sábado, 31 de diciembre de 2016

Perdido entre libros y películas


Perdido entre mis libros y películas, además de atender muy bien mis deberes pastorales de cura párroco, ando estos días felices de Navidad. No me acuerdo ni de escribir. Pero sí de todos mis amigos a los que deseo un feliz Año Nuevo. Estoy devorando lecturas y viendo películas como hacía tiempo que no lo hacía. En cuanto a leer parezco lo que fui en mi adolescencia: un infatigable e insaciable lector. Casi salgo a libro leído (y de no pocas páginas) cada tres días. Estoy repescando  películas que en su tiempo o se me escaparon  o cuya memoria ya no me alcanza...

Así que, amigos, no me puedo quejar, he abandonado un poco el rollo de las comidas familiares y amistosas de estos días para encerrarme donde mejor me encuentro: en mi casa. Así pues os deseo feliz año 2017 con muchas y buenas  lecturas y abundantes y entretenidas sesiones de cine.


viernes, 23 de diciembre de 2016

¡Hola a todos y felicidades!


Reconozco que tengo a "Umbral de Zona" un tanto abandonado. Y es que la dispersión de estos días prenavideños y la pereza mental me han alejado de escribir. Aún cuando sé que tengo muchas cosas que decir, pues andan ocurriendo cosas muy gordas en esta sociedad de la que a veces abomino y también en esta iglesia mía a la que amo por mi fe en Jesús de Nazaret, el Cristo (por otra causa, tal vez no), rompo este breve silencio para felicitar la Navidad a todos mis fieles y pacientes seguidores.

Mañana, más.

¡Muchas felicidades!

lunes, 5 de diciembre de 2016

Del Adviento y Navidad y otras zarandajas más


Ayer, mi condiscípulo V. F., orgulloso,  me enviaba por whatsApp un vídeo que me mostraba el Belén que tiene montado ya en su parroquia, ¡veinte días antes de que llegue la Navidad! También, ayer domingo, mi amigo del alma P. A. me contaba que venía de presidir en una comunidad de kikos, el acto del anuncio solemne del comienzo de Adviento,  ¡ocho días después de que éste oficialmente comenzara!

Soy partidario de que en la Iglesia se respete el calendario litúrgico establecido, aunque alguna pequeña licencia temporal se pueda uno permitir. Pero como en esta Iglesia particular nuestra da la sensación que hay muchas cosas que se toman manga por hombro, el Adviento, la Navidad, la Epifanía, etc. se han convertido en un tiempo difuminado que, como la niebla, no te que permite ver claramente los perfiles de los días, los contrastes de las fiestas, ni saber casi cuándo tienes que esperar al Mesías, cuándo alegrarte por el nacimiento de Jesús, o cuándo tienes que, a imitación de los Reyes Magos, llevar regalos a tus sobrinos. También la Iglesia trivializa y torna estas fiestas en desvaídas zarandajas. 

El Corte Inglés y demás empresas comerciales tienen un claro objetivo económico. Por eso adelantan y alargan los días en que pueden vender de todo a nosotros, incautos clientes, lo cual para la economía del sistema viene pero que muy bien.


¿Es que la iglesia también se torna empresa para recaudar más fondos espirituales? A mí me pasa que cuando llega la Navidad yo ya estoy hasta el gorro de comidas indigestas, de la mula y el buey, de los villancicos, y de pensar qué regalos he de elegir. La Navidad además de producirme cierta melancolía, aturdirme con tanto ruido y brillo de oro, me aburre enormemente. La solución: encerrarse en un monasterio, pero, ¡ay!,  para eso, hay que tener vocación del monje. Cosa de la que yo carezco.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Dinero par alcanzar el poder, poder para ganar dinero:"Los Medici"


Ver la serie de televisión “Los Medici”  puede ser un modo de inocularse un buen antídoto contra todas esas series que falsifica, alteran o manipulan la historia donde la realidad ocurrida y su objetividad no se disfrazan de tal manera que la fantasía y la leyenda no la distorsionan y la torna en frívolo y banal espectáculo de consumo. Esta serie  que narra la historia de la familia de los primeros e importantes banqueros de la Florencia del siglo XV está muy realizada, y su planteamiento, sin extremismos y con seriedad,  nos sitúa en el periodo del arranque de Renacimiento italiano siguiendo los avatares de la saga de los Medici.

Llama la atención del buen cuidado de presentar la época y también a los artistas (Donatello, Brunelleschi) que hicieron surgir el renacimiento artístico y cuyo Mecenas fueron los Medici. Aunque hay asesinatos, envenenamientos y otros crueles acontecimientos se huye del ensañamiento y del tremendismo maniqueo con que muchas veces la literatura y cine han descrito aquella época. Sus personajes (Cosme y Lorenzo de Médici son seres normales que viven en su tiempo en que el negocio de la banca dejaba ya de considerarse usura y en el que la riqueza se buscaba  como medio para alcanzar y asegurar el poder. “Ganar dinero para alcanzar el poder, sostenerse en el poder para ganar dinero” fue el lema de la familia Medici, convertida nada menos que en los banqueros del Papa.

El Papa, que por cierto tuvo que salir de Roma y refugiarse  en Florencia por el peligro que corría  en la Ciudad Eterna, aparece como un hombre piadoso, fuertemente creyente, a pesar de los manejos y estratagemas que tuvo que utilizar. Algunas decisiones que a nosotros nos parecerían hoy de moralidad muy dudosa, en la serie de televisión se nos muestran con cierta naturalidad con  unos personajes llenos de humanidad, de sinceridad religiosa y de amplio sentido democrático.


