Después de haber pasado una noche irregular de sueño, hoy me levanto con el deseo de compartir la oración con que suelo todas las mañanas empezar el día; es muy conocida y la ofrezco, para si a alguno le puede ayudar.
Una curiosidad: esta misma oración se recita al final de “Los domingos” que es una película sobre una muchacha, que quiere, contra la incomprensión de todos, entrar en un convento y arma, nunca mejor dicho “la de Dios”. Desde luego, si la oración la reza la protagonista con sinceridad, entiendo que comienza su proyecto de ser monja con todas las seguridades y confianza, que sin duda solamente puede dar Dios.
"Padre mío me pongo en tus manos.
Haz de mí lo que quieras.
Sea lo que sea, te doy las gracias
Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo
con tal que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas:
no deseo nada más, Padre.
Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza,
¡porque Tu eres mi Padre!."