¡segunda década de los años 50!

En mi vida piadosa, guardo la memoria de Santo Domingo Savio, de la “Compañía de la Inmaculada”, y una devoción llena de ternura a María Auxiliadora.