“Los Medici” se emiten a través de la plataforma de televisión de Movistar Plus. Os la recomiendo.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Teología en un taxi


Cuando subo a un taxi, para mí lo ideal es hacer el trayecto en silencio. Repaso los papeles que voy a utilizar en el asunto que voy a arreglar, o miro y contesto los WhatsApps pendientes en el teléfono. Si el trayecto es más largo, leo en mi ebook o miro el periódico. A veces el taxista tiene deseos de hablar y yo gustosamente mantengo la conversación que suele ser siempre bastante baladí: que si el tiempo que hace, o cómo anda el tráfico o protestar por las cosas que hace el Ayuntamiento. Pero otras veces las conversaciones se tornan muy interesantes como lo que me ocurrió ayer cuando el taxista escuchó la orden de que me llevara hasta la Facultad de Teología. Aunque no suelo vestir  el clergyman, sí que visto con ropa oscura, a la manera de un cura.

¡Claro, -me espetó el conductor del taxi -...usted creerá en Dios!
-Hombre, pues sí... - le contesté.
-Yo no… -continuó el taxista, modulando suavemente la voz- ... pero para usted, ¿que es Dios?- acabó preguntándome.

Aunque uno puede parecer acostumbrados hablar de estas cuestiones,  no es fácil de repente responder a esta pregunta queriendo a la vez estar lo más acertado e incluso cumplir el deseo de poder ayudarle a responder a algo que necesita cierto tiempo para explicarlo. Así que yo le dije que para mí Dios era alguien personal, como un amigo íntimo o un padre que te quiere y en el que puedes totalmente confiar. El taxista me dijo que para él era una fantasía creada por el hombre para suplir una necesidad de seguridad y protección ante la dureza de la vida humana. (Por la manera de expresarse parecía un hombre bastante culto o leído).Le respondí que quizá podría ser una necesidad humana, pero eso no es obstáculo para que Dios deje de existir. (La conversación siguió por derroteros cada vez más altos y profundos, parecía una clase de teología fundamental dada en un vehículo).Ya llegando al punto de destino, me preguntó sobre la homosexualidad y qué pensaba la iglesia sobre ese asunto porque algunos curas que habían subido también a ese taxi le habían hablado de perversiones y condenaciones.


Ni que decir tiene que el trayecto se hizo brevísimo, y que bajé del taxi pensando en tanta gente que necesita, aunque no nos lo parezca, hablar de estos grandes asuntos.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Hemos perdido a un hombre sabio y bueno: El tío Ricardo



De las personas que nos dejan y que han convivido muy cercanamente a nosotros, solemos recordar siempre las mejores cualidades que poseían. Y, muchas veces, esas cualidades no eran ni extraordinarias ni se ejercitaban heroicamente. Dejamos sus fallos y defectos a Dios, que es el que los tiene que juzgar y perdonar. La vida sencilla y ordinaria es a veces la pauta con la que se dibuja el perfil de esa gente “de buena voluntad a los que ama el Señor”.
            Llego ahora a mi casa, de regreso del tanatorio donde he asistido a la misa del entierro y funeral de “el tío Ricardo”, un hombre bueno, que llegó a los 95 años lleno del vigor de Dios en el que él firmemente creía, manifestándolo abiertamente a través de su gran devoción a la imagen que representaba al Cristo del Salvador y del Amparo y a su pertenencia fervorosa a la Cofradía de Seguidores de la Virgen de los Desamparados.
             Era un hombre muy entrañable, que parapetado en su sordera de la que se defendía con el audífono, siempre contagiaba confiada firmeza con su  sumo trato afable y su abierta sonrisa; esparcía esperanza y entusiasmo, confianza en la Providencia y amor a esa entrañable y patria chica que era para él El Cabañal/Cañamelar.
            Tuve la ocasión de tratar al Tío Ricardo bastantes veces, lo que hizo que el cariño y la amistad se trabaran en nuestras vidas. Me acuerdo enormemente de la entereza que le daba su firme fe y su esperanzada resignación cuando hace unos años perdió a su hijo. Yo estuve muy cerca de él en aquellos días aciagos.
               El tío Ricardo era una auténtica institución en los Poblados Marítimos. Su experiencia convertida en memoria de la celebración de la Semana Santa Marinera era una verdadera enciclopedia, que nos describía también la historia íntima y pública del Cabanyal/Canyamelar.
Su sencillez, su afabilidad, su sentido común, su admirable y serena sabiduría van a dejar un gran hueco en mi vida y también en aquellos barrios donde él vivió.

           Descanse en paz. Yo lo recordaré siempre en mi oración personal.

viernes, 18 de noviembre de 2016

En La Yesa, mi primer pueblo.

                

Desde la encumbrada ermita de El Remedio de Chelva, donde ayer estuve comiendo con unos amigos, sale una carretera vecinal bastante amplia que lleva hasta la aldea de Ahíllas, un pequeño y perdido caserío, cruzado por un arroyo, y que parece pintado por el pincel de un artista japonés. Desde allí, una estrecha carretera, que antes fue senda de piedras y tierra, practicable difícilmente por el coche. Los hielos del invierno, las lluvias de la primavera lo tornaban en un camino, lleno de aventura, donde las ruedas de mi Seat 850 patinaban por  los grandes charcos helados, o se embarraban hasta quedar trabadas por el lodo). 

Ayer tarde volví a recorrer ese camino, decorado por el oro de los chopos, el bronce de las últimas hojas de las viñas y el ocre de los campos recién labrados y sembrados, hasta llegar a La Yesa, el pueblo de la Alta Serranía donde inicié la práctica de mi vocación de sacerdote.

La Yesa fue mi primer pueblo de destino como cura párroco. Con temor y temblor recuerdo que llegué, prácticamente con lo puesto, y una gran bolsa donde portaba mi ropa, mi bolsa de aseo y algunos libros. Bajado del autobús de línea,
me hospedé en la desaparecida pensión de la “Tía Ángeles”, hasta que me llegaran los muebles imprescindibles para habitar la casa abadía: mesa, sillas, cama. La entrada, “oficial” se había realizado unos días antes: el día de la Virgen del Pilar, allá en 1971.

¡Cuánta ilusión, ingenuidad, bisoñez había en mis primeras actuaciones pastorales en ese pueblo, tan entrañable hoy para mí!  Repartía también mis cuidados pastorales en la aldea de la Cuevarruz de Alpuente, en Abejuela en la provincia de Teruel y en Cervera de Arriba y Cervera de Abajo dos aldeas a punto de despoblarse de la provincia de Castellón. Así que era sacerdote a la orden de nada menos que tres obispos. (Con la poca gracia que a mí me hacen, aunque me debo a ellos en respeto y obediencia).


