Me desconcertaba un poco los movimientos tácticos de los políticos para hacerse la foto con él. Igualmente me llamaba la atención el “orden protocolario” de los cardenales y obispos para acceder a la celebraciones igualmente las casi circenses puestas e escenas de distintos eventos. Pero ya me he espantaba oír el vocerío provocado por la histeria y el griterío de la gente corriente. Aunque nadie lo piense así, supongo que la mayoría sabrían que el Papa no es una divinidad, ni siquiera el representante de Jesús en la Tierra. Es sencillamente el sucesor de Pedro, al que se le encargó la tarea de enseñar, unir, y fortalecer a sus hermanos en la fe. Tal como lo quiere hacer este papá que precisamente ha sucedido a Francisco, al que tanto recordamos y de quien me parece es el mejor sucesor que ha podido tener. Juan XXIII recordaba constantemente que el título preferido suyo y (también es el mío) es el de “Siervo de los siervos de Dios".
Naturalmente que uno se puede emocionar si puedes ver o saludar “in person”. Pero nunca hay que olvidar que es un ser humano como nosotros. Comprenderlo así nos ayudará a mejor entender, seguir y escuchar sus palabras.