Nochevieja: una reflexión sobre el tiempo.
Hoy es el último día del año. No ha sido para mí un año fácil. Aparte de las dificultades que me han sobrevenido por mi enfermedad, otras desdichas de familia han devastado mi ánimo.
Pero no pierdo la esperanza; cada día que me despierto es un regalo que la Vida (Dios) me ofrece. Supongo que como a mí, a muchos de vosotros. mis lectores y amigos, la melancolía les invade el corazón en este último día del año. Tempus fugit! ¡Pero no es verdad, aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”!
Por eso también sigo invitando a mis amigos, a que apuesten por un año mejor, sobre todo para aquellos que están pasándolo muy mal: gente que anda buscando trabajo o vivienda, migrantes, los que viven en países destruidos por la guerra (Gaza, Palestina, Somalia…) Así como también aquellos que han perdido algo muy importante de sus vidas: un amor, una amistad, una persona querida.
Para todos ellos van dedicadas esta última entrada del blog (del que ando algo ausente) escrita en el último día del año.
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