Hacía casi diez años que no me había llagado hasta allí. Aunque por muy poco tiempo, con mis tres amigos,  ayer estuve en La Yesa, ayer recordé mis primeros años de cura, ayer fui feliz. 

Parroquia San Antonio de Padua: Viernes de Oración en San Antonio - Taizé

Parroquia San Antonio de Padua: Viernes de Oración en San Antonio - Taizé: Oración de Taizé - Preparando el Adviento Mañana viernes 18 de noviembre a las 20.30 horas , celebraremos una nueva “oración de T...

miércoles, 16 de noviembre de 2016

En la fiesta del Cristo del Salvador


Un año más, el Cabanyal ha celebrado su fiesta. Por la tarde noche el Cristo del Salvador ha sabido a andar las calles de ese barrio tan cercano al mar. Como siempre, una multitud le acompaña y otra en las aceras lo mira pasar. Es una manifestación de religiosidad popular bastante sobria y austera. No lucen los que procesionan ropas de vesta ni otros atuendos llamativos como se usan en el la Semana Santa. En cierto modo aquí sólo brilla el fervor y la devoción y vale sobre todo el  caminar junto a la imagen robusta y pesada del Cristo crucificado, a manos de hombros de los devotos.  

Poderosamente llama la atención para el que lo ve por primera vez su larga melena de cabellos naturales con los que a veces el viento juega caprichosamente y se enreda con terquedad en la corona de espinas.  Me llena de admiración y ternura contemplar a los devotos cómo se acercan a él, lo miran con orantes ojos y lo acarician  depositando en su cuerpo un beso.

Antes de ayer, domingo, estuve en la fiesta, y acompañé a la imagen del Cristo en la procesion, después de que presidiera la Misa y predicara un sermón sobre el Cristo. Fui feliz recordando recientes tiempos pasados, y viendo a mucha gente querida que también se alegraba de verme. Las fiesta religiosas populares, ¿serán la única ocasión en que la gente viva sentimientos de trascendencia? ¿Será ésta la única manera y el único tiempo de que muchos tengan una experiencia religiosa? Porqué algunos desprecian esos sentimientos por eúpureos, y pintorescos y mágicos, sin considera que contienen también, aunque pueda ser poco, valores puros del evangelio?


 Creo que no es así. Más aun en ciertos modos sencillos de fe, andan escondidos grandes valores. Aquí se dan algunos de los interrogantes sobre la religiosidad popular.

viernes, 11 de noviembre de 2016

En la muerte de Leonard Cohen: "Hinnení, ¡Estoy listo,Señor!"



Hoy me entero de la muerte  de Leonard Cohen, cantautor y poeta, siempre buscando y encontrando a Dios en las letras sublimes de muchas de sus canciones. El premio Nobel de Literatura concedido a Bob Dylan debía haberse  compartido ex equo con este gran poeta también judío, también cantautor que ayer murió.. De entre los dos no sé a quién más admiro. Mi homenaje, como el de tantos hoy, además de una oración, será escuchar su voz profunda, escuchar su música, leer sus poemas.

Hace muy poco, en su último disco casi póstumo cantaba: “He luchado con algunos demonios/ Eran de clase media y domesticados/ No sabía que tenía permiso para asesinar y mutilar/ Tú lo quieres más oscuro / Hinnení/ Estoy listo, Señor'.  


En 1984 ya lo escribió en su poemario “El libro de la Misericordia” (ed. Visor libros): “Toda mi vida está rota en ti,  y toda mi gloria  sucia en ti. No permitas que la chispa de mi alma se apague en la constante tristeza. (…) Enfréntame a los rayos del amor, oh fuente de la luz, o enfréntame a la majestad de tu oscuridad, pero no aquí, donde se olvida la muerte y de nuevo sonríe con descaro”.

Cine en el Simposio de Teología



Acaba de ser clausurado el XVII Simposio de Teología Histórica en la Facultad de Teología de Valencia. Ha sido muy concurrido, y además, con ponencias de mucho interés y de alto nivel. Igualmente, se han leído muchas comunicaciones. Una pequeña novedad que no debe pasarse  por alto y que puede indicar el acertado camino de la buena teología que tiene en cuanta el diálogo fe-cultura y que no olvida lo que hoy es actual: la presencia del cine como elemento cultural y educativo. Aparte de una ponencia de mi amigo Juan Orellana sobre cine y redención, yo he tenido la oportunidad de dirigir una sesión de cinefórum sobre la película “Sacrificio” (1983) de Andrei Tarkovski.

Aunque no pudimos verla completa, dada su prolongada duración (elegí cinco largas secuencias muy definitorias), sí que pude conseguir el objetivo que me propuse: que los espectadores miembros del Simposio, se acercaran a una de las mejores películas religiosas de la historia del cine y  también que conocieran a un autor cinematográfico desconocido para muchos, pero que ha sabido en sus películas mostrar muy bien el terreno de lo sagrado. (Se dice que ver una película de Tarkovski es como vivir una experiencia mística).

Mi satisfacción aún fue mayor cuando uno de los espectadores, muy joven por cierto, se me acercó y me dijo que conocía alguna de las películas de Andrei Tarkovski, y que ese tipo filmesle interesaba y gustaba mucho. ¡La antorcha del mejor cine no se apaga!



viernes, 4 de noviembre de 2016

Carta a mi amigo Jose María sobre las cenizas de los muertos


Contesto, José María, a tu email donde hablas de los conflictos que se pueden crear en este asunto que ha despertado la Iglesia sobre las cenizas y enterramientos de muertos.  Tengo una opinión parecida a la tuya a raíz de ese documento del Vaticano que habla sobre dónde se deben guardar las cenizas de nuestros muertos. A mí me preocupa esa intervención del Vaticano porque incrementa y aumenta ese sentido de exclusión para los que no cumplen los requisitos marcados por la Santa Sede y que pueden hacer que aún más se alejen de la iglesia, es decir del pueblo de Cristo.
Es verdad que algunas veces el depósito de cenizas en ciertos lugares puede convertirse en un gesto vanal, vulgar y por tanto, poco respetuoso.

