sábado, 9 de agosto de 2014

Choque de trenes




 Un compañero sacerdote, que trabaja en el Vaticano, que es por tanto monseñor muy enterado de lo que se cuece en aquellos lares, ha comentado en una reunión informal alrededor de la mesa, que este otoño en Roma las cosas pueden estar muy calientes a raíz de la celebración de los sínodos sobre la Familia y el Matrimonio que se van a celebrar.( Un sínodo es una reunión de todos los obispos convocada por el Papa para tratar asuntos muy concretos de la iglesia). Serán sobre el tema de la familia y el matrimonio, dos asuntos muy importantes que en la Iglesia necesitan una fuerte revisión.

Explicaba este monseñor que en las conversaciones de pasillos en el Vaticano se dice que  puede haber una especie de choque frontal de trenes, dado que matrimonio y familia son asuntos casi exclusivos ubicados en ciertos movimientos de la iglesia. No se trata sólo de puntos de vista de progresistas o conservadores. Se trata sobre todo de la situación actual y el trato que hasta ahora la Iglesia ha dado a separados, divorciados, homosexuales, etc. Casi siempre con la sospecha o  el rechazo abierto que ha herido profundamente a estas personas, cuando no las ha convertido en hostiles a la Iglesia y, lo que es peor, al Evangelio.

 La cuestión está en la compatibilidad del tratamiento pastoral que sigue el Papa Francisco  que siempre nos habla de tolerancia, comprensión  y misericordia y el freno o rémora que pueden realizar ciertos movimientos eclesiales, potentes, extendidos y muy conservadores cuyo lenguaje es negativo y fosilizado

La Iglesia debe ir un paso por delante y, abierta a todos, ha de sitúarse en medio de la sociedad, abordando directamente y sin complejos todos los retos que interpelan a todas las familias.

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