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domingo, 13 de octubre de 2019

EN LA MUERTE DE UN AMIGO: J.M. DÍAZ RODELAS.


Cariñosamente le llamábamos «El canario» pues nació en las Islas Afortunadas, y su nombre era Juan Miguel Díaz Rodelas. Un buen amigo. Un gran profesor. Un hombre sabio, sencillo y humilde. En la última cuaresma estuvo en la Parroquia para clausurar un curso sobre la Biblia que allí se hizo.
Le llamaras cuando le llamaras, siempre estaba dispuesto a acudir para dar sus lecciones, claras y profundas, sobre la Sagrada Escritura.
Lo tuve de profesor cuando estudiaba yo en la licenciatura de teología. Aun me acuerdo sobre qué versó el examen que me hizo, que entonces era oral: hacer una exégesis del texto de Mateo sobre la «corrección fraterna» (Mt. 18, 15-20). Me puso una buena nota.

Ahora, repentinamente, Juan Miguel ha fallecido. Ando conmocionado, como tantos. Dios llama dónde y cuándo quiere. Hemos perdido un gran hombre. Un sabio, un hermano, un amigo. Cuando proclame la Palabra de Dios en la Misa, me acordaré de él, pues fue uno de los autores de la nueva traducción. En la orilla de Dios está ahora. Que desde allí interceda por nosotros.

miércoles, 30 de julio de 2014

El padre espiritual de los seminaristas teólogos.






Hoy ha sido enterrado D. Salvador Artés  en Gandía, de donde era oriundo. Muchos curas lo conocíamos y lo queríamos, puesto que fue director espiritual del Seminario de Valencia durante muchos años. Con sus sabias indicaciones llenas de experiencia guió espiritualmente a muchos seminaristas cuando andaban ya cursando los ultimos años, y, entre ellos, yo. Sus consejos siempre me aportaron una gran paz interior. Gratamente recuerdo que él,- frente a empingorotados y severísimos formadores- a los seminaristas, nos trataba como amigos y nos dirigía espiritualmente con sabias palabras que, sobre todo, sonaban a cosas naturales, dictadas por un puro sentido común (y espiritual).

Nos invitaba a tomar café en su habitación y allí hablábamos de lo humano y lo divino. Su habitación era como un oasis para nosotros en un tiempo que la desmesura de la disciplina interior del seminario era reflejo de la dictadura exterior del final de la década del 60.

Cuando acabó su oficio en el seminario, fue después Párroco durante muchos años de la parroquia del Perpétuo Socorro.

Descanse en paz este sacerdote, modelo, guía y amigo de sacerdotes.