Yo he visto allá en el Santuario del Rocío, un reguero de  de cenizas funerarias vertidas en las arenas que  rodean el Santuario. Cenizas que han sido pisadas, manchadas por restos de basuras e incluso y con perdón, ensuciadas y mezclada por los orines y deposiciones de los caballos. Igualmente, también le ayuntamiento de Almonte para evitar la polución que pueden provocar las cenizas que se viertan en las aguas de la bella laguna-marisma que rodea el santuario, construyó una especie de altar-depósito- contenedor para verter allí dentro las cenizas de los rocieros muertos, mezclando las unas con otras.  El curioso contenedor está ahora  prácticamente abandonado, sucio y con aspecto de triste de desidia humana, y ruina.



Es lógico que haya que colocar las cenizas en un lugar digno como corresponde al amor de las personas que murieron. Y colocarlas en un lugar sagrado es relativamente fácil porque sagrado no es solamente un cementerio o en un columbario de una iglesia. Es también lugar sagrado, la cima de una montaña, la profundidad del mar, o un rincón oscuro de un bosque donde mana y corre un arroyo. Aunque pueda parecer panteísta hay también hay una hierofanía o manifestación de lo sagrado.

Si hacemos compatibles con estas opciones que son muy respetables y que a veces ponen en evidencia el sentido de redención de la naturaleza que a veces olvidada la misma iglesia, se puede ser un buen cristiano aunque pidas la cremación inquietud restos sean guardados en un lugar seguro y santificados por el amor, por la devoción, por el sentido que en vida le dio al que ahora es sólo polvo y cenizas: polvo enamorado de la montaña a del bosque o el sencillo jardín que le dio la tranquila paz familiar.

Demasiadas exclusiones está fabricando la iglesia católica en ese afán de querer manejar hasta lo más íntimo del creyente.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Otra vez noviembre


Magnífico artículo el que sobre la muerte, contemplada desde el punto de vista  del hombre contemporáneo, se ha publicado en “El Pais”. Está escrito por el catedrático de Filosofía Manuel Fraijó. Apareció en el ejemplar del domingo pasado, se titula “Otra vez es noviembre” y os lo recomiendo vivamente.

Aunque no está escrito  desde el punto de vista de un creyente en la Resurrección de Cristo, sino más bien desde una mira laica pero repetuosa, es muy interesante porque muestra distintas maneras de pensamiento humano y cultural sobre la muerte.

Aquí tenéis el enlace.
Día de difuntos: Otra vez es noviembre | Opinión | EL PAÍS

http://elpais.com/elpais/2016/10/31/opinion/1477930046_320391.html

martes, 1 de noviembre de 2016

Otoño en la Serranía



Ayer, lunes, con mis amigos I. y J. salí de la gran ciudad a hacer mi pequeña y obligada excursión de otoño. Fueron unas cuantas horas, como siempre, de admiración y  asombro ante una naturaleza fiel al reloj de las estaciones, que antes de introducirse en el sueño del invierno, se viste de bronce y oro para despedirse del esplendor del verano.

Estuvimos andando y paseando por el angosto valle que el río Turia, tenaz, claro y limpio ha excavado entre los grandes montes de piedra caliza y ocre de la Serranía. Anduvimos paseando desde el desaparecido pueblo de Domeño, hasta la “Puente Alta” del pueblo de Calles. Un auténtico festín para los ojos y un remanso de paz para el espíritu, cuando en medio la umbría de los bosquecillos oíamos el cadencioso rumor del fluir de las aguas. El canto tímido de algún pajarillo armonizaba aún más la sagrada serenidad del momento.


Acabamos después las delicias de esas horas, comiendo en un sencillo y acogedor restaurante de ese bonito y poco conocido pueblo que es Chelva. 

domingo, 30 de octubre de 2016

Sobre los muertos y sur representaciones



Mi vecina ha estado este mes pasado en México y supongo que a su hijo pequeño le ha traído algunos regalos,  entre ellos un lindo poster algo siniestro que ha colocado en su puerta que anuncia “El día de los muertos” con dibujos al colorido estilo mexicano, que son, incluso, graciosos. Ya sabemos que los mexicanos celebran por todo alto a sus muertos. Les llevan manjares hasta el cementerio y allí juntos en familia, utilizando la la losa de la tumba como mesa familiar, se dan un gran banquete con ellos (o a costa de ellos).

También los americanos del norte celebran la fúnebre fiesta en plan de un chocante juego infantil es la fiesta de Halloween de la que el cine de terror se ha apropiado y  que no tiene las connotaciones tan negativas  contra las que no vamos a despotricar aquí y que como la coca cola se ha esparcido en todo el mundo. Algunos católicos se asustan y montan en furia porque creen que es una competencia a ese gran atractivo que es la creencia en la resurrección de los muertos que tenemos los cristianos.

Algunas diócesis católicas han reaccionado cambiando el rostro siniestro de la fiesta por otro más amables (yo diría más bien cursi, ridículo y casi monjil). Se trata de celebrar el día de Holloween, como  el Día de los Santos y Santas de cine. Los niños se vestirán de mártires, confesores, angelitos, y las niñas de santas y vírgenes. (No sé qué harán si se disfrazan de santos mártires: será bastante “gore”. ¡Uno sin cabeza, otro sin brazos  ni piernas, etc!). La iglesia otra vez, actuando en el  lado reaccionario.

No nos engañemos: el culto a los muertos tiene una larguísima tradición histórica ya desde los primeros pueblos primitivos. Tratar de esquivarlo y de minusvalorarlo por que se celebre de distintas maneras según su uso cultural es bastante tonto e inútil. Además, la Iglesia desde siempre ha celebrado muy plásticamente ese terror ancestral que todos tenemos ante la muerte. Si no, véanse las pinturas de la danza de la muerte en las iglesias, También en el periodo barroco se realizaron grandes altares decorados con esculturas o pinturas de espantosos esqueletos (véase en Sevilla a Valdés Leal) que recordaban la efímera condición de vida del ser humano.


