lunes, 29 de septiembre de 2014
En el día de San Miguel.
Hoy es día de San Miguel. También de los otros arcángeles San Rafael y San Gabriel. Patrón de muchos pueblos, aquí en Valencia quizá el de más antigüedad es el patronazgo sobre Llíria. Y aquí estoy está tarde, cuando falta muy poco para empezar la procesión.
A Llíria siguen acudiendo un montón de peregrinos que suben hasta el monte donde está el Santuario de San Miguel. Desde la cima de dicho altozano se divisa un panorama extraordinario donde la vista puede hacer un travelling circular con el recorrido de su mirada. Es una tradición de todos los pueblos de la comarca e incluso de otros lugares. Aunque como tantas fiestas religiosas últimamente venidas a menos, la ciudad de Lliria se llena de gente devota a lo largo de este día y de su octava. Al Santo le piden protección salud y amparo, y la tradición obliga que la gente se compre un "cayato" o bastón como souvenir.
P. D. … Pero la procesión se ha anulado. Una impertinente lluvia nada más salir la imagen del santo ha estropeado la procesión que después de recorrer doscientos metros ha tenido que regresar a la iglesia. El año que viene podrá haber procesión.
Buenas noticias
Hola, amigos no os olvido.
Llevo unos días de cabeza! Contrastando y comparando una y otra parroquia y... echándoos de menos.
Hoy, domingo, además de decir mis misas en San Antonio de Padua, he ido a celebrar la eucaristía a los hermanos de la hermandad del Rocío de Valencia en la ermita de San Vicente de Lliria, porque el cura párroco De los Ángeles, que aún no ha tomado posesión, no ha hallado un cura libre para celebrarla. Así que yo otra vez me he encontrado con mi querida Hermandad y he tenido que ha volver a despedirme. Aunque me parece que no me han hecho mucho caso.
Ando muy estresado por causa del inmenso jaleo que es el mudarse de casa. Ya tengo prácticamente casi todo colocado, pero faltan algunos detalles importantes. Todo se andará.
Pero lo mejor de todo a sido un acontecimiento familiar. Mi sobrina ha dado a luz a un niño precioso al que le ha puesto de nombre Tony, y del que yo soy entonces su tío abuelo. Lógicamente estamos todos muy contentos.
martes, 23 de septiembre de 2014
Ya en San Antonio de Pádua (con otro, -perdón- discursito).
Amigos, ¡ya está! Se acabó este
periodo de transición. Ayer inauguré mis actividades pastorales como Párroco de
San Antonio de Padua. Una ceremonia solemne y llevadera si no fuera por el
intenso calor que hacía. Pero muy bien. La gente se la veía contenta, llenaba
el templo y yo me sentí muy feliz.
Ahora a trabajar. Ya os contaré,
aunque es fácil que por la mudanza tenga problemas con internet y no pueda
comunicarme con vosotros. Una lástima, pero todo se andará.
Perdonadme que os castigue otra vez
con otro discursito:
“Saludo del nuevo Cura Párroco con
motivo de su entrada en la Parroquia de San Antonio de Padua.
Agradecido y emocionado ante esta
ceremonia de recibimiento por parte de ésta, para mí, ya entrañable Parroquia,
quiero que estas palabras, además de breves, lleguen a todos los que estáis aquí
presentes, soportando calores e incomodidades y también a los que o bien me han
llamado telefónicamente o mandando algún wasshap, me han comunicado que pese a
su intención de venir no les ha sido posible estar aquí presentes.
Con nostalgia y pena dejo atrás una
parroquia también muy entrañable, y que creo que es bastante diferente de ésta.
Hace un año más o menos yo me dije: José Luis, es hora de levantar el vuelo, es
hora de comenzar nuevas tareas pastorales! No sé si fue la cercana, imprevista
y sorprendente dimisión del papa Benedicto XVI, pero a mí me hizo pensar que
hay que seguir adelante y que si tienes ilusión, seguir adelante con cosas
nuevas.
Así que aquí estoy: seguramente
echaré muchas cosas de menos de otras parroquias donde he estado: en La Yesa y
Apuente y Abejuela donde comencé como párroco, después como vicario en la
cercana San Miguel y San Sebastián, luego, durante mucho tiempo, en la
parroquia María Madre de la Iglesia en Marxalenes y por último, en la parroquia
de Nuestra Señora de Los Ángeles del Cabañal, durante 12 años.
