Están podando los árboles que en las aceras adornan mi calle. Son naranjos, cuyos frutos son amargas y que hace un mes estaban llenos de flores de azahar que fecundados por los abejas han ido produciendo pequeñas esferas que eran promesa de naranjas. El viento que ha hecho estos días, el fuerte chaparrón que ha caído han desprendido dichos frutos que son pequeñas canicas verdes.
Pero ahora los jardineros del ayuntamiento están podando sus ramas, dándoles formas geométricas, redondeadas y evitando que éstas crezcan hacia arriba y estimulen las ramas laterales para que así den más sombra a los viandantes. Pobres árboles, que seguramente nacieron para crecer, según les pida su natural desarrollo, y sin duda desean realizar lo que su naturaleza pide, pero los están domesticando. Pasa igual que con nosotros los humanos siempre burlando a la naturaleza.