Así pues no habría de alterarse tanto con las histerias y estupideces que se hacen ahora en Halloween.

viernes, 28 de octubre de 2016

Zafarrancho en el cine forum



Llevo ya bastantes años dirigiendo las sesiones de cine fórum en una asociación cultural dirigida a la gente mayor y auspiciada por la Universidad. En su programa de actividades, durante todos los cursos, una jornada se dedica a una conferencia o charla dada por alguna autoridad académica y que versa sobre valores, asuntos, preocupaciones y situaciones que preocupan a la tercera edad. Quince días después se organiza una jornada de cine fórum, con una película que complementa  e “ilustra”  lo que antes se ha expuesto.  es presentada y después es comentada en coloquio.

Me encargo yo de hacer la programación de todo el curso, eligiendo de calidad artística, que se sigan con interés y que luego dé pie a realizar un buen coloquio. También asumo hacer la presentación  y la moderación del coloquio-fórum de los filmes.

Antes de ayer comenzó el curso con la proyección de la película “La historia de Marie Heurtin”, un estupendo filme francés que cuenta cómo una monja consigue sacar de su claustrofóbico silencio a una niña sordomuda y ciega. Es un filme  precioso, que narra el proceso de humanización de una persona condenada a la ciega animalidad. El filme tiene sus momentos duros, pero la luz de la esperanza, la reivindicación de la trascendencia, el heroísmo de sus personajes, se dirigen directamente a los corazones de los espectadores que los llenan de optimismo y gozo. Basada en un hecho real ocurrido en Francia a principios del siglo XX, cuenta la historia de la maestra religiosa y la alumna discapacitada, tal y como ocurrió.

Pero he aquí que esta tarde en el coloquio posterior tuve que padecer una especie de “motín” del público. Algunas señoras se han manifestado muy molestas porque lo que han visto les ha conmocionado demasiado por haber vivido en su vida experiencias parecidas. Otras afirmaban que no quieren que se programen películas donde se tengan que verter lágrimas. He de decir  que la película, con algo de suave melodrama, era verdaderamente blanda y,  por su mensaje, más que optimista…

Así que me aparece el tema recurrente de la gente que va al cine sólo para divertirse y entretenerse. Yo lo entiendo perfectamente; pero eso se puede y debe hacer viendo una película banal o tontorrona en los cines comerciales, o en el salón de la casa en una emisión de la televisión o que uno se la alquile en DVD.


Así que yo no estoy dispuesto a emplear ese largo tiempo que es hacer un cine fórum para presentar y comentar películas banales y olvidables que no dicen nada. Estoy pensando en dejármelo.

lunes, 24 de octubre de 2016

El día del Domund


Ayer fue el día del DOMUND. Los más mayores recordaremos cómo hace bastantes años salíamos  aquel domingo todos los críos con unas huchas de cerámica en forma de pequeños bustos que  presentaban personas de las cinco razas del mundo. Todo hoy ha cambiado, incluso el concepto de raza. Convertir a “chinitos” o “negritos” parece un anacronismo. Las misiones tenían un una aureola romántica y aventurera que a los niños nos hacía soñar tierras lejanas, aventuras en la selva, feroces salvajes.
Sabemos que la misión de la Iglesia no es predicar el evangelio como si fuera una doctrina ni bautizar como objetivo final: es “convencer”  través de la  promoción de la dignidad del ser humano Para que abra un camino para anunciar a Jesús de Nazaret, el hombre bueno que dio su vida por los demás.

Y sorprendentemente, ahora puede ser al revés: que vengan  desde fuera de las fronteras europeas a evangelizar a esta escéptica Europa.

jueves, 20 de octubre de 2016

"Historia de una pasión", el martirio de la libertad.













“Historia de una pasión” (mejor, el título original: “A quiet passion” = “Una pasión callada”) está realizada por director inglés, Terence Davies, uno de los grandes maestros del cine europeo. Se centra en la figura de la poetisa Emily Dickinson, que tuvo que vivir la mayor parte de su tiempo en la casa que sus padres tenían en Amherst, Massachusetts. La cinta consigue descubrirnos quién fue realmente esta mujer poco convencional, nacida en 1830 y muerta cuarenta y siete años después, y que, debido a un trauma emocional que en la película no se explica, tuvo que abandonar sus estudios, incluso siendo como era una joven con mucho talento. La mansión de su familia será el escenario en el que transcurra la cinta en la que vemos la evolución que tomó su vida desde que Dickinson se recluyó y comenzó a escribir poemas, sin obtener el reconocimiento en vida que se merecía: solo vio publicadas unas doce poesías, de entre más de las dos mil que escribió. Hoy, Emily Dickinson, junto a Edgar Allan Poe y Walth Withman, está considerada como una de las más grandes poetas de la literatura norteamericana.

En la cinta se nos retrata la íntima personalidad de la poetisa americana pero también el entorno familiar en el que vivió (la importancia de su padre, la relevancia de la madre y sus dos hermanos) así como la época puritana en el que se movió, sin salir prácticamente de las cuatro paredes de la mansión en que vivió recluida  gran parte de su vida.

“Historia de una pasión” es un filme lleno de delicadeza como lo es la poesía de la Dickinson, a la que da vida magistralmente la actriz Cynthia Nixon, que es capaz de mostrarnos la entereza y fortaleza de una joven que amó la poesía hasta sus máximas consecuencias, lo que provocó ser víctima de su propia pasión. El autor de este filme nos ofrece una reflexión profunda sobre la personalidad melodramática de esta mujer que no logra zafarse de la herencia moral y familiar que la rodea y la convierte en víctima de aquello de lo que ella huía.  “Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos de pie”, escribió. Amó tanto su libertad que fue una mártir ella.