Y ahora, pues, en la parroquia de
San Antonio de Padua, aquí estoy. No sé a qué hora me ha llamado el Señor para
trabajar en su viña del Señor: sé que tendré el jornal justo y merecido. Y para
ser digno discípulo de Jesús de Nazaret el hijo de Dios, no echaré la mirada atrás
sino que araré el campo del Señor mirando hacia adelante. Así voy a caminar con
vosotros, querida comunidad parroquial, para seguir los pasos de Jesús.
Un camino a recorrer, que vosotros y
yo tenemos que andar, que inventar. El evangelio de Jesús siempre será una
novedad, y aunque nos cerquen muchas veces la comodidad y la rutina, nunca
hemos de dejar de navegar con el
"piloto automático encendido", si no probar caminos nuevos,
modos diferentes, y distintas maneras de vivir nosotros el Evangelio de
Jesucristo.
Así pues, agradezco enormemente a
todos los que me habéis acompañado: Señor Vicario Episcopal, señor Arcipreste, curas
de las parroquias vecinas, compañeros de curso, sacerdotes amigos.
Saludo igualmente la párroco de la
Parroquia ortodoxa de San Jorge mártir y al Pastor Evangleista, mi amigo Lucaino,
de la Capilla de El Salvador de El Cabanyal, aquí presente.
Y en especial a mi Vicario don Paco
Vañó, y también a Basil que me han suplido en estos días, llamados de interregno.
Gracias a mis familiares y a todos
vosotros amigos y amigas que una vez más demostráis vuestro cariño y amistad. A
todos os pido que recéis por mí para que acierte en mi actividad pastoral y os
pido que alguna vez que otra os acerquéis a verme. Aquí tenéis vuestra casa,
aquí tenéis siempre un amigo.
Agradezco al Consejo Pastoral Parroquial
todos los esfuerzos que han realizado por preparar este comienzo de mi vida
parroquial y también, cómo no, los emplazo: a la legión de María, a los
catequistas de primera comunión y poscomunión, a los miembros del equipo de
Caritas parroquial o de la Cofradía de la Virgen de los Desamparados, del Coro parroquial, a los responsables de la Pastoral de
matrimonios, a los que se encargan de la
economía de la parroquia, a los miembros de la acción católica general, a los
que se encargan de los asuntos jurídicos, a los que cuidan del decoro y
limpieza del templo, y a otros muchos que colaboran para que esta Parroquia sea
lugar de encuentro, mesa familiar, espacio de convivencia. Todo alrededor de
Jesús el Señor.
San Antonio de Padua sea nuestro
intercesor. Y la Mare de Deu, que desde atrás del templo nos mira con dulce
amor de Madre, nos ampare a todos
(Ahora después, tomaremos un pequeño
refresco en el Salón de actos).
¡Gracias, muchas gracias!”
lunes, 22 de septiembre de 2014
Mi discurso de despedida
Con algo de retraso, (mi tiempo ahora anda dedicado a empaquetar
trastos y meter en cajas mis libros y películas para la próxima mudanza), el lunes
pasado me despedí de la parroquia. En
medio de mucha gente que me quiere, y junto a la Virgen de los Dolores que me
quiere aun mucho más.
Estas fueron (perdón porque son algo largas) mis palabras de despedida.
“… A veces,
despedirse es más bien dar gracias
porque detrás de ti has dejado
a un montón de gente que te
ha ayudado tanto y te ha querido…
Yo hoy me despido como vuestro cura párroco. Durante más de doce años he estado viviendo con vosotros y compartiendo vuestras penas y
vuestras alegrías. El único modo de hacer consciente esto que os
digo, es agradeciéndoos a todos el
mucho bien que me habéis hecho.
No puedo ser exhaustivo, y sin duda me voy a
olvidar de tanta gente…
Yo agradezco a todos los niños que he bautizado, a los que después he ido dando la Primera Comunión, a sus padres y familiares, por la
alegría de compartir esos
días tan hermosos.
Yo agradezco a las parejas de novios que he
preparado y a los que he casado, incluso a los mayores a los que he celebrado
sus bodas de plata u oro por esa ilusión compartida, ese amor que han celebrado
También, por qué no, agradecer a
las familias que yo he acompañado en la celebración del entierro de sus familiares, por la
esperanza en el futuro de la vida eterna que he compartido con ellos.
