El sentido de la muerte del Señor no es el conformismo de Dios.
Jesús asumió con su muerte la de todos los culpables e inocentes del mundo, sus sufrimientos y dolores.
¡Dichoso y redentor Viernes Santo!
Jesús asumió con su muerte la de todos los culpables e inocentes del mundo, sus sufrimientos y dolores.
¡Dichoso y redentor Viernes Santo!
No sé si por los graves acontecimientos bélicos mundiales que estamos atravesando, me da la sensación de que este año la gala de los premios Oscars ha pasado bastante desapercibida.
Estoy enterado de que han sido cuatro las películas más aclamadas “Una batalla tras otra“, ”Pecadores “, “Hamnet”… He podido ver las tres y, de entre ellas, es la primera dirigida por Paul Tomas Anderson, la más interesante, aunque no se pase a un nivel muy alto.
Pero como digo, lo ocurrido en la Gala que se celebró en los Ángeles hace una semana, no ha pasado a la historia. Parece que nadie ha revindicado (excepto nuestro excelso Bardem que se repite más que el gazpacho) el derecho a la paz que precisamente los estadounidenses y su presidente parecen habernos usurpado. ¡Nadie ha levantado la voz contra esa inicua guerra! Más aún cuando actrices tan activistas y tan irrelevantes como la Jane Fonda y la Barbra Streirsand se han puesto a la greña por ver a quien le correspondía hacer el homenaje a Robert Redford con motivo de la muerte de éste, en el año anterior. Atrás parece haberse ya olvidado el activismo político contra la guerra de Vietnam de la para mí mediocre actriz Jane fonda y también la insoportable Barbra Streirsand, que solo tiene una bonita voz para cantar, que ya es mucho
El domingo pasado apareció en LAS PROVINCIAS una entrevista al filósofo psicólogo Enrique Bonete, catedrático de Flosofía Moral de la facultad de derecho de la Universidad Miguel de Unamuno de Salamanca. Es valenciano, de Alcudia de Crespins. Es sumamente interesante lo que en dicha entrevista explicaba: cómo los seres humanos andamos buscando siempre el sentido de la vida, el porqué de la muerte.
Acaba de publicar un libro “ QUERIDO PROFE, ME INVADEN LAS TINIEBLAS “donde cuenta la experiencia de una relación que tuvo con una paciente que tenía con un cáncer terminal. Dicha relación acabó planteándole a él mismo una serie de interrogantes y disquisiciones sobre el sentido de la muerte. Afirmaba que aunque la fe le ayudaba a entender lo que puede ser la muerte: un salto a la vida por la resurrección de Cristo, ella no da del todo razón de este acontecmiento, sino que simplemente la potencia. “ No por ser creyente uno lo tiene todo resuelto. No es verdad. La fe también origina interrogantes”
“Es cierto que la fe en Cristo, en alguien que ha muerto, manifiesta en el cristianismo la relevancia de la muerte, hay una esperanza cristiana pero existen dudas que origina la propia fe. Es más fácil actitud de quien no cree nada y no se preocupa por los demás y se plantea cuestiones trascendentes.”
Como digo, es sumamente interesante esta entrevista. Salió el domingo en “LAS PROVINCIAS”
Mi amigo me envía una foto del huerto de almendros florecidos que posee.
Otra vez, se sorprende de la fastuosa belleza con que se visten al final del invierno. Sales estos días al campo y el aire, perfumado, se inunda de aroma y éste parece llenarte de optimismo. Es el primer árbol que se despierta cuando va acabando el invierno, incluso en medio de él, cuando parece que todavía los fríos no se han ido. Mirarlos es llenarnos el corazón de esperanza, de que el rigor de esa estación desaparece para dar paso a un tiempo mejor, a la primavera.
Nunca nos cansaremos de sorprendernos. Yo le he contestado a mi amigo que me han mandado las fotografías que, en parte, ese asombroso renacer de los árboles de los almendros, que parecen secos y perdidos hace un mes, es en parte, debido a el que los ha cuidado durante todo el año con esmero trabajos.
Me viene a la cabeza ese verso de Antonio Machado: “Mi corazón espera un nuevo milagro de la Primavera”.
Una película muy dura, que necesita una actitud muy activa del espectador. El filme te transporta hacia una especie de viaje sin retorno, en donde no hay a qué aferrarse. La película al final para el espectador se convierte en una experiencia de espiral de la nada, de la absurdo. Porque el director ha sabido muy bien plasmar la situación social y humana en la que se mueve la juventud de hoy, pero no solo los jóvenes, sino también todos los que estamos viviendo los sucesos tremendos que están ocurriendo en nuestro mundo.
Cirat, es una película que está muy bien estructurada en sus tres partes canónicas: el prólogo y el planteamiento: la locura de las fiestas musicales en los descampados, que organizan los jóvenes y la búsqueda de una muchacha perdida por un padre y su hermano que la buscan. En su segundo tramo se nos muestra el doloroso y difícil camino por el desierto de Marruecos y en su final la película acaba de un modo inesperado y sorprendente.
La interpretación de Eduardo Fernández, como el padre que busca la hija y la música que acompaña al filme de un modo obsesivo y apabullante, son otros de los logros de esta película, que, a pesar de todo, no dejo de aconsejar.
Todos los años es lo mismo. La industria del cine español se promociona en esta parada donde se mezclan frovolidad, ideologías del poder y comercio envueltas en una lala copia del “glamour” del referente de los Oscars de Hollywood.
Aunque algunos les provoque el cine español “ malas sensaciones” en verdad que éste realiza cada año algunas buenas películas. Otras son verdaderos petardos que no sirven más que para recoger alguna subvención estatal
Precisamente en este año del 2026 se recoge la cosecha del pasado con algunas muy buenas películas, muy dignas de ser vistas.
No vamos a hacer quinielas porque aquí gana quien menos lo piensa. Pero la mía sí que va por delante. Esta vez he tenido una ocasión de ver prácticamente todas las películas que se han presentado a los premios Goya y de entre ellas destacó tres:
Syrat de Oliver Laxe. Aunque de visión en muchos momentos, muy ingrata, esta película, además de muy bien realizada e interpretada, es como una pedrada en la frente. El nihilismo expresadao en los “raves”es en un desierto.
Los domingos, es una película un tanto sobrevalorada, pero no por ello deja de ser interesante por cuanto plantea una problemática un tanto especial: la religiosidad de los jóvenes de hoy.
Tardes de soledad es la tercera: dirigida por el inclasificable Albert Serra, con una visión muy actual del arte de la tauromaquia tan en decadencia.