Advertencia: no es película recomendable para los que gustan  comer palomitas en el cine.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Gracias, Pilar Rahola


Aunque el texto sea muy extenso, y eso en internet no es muy poco conveniente, porque a todos nos está convirtiendo en lectores perezosos, no puedo dejar de recomendar el pregón para el Domund de este año que pronunció  Pilar Rahola la “roja, independentista y atea” (¡uy, qué miedo!), y bestia negra de la “derechona”. El discurso lo dijo nada menos que en el templo de la Sagrada Familia, invitada por el cardenal de Barcelona.

El pregón está muy bien escrito, ensancha el corazón y pondrá en alerta a muchos sobre tanto  bien como hace nuestra Iglesia.

Puede llamar la atención (o escandalizar a corazones débiles o hipócritas) la procedencia autoral pero hay que señalar siempre a la virtud, y no al virtuoso. Por recordar aquello que dijo Jesús de Nazaret: “Quien no está contra nosotros, está a nuestro favor quien os dé a beber un vaso de agua en atención a que sois del Mesias, os aseguro que no perderá su paga” (Mc 9 , 40-41

Y otra vez más aparece el complejo de “malos comerciantes” que tenemos en nuestra Iglesia: siendo como nuestra fe cristiana es un auténtico tesoro, ¿cómo es posible que no sepamos venderlo?

Entrad, pues en este enlace: http://www.domund.org/2016/10/la-patria-del-corazon.html

lunes, 17 de octubre de 2016

Una asamblea en la catedral



Había más en laicos que curas. No se veía mucho entusiasmo, del que seguramente aportaron más los seglares. Era la Asamblea para consultar el Proyecto Diocesano de Pastoral que se celebró el sábado en la catedral, llena, pero no a rebosar, que era lo que todos esperaban, pues siendo muchos los convocados, no todos acudieron. A mí, estas reuniones multitudinarias no me van mucho y,  la verdad,  pienso que no habría hecho falta tantas alforjas para tan corto viaje. Tal vez porque había algo de prisa  (el curso ya está empezado) se ha hecho de esta grandiosa manera eligiendo este procedimiento de urgencia. Pero el proyecto definitivo podría haberse aprobado pasando por parroquias y arciprestazgos para ser votado.

La asamblea consistió en un discurso introductoria del Arzobispo con  la presentación del Plan Pastoral, introducción visual y oral de las propuestas y  después, votación individual con un dispositivo electrónico  que nos permitía decir sí, no o me abstengo. El resultado era el de esperar. Lo interesante de este proyecto creo que ha sido más el proceso de elaboración y corrección de propuestas y textos, que la misma ratificación. Ahora el Obispo es el que tiene la última palabra. Llamar asamblea a esta reunión final es una palabra que sólo suena muy bien. ¡Ay, la democracia!


Pese a todo esto, que son cosas menores, el Proyecto Pastoral puede sentar muy bien a la labor de muchas parroquias y centros de pastoral evangelizadora. También hay que dar una nota bien alta a la organización que trabajó el encuentro, que tuvo todo a punto y acertado siendo como había que manejar una multitud como la que se juntó en la catedral.

viernes, 14 de octubre de 2016

Bob Dylan: abierto a la esperanza.




Estoy contento por el premio Nobel de Literatura que la Academia Sueca ha concedido al cantautor Bob Dylan. Aparte de ser un reconocimiento a la cultura popular, es también para mí un homenaje a la poesía sencilla y humilde que se esconde muchas veces en las letras cantadas de muchas de sus composiciones musicales. Entre tantas toneladas de zafia basura, cursi romanticismo y terroríficas provocaciones de la música popular moderna, hay un auténtico filón de belleza en muchas de las canciones de este cantante aunque, incluso musicalmente, algunas no son un alarde musical.

Muchos poemas, a veces, expresiones e imágenes indescifrables, ha escrito el bardo Bob Dylan. La mirada hacia los desheredados, los ojos que se abren al misterio, el corazón siempre dispuesto a la esperanza: esos son los vientos que orean sus poemas. Elijo tres canciones de entre mis muchas favoritas: The Times They Are a Changing,  Tombstone Blue,  Knocking on heaven´s door. Ayer mismo, cuando me enteré de la noticia, las volví a escuchar. Un disfrute total.

Ahora, aunque las probabilidades sean menores,  a esperar otro Premio Nobel para Leonard Cohen, a la altura o más, que Dylan.

  

martes, 11 de octubre de 2016

Jardín japonés


La piedra, solitaria y mineral, 
abrazada por el espejo del agua,
donde se mira el garabato de un pino.
                                                                          (Impresionesde un viajero)

sábado, 17 de septiembre de 2016

Sobre la razón y el diálogo



¡Qué falta nos hace invitarnos todos al diálogo, o sea a buscar la solución de nuestros problemas a través de la palabra, de las argumentaciones, de las razonamientos! Prescindir de la razón es el camino más corto hacia el fracaso, hacia el engaño. “ La palabra, el Logos, nos es común, es un bien compartido. La lengua nos une sólo a los nuestros, pero el lenguaje nos emparenta, nos hermana con todos los seres racionales...Como decía María Zambrano, el diálogo es una razón con entrañas, una razón que no humilla la vida, que conduce directamente a la vida”.

Esta breve historia del dialogo y su necesidad he leído esta mañana, sábado 17 de septiembre, en el artículo de Opinión que ha publicado “El País”, “¿Por qué no lo hablamos?” escrito por Manuel Fraijo.

Os invito a leerlo. 

viernes, 9 de septiembre de 2016

Yo pregunto

Viñeta de "El País", hoy.

Hoy sólo me pregunto, ingenuo de mí, por qué mi Iglesia no pide la opinión al pueblo fiel, es decir, a los laicos, cuando ésta toma decisiones importantes y relevantes que implican a todo el Pueblo de Dios y se ocultan las razones de esas decisiones. Es sólo una pregunta.


¡Me duele la Iglesia!

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La cualidades de los obispos: mi amigo volvió a la carga.