Agradezco también a tantos y tantas personas que a lo largo de estos años me han dicho una palabra de cariño, de aliento de esperanza, que han
comentado que mis palabras en los sermones les han llegado al corazón. En fin, a todos a los que yo, con la fuerza de Dios, les he
podido ayudar a estar cerca de él.
Agradezco a todas las asociaciones, grupos,
cofradías- incluso de
fuera de la parroquia: junta mayor, etcétera, el camino que he hecho con ellas para seguir adelante, para
encontrarnos todos con el buen Jesús.
Agradezco también a tantos y tantos miembros de la parroquia que con su esfuerzo
concreto, me han ayudado a la gestión de ésta: limpieza del
templo, encargados del despacho parroquial, del archivo, del mantenimiento de
la parroquia, de tantos anónimos
colaboradores.
Agradezco, cómo no, y muy grandemente a los sacerdotes del Arciprestazgo así como también a los que como coadjutores o adscritos que han tenido también una responsabilidad en esta parroquia:
Paco Domenech, Salvador Pastor, Francisco Juliá, el padre Domenech, Honori Pascual, y a los seminaristas.
Y finalmente agradezco muy en especial la
ayuda y colaboración de dos personas,
ambas seglares, que han hecho posible en muchos momentos la realización de las actividades de muchos actos de
esta parroquia.
En primer lugar, he de agradecer a Miguel
Prima los esfuerzos que desde hace muchísimos años ha dedicado a
esta parroquia. Todavía ahora, ya
retirado por los achaques de la edad, sigue ayudándonos y preocupándose por esta porción del pueblo de Dios es la parroquia de
Los Ángeles. ¡Todos le debemos tanto!
Y por último a nuestro querido sacristán Enrique: pieza indispensable para que funcione el engranaje
cotidiano y también extraordinario de
la parroquia de Los Ángeles en su culto
diario y especial en los tiempos fuertes de la Navidad, de la Semana Santa. Mi
despedida de Los Ángeles es un
reconocimiento sumamente agradecido a estas dos personas.
Y ahora me voy; pero no es a un viaje muy largo. Estoy muy
cerca de vosotros en el corazón y en la
distancia. No me voy a Finlandia ni a Manila,
sino a la calle San Jacinto de Valencia, a la parroquia de San Antonio de Padua.
Allí tenéis otra nueva parroquia que es la vuestra.
Y allí me tendréis: un amigo y un sacerdote a vuestra disposición.
Adiós, pues, queridos amigos. Os voy a echar de menos, ahora empiezo
una nueva etapa más tranquila en mi vida. Habrá algunos días, la fiesta de la Virgen de los Ángeles, el día del Cristo, como
no, la Semana Santa, en que os extrañaré mucho. Pero hemos de permanecer juntos y con el corazón fuerte y bien alto. Arriba los corazones .
Gracias a todos, muchas gracias.”
viernes, 19 de septiembre de 2014
Dicen que toda despedida es triste...
Naturalmente
hay despedidas (las de hasta nunca) y despedidas (las de hasta luego) y hay
tristezas (también se llaman nostalgias, morriñas y “saudades”) y tristezas (marcadas
por el dolor y el sufrimiento).
Yo diría que
la despedida que hice de la parroquia en el templo de Los Ángeles convocada en
la fiesta de nuestra Madre la Virgen de los Dolores, tiene también este sabor agridulce
que implica toda despedida.
Digo adiós a
una parroquia, la de Los Ángeles, con una comunidad muy diversificada pero
donde sus miembros están muy cercanos unos a otros. Una parroquia llena de vida,
de comunicación, de aspectos muy familiares.
Sobre todo
digo adiós a sus feligreses, a los vecinos de el Cabanyal y de otras parroquias que han hecho también piña en
esta. Digo adiós a los movimientos y grupos que viven a la sombre de la
Parroquia. Digo adiós a los que han colaborado.
¡También a los que han intentado pones la zancadilla! Y digo adiós sobre todo a
las Cofradías de Semana Santa y a la del Rocío. Otra vez más les pido solamente
tres cosas: coherencia, coherencia y coherencia.
jueves, 18 de septiembre de 2014
Un nuevo día
Oh Dios, autor de la luz,
de los cielos la lumbrera,
que el universo sostienes
abriendo tu mano diestra.
[…]
Oh Salvador, ante ti
inclinamos la cabeza,
y ante el Padre y el Espíritu,
dándote gloria perpetua. Amén.
(Del Himno de Laudes)
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