Ayer mismo, mi amigo N, volvió a la carga, sobre el tema de los obispos y me trajo, medio sorprendido, medio escandalizado el texto que reseñé en una anterior entrada de este blog, donde San pablo aconseja cualidades a la hora de elegir a un obispo. Le dije a N, mi amigo, quién me extrañaba que estuviera sorprendido, puesto que este texto alguna vez se lee en la iglesia.
 1Tim, 3. “Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; que no sea dado al vino ni amigo de peleas; que no sea codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad; pues el que no sabe gobernar su propia casa (….) También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.”

N, mi amigo, me dijo que le parecía muy fuerte en que San Pablo avisara de no recomendar a los que tuvieran problemas de fidelidad en el matrimonio (¡¿Un obispo bígamo!?) o les gustara empinar el codo… Así andaban entonces las cosas - le dije-, y “en mi casa cuecen  habas a calderadas” y también que hay que apear del romanticismo e idealización de aquella iglesia primitiva a la que todos aspiramos a retornar.
 
Recordé entonces unas palabras del papa Francisco donde el relataba lo que deben ser las cualidades de un Obispo:
“En la catequesis de hoy, podemos hacernos la pregunta qué se pide a los obispos, presbíteros y diáconos para que su servicio sea auténtico y fecundo.
San Pablo, en sus cartas pastorales, además de una fe firme y una vida espiritual sincera, que son la base de la vida, enumera algunas cualidades humanas, esenciales para estos ministerios: la acogida, la sobriedad, la paciencia, la afabilidad, la bondad de corazón… cualidades, que hacen posible que su testimonio del Evangelio sea alegre y creíble.
El Apóstol recomienda, además, reavivar continuamente el don que han recibido por la imposición de manos. La conciencia de que todo es don, todo es gracia, los ayuda a no caer en la tentación de ponerse en el centro y de confiar sólo en ellos mismos. Uno no es obispo, presbítero o diácono porque sea más inteligente o tenga más talentos que los demás, sino en virtud del poder del Espíritu Santo y para el bien del santo Pueblo de Dios. La actitud de un ministro no puede ser nunca autoritaria, sino misericordiosa, humilde y  comprensiva.” 

Nuestra conversación acabó de lo más plácidamente posible. Yo le pregunté que cuáles serían para él las cualidades mejores para un Obispo. Y me contestó: “que sea muy humano, que no se esconda de la gente, que esté al día de las cosas verdaderas que pasa en la calle y no en la prensa, que este a gusto con nosotros, los laicos, y  también con sus curas y que sobre todo, sea un creyente cabal en Jesús Lara resucitado, la alegría del mundo.


"Julieta", de Almodóvar, aspira al Óscar


La última película de Pedro Almodóvar, “Julieta”,  ha sido seleccionada por la Academia Española del Cine para representar a España en la 89 edición de los Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa, que se celebrará el 26 de febrero. “Julieta” nos cuenta cómo una mujer, al tener noticias de su hija, de la que no sabe nada desde hace tres años, decide escribir sobre ella durante el viaje en un tren, desde el día en que conoció a su padre.
 
En cierta manera era de esperar que la academia de cine español optara por la esta última película del director manchego, ya que es, en este momento, el cineasta español más conocido en el mundo entero, y especialmente admirado por los norteamericanos. Además, se lo merece: “Julieta” es una espléndida película, más intimista que las anteriores de Almodóvar, sin muchas de las ocurrencias a veces extravagantes y otras provocativamente horteras de otras. Demuestra además que Almodóvar es, todavía, a un gran cineasta, que tiene muchas cosas que decir, aunque a veces sus cintas vayan disfrazadas por ese estilo visual que a algunos despista o enerva. Acercarse a su cine, sin prejuicios, con ánimo abierto y liberal puede hacernos descubrir las muchas cualidades artísticas y humanas que su cine, de escaparate frívolo, esconde.


Las otras dos películas que optaban a esta denominación son “El olivo” -para mí una película "plasta", voluntariosamente sermoneadora y  con mucha moralina dentro- y “La novia” –una bella y actualizada adaptación de “Bodas de sangre” de García Lorca- , que yo hubiera preferido para optar al Oscar, por cuanto es una película espléndida y,  además,  realizada por un director joven al que hay que apoyar.

domingo, 4 de septiembre de 2016

La alegría del amor



Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida, Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua, Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor. Cuando sufra, dame alguien que necesite consuelo, Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro, Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado. Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos, Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien, Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos. Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión, Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender, Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona. Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos, Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

(Madre Teresa de Calcuta)

Seguir a Jesús es dificil (A propósito del Evangelio del Domingo)



Adaptación para niños de Lc 14, 25-33
Mucha gente iba con Jesús. Un día, él les dijo: «Si alguno viene conmigo, tiene que dar más importancia a lo que yo le proponga que a cualquier otra cosa. Más incluso que a sus padres, a sus amigos, a sus cosas… Sé que es difícil, pero tenéis que aprender a cargar también con vuestra cruz». 

Entonces les animaba a pensarse bien las cosas: «Veréis, esto es como si te vas a construir una casa. Si la empiezas, y luego resulta que no tenías dinero para hacerla, se te va a quedar todo a la mitad. Ya verás qué faena. O si organizas un partido, y quieres jugar tú solo contra diez ¿no es mejor pensar bien y hacer equipos equilibrados? Si no, el partido va a ser muy aburrido.


Pues también tenéis que pensar que vivir mi evangelio es difícil. Es bonito, pero difícil. Es exigente. ¿Estáis dispuestos?»
De "Rezando voy".

Cómo se hace un obispo


El otro día N., un buen amigo, creyente tradicional y cristiano cabal, me preguntó que quién era el que elegía y nombraba a los obispos. La pregunta me pareció ingenua e indiscreta. Le contesté, con rapidez y desparpajo, que los laicos y los curas, no los eligen. Porque aunque sabemos que es el papa y los obispos quienes los nombran, a veces llegar a ser obispo y conocer el trayecto que han recorrido para llegar a ese cargo, es en nuestra I
glesia, casi un misterio. Hay pareceres, opiniones, informes, filtros, simpatías, apreciaciones e incluso favores. También, consultas, escrutinios, dosieres y cartas secretas de nunciatura… un camino largo y abstruso hasta que se llaga a obispo.

Como tantas cosas en nuestra iglesia, todo humano, muy humano. Y se supone del que ha sido electo como Obispo, que debe tener las cualidades que San Pablo invocaba para serlo. (Véase la Primera Carta a Timoteo, capítulo 3) o sea, con palabras de hoy prudencia, inteligencia, sentido pastoral y acendrada y probada fe.

Al inicio del cristianismo, como también ahora, esas son las condiciones en principio que se exigen para adornarse la cabeza con la mitra (un tocado que a mí me parece hoy día totalmente trasnochado), pero sin embargo, algo fundamental hoy se ha olvidado: que eran las comunidades cristianas quienes presentaban los nombres de los candidatos al obispo para que éstos que fueran elevados a la sede episcopal (otra expresión con carga clerical).


Creo que mi amigo N., que siempre se queda con interrogantes en la cabeza, no quedó muy esclarecido con respecto a su pregunta.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Equivocarse





  “No pretendemos defender nuestras equivocaciones, pero tampoco queremos cometer la mayor de todas: la de quedarnos de brazos cruzados -y no hacer nada- por miedo a equivocarnos”. 
(Padre Arrupe, SJ”)

martes, 30 de agosto de 2016

Se acabó la Fiesta de la Purísima


El domingo con una solemnísima procesión, acabaron las fiestas del presente año de la parroquia de San Francisco de Asís y por extensión del barrio del Raval de Llíria. Magníficas fiestas, como siempre, atestadas de gente y en donde los actos populares se llenaron como siempre de vecinos y amigos para compartir la alegría de sentirse convocados y unidos por la devoción y el amor a la Purísima Concepción de María, cuya imagen se venera dentro del templo parroquial. Las fiestas de San Francisco se caracterizan especialmente por la asistencia masiva a los actos públicos y populares: el “pati” ha estado lleno hasta la bandera de niños, jóvenes y adultos para participar en de los diversos actos festivos: verbenas, conciertos y representaciones, toros. Aunque de vez en cuando se cometían algunos excesos que no tenían que ver con el espíritu y el talante de la fiesta (demasiados jóvenes achispados o pasados de bebida, alguna carroza que desentonaba en la cabalgata,… pienso que este es un riesgo a correr en todas las fiestas populares. Son en cierto modo, algo inevitable porque en medio de tanto entusiasmo festivo, ¿quién puede poner puertas al campo?


Creo que lo que importa, y que en sí mismo es un valor además de humano, religioso, es la convivencia, el compartir  la alegría y el encuentro fraternal que hemos tenido todos gracias a, sin duda, a esos brazos de la Virgen Purísima que nos haga he acogido. No se puede uno olvidar de felicitar por tanto a todos los que han hecho innumerables esfuerzos para que las fiestas hayan sido un éxito total: cofradía, clavarios y festeros... Con igual entusiasmo han tomado el relevo unos nuevos amantes y devotos de la Purísima: los festeros nuevos. ¡Adelante!.

La berrea del fútbol


A mí me causa estupor y desasosiego los furibundas voces y auténticos berridos que los locutores deportivos en la radio utilizan para marcar los momentos de enorme tensión, cuando algún futbolista marca un gol. No hay cosa igual y no logro acostumbrarme. En muchísimas tardes y muy especialmente las del domingo, no se puede escuchar la radio; todo son eventos futboleros, con sus gritos estentóreos de los locutores, que más parecen ciervos berreando de celo y convocando a sus hembras, que personas que deben transmitir además de emociones deportivas, un mínimo de inteligencia. (¿O es que no hay vida inteligente en el planeta del futbol?).  


Hace unos años esto no ocurría con los locutores de radio: se emocionaban y exaltaban con  medido entusiasmo  y transmitían muy bien la exaltación que sentían aquellos que seguían el partido y se sentían vencedores. No acudían a esa forma tan embrutecedora de locución. Pero aquello que eran otros tiempos, y lo que ahora parece natural, pues, hay que decirlo, no lo es. 

miércoles, 24 de agosto de 2016

Se acabaron las Olimpíadas


Se acabaron las olimpíadas. Para los que no nos gusta el deporte como espectáculo ha sido un verdadero palo con el que la televisión nos ha castigado durante casi un mes. Abrías un canal de televisión y allí tenías a los atletas y olímpicos actuando. En La2, buscando huir de lo anterior, te ponían reportajes y documentales sobre deportes, deportistas, olímpicos y esas cosas.

De todos modos, y pese a mi personal gusto, a mí se me llenaba el corazón de alegría y felicidad al ver los rostros alegres y felices de los atletas cuando alcanzaban algunos de los récords que les iban a dar el premio de la medalla olímpica. Era sin duda un mensaje de ilusionado optimismo,  de esperanza, ver a muchos hombres y mujeres, exhaustos por el inhumano esfuerzo físico y a la vez dando saltos de alegría al conseguir el premio de sus muchos sacrificios. Otra cosa era el comentario exultante de los locutores que transmitían los actos, atribuyendo a España la medalla de oro de alguna especialidad olímpica. ¿España? Ni España ha sido derrotada ni ha salido victoriosa, sino lo que ha triunfado o fracasado ha sido el esfuerzo personal de los atletas.

Es desde luego un mensaje ilusionante el que las olimpíadas nos dan sobre la denostada condición humana que tantas veces -lo estamos viviendo estos días- nos  decepciona; mientras exista esta gente que quiere ir más lejos más altos y más rápido, habra esperanza para la humanidad.


Pero hay un aspecto tal vez negativo que no hay tampoco que olvidar: la obligada confusión que puede existir al igualar la victoria y el triunfo con el poder y la felicidad. Los que no ganan ni triunfan, los que pierden y fracasan tiene un lugar en el corazón de Dios. También pueden tener en su corazón, si está lleno de de otros valores, la alegría auténtica y la verdadera felicidad. El mismo Jesús de Nazaret, lo dijo y anunció cuando nos habló de las Bienaventuranzas.