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martes, 1 de noviembre de 2022

FANTASMAS Y ESPECTROS EN LA MONTAÑA

 


El espectro de Brocken.

 

Mi buen amigo Jesús Quinzá me ha pasado esta fotografía que él realizó hace unos meses en sus andanzas de Pirineos. Es un fenómeno meteorológico que se produce en la niebla de la montaña cuando está pegada a la cima y proyecta la imagen del montañero cuya espalda sale el sol mañanero. Un halo que es un descolorido arco iris, rodea su sombra. Impresionante.

 

Creo que yo no resistiría el impacto de esa misteriosa y fantasmagórica visión. Me daría un infarto. Mi amigo que anda muchas veces solitario por los montes, sí lo soporta. Imaginaos, al amanecer, él sólo por aquellos peñascales, el silencio quizá roto por el berrido siniestro de los rebecos, y ya está apunto de alcanzar una de las muchas cimas qué subirá en ese día y de pronto aparece el espectro… es posible que primero pueda inquietarse, pero después, ya que él conoce dicho meteoro, ¡cuánto disfrutará y cómo correrá a coger su cámara para hacer esta fotografía! Porque conocer la montaña hace que además de tener seguridad logres vivir momentos inolvidables de belleza. Escritores muy famosos (Goethe, Dickens) estaban también alucinados por este fenómeno de la naturaleza y escribieron bellas páginas sobre él.

 

Y saco a colación en este blog el Espectro de la Montaña precisamente en unos días donde el susto y la broma macabra, brujas y fantasmas y otras estupideces parecen entretener de un modo bastante cretino a tanta gente… yo anoche leí el cuento de G. A. Becker “El monte de las ánimas”.

 

miércoles, 4 de agosto de 2021

POETAS EN EL BOSQUE DE PINETA

 


Al principio del valle de Pineta, cerca de Bielsa, cuando las desnudas e inmensas paredes del circo glacial comienzan a poblarse de pinos, abetos, servales, arces, abedules y bojes, y se extienden los bosques alternados de amplias y verdes praderas, hay un lugar destinado a lo que llamo yo, montañismo de cultura. Es una exposición poética, -“Árboles ilustrados” se titula- con poemas clavados en un recinto del bosque donde el excursionista puede serenarse después de haber “leído” ese otro gran poema que son las gigantescas cumbres del valle de Pineta.

(Si pinchas dos veces, podrás leer el texto de A. Camus)
Ahora pueden leer una selección de poemas y textos poéticos que una asociación de vecinos de Espierba (un pueblecito del valle) expone cada año. Es ya la tercera edición que he visto. Me parece una idea estupenda que los montañeros con cierta sensibilidad, después de haber contemplado la inmensa belleza que desprende estas altísimas montañas, se recreen y reposen su espíritu esforzado leyendo dichos poemas. Yo lo hago así, y quedo muy reconfortado, aunque a veces no quede muy de acuerdo con los autores y textos antologados. También, todo hay decirlo, no es muy grande el público que paseándose por el recinto del bosque, que lee los poemas. Hay muchos montañeros que se llagan a este privilegiado lugar de montañas que solo pretenden batir récords y la belleza de una sencilla flor, la pureza de una cumbre, el paisaje sagrado que está delante de sus ojos no son capaces de contemplarlo. También siempre será verdad que siendo arte del verso lo más sublime de la literatura, también es el más minoritario.

La iniciativa es de, como digo, de una asociación cultural llamada “El cillo”, y yo, desde aquí aplaudo su buen gusto y  les muestro mi agradecimiento .

miércoles, 28 de julio de 2021

LAS TRES MIL CUMBRES DE MI AMIGO JESÚS

 

Hoy he subido, acompañando a mis dos amigos, Isabel y Jesús, a la cima del tozal de Iguerra, en el valle de Gistain, y que hace la cumbre número tres mil que mi amigo Jesús ha alcanzado y que comenzó  siendo un adolescente. Su primera gran cima fue la del potente Puigamale que ascendió con su hermano desde el valle de Nuria y casi sin enterarse. Las ha sabido contabilizar desde el princpio y una a una y sólo cuenta las cumbres a las que ha subido en Pirineos o en Chamonix. No computa las muchas ascensiones que ha hecho en las montañas de la Comunidad Valenciana.

Ha elegido para llegar a ese número casi imposible para muchos de nosotros (acomodados más bien a nuestros sofás) una montaña de fácil acceso, pero magníficamente situada y la ha escogido en atención a nosotros, su esposa y yo, ahora ya nada expertos.  La perspectiva que contemplábamos en su cumbre es soberbia: los macizos del Cotiella -, desnudos gigantes de roca caliza-, la lejana cara norte de la Peña Montañesa, el altivo macizo del Posets y los Eriste, el collado de la Cruz de Guardia, las vertiginosas paredes del Maristás y al fondo, todo el valle de Gistain con sus verdes laderas pobladas de bordas.

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Mi amigo Jesús es toda una maquina preparada para andar en la montaña: su aspecto es de uno de esos “sherpas” del Himalaya, enjuto y todo músculo y sus piernas parecen poseer un motorcito que automáticamente se echan a subir cuestas. Sin embargo, creo que lo que ha desarrollado más es su mente y su corazón: cada vez él mira más esta sociedad con clarividencia; sabe colocar sus ojos y sus oídos en lo que importa y su alma es más generosa y más abierta en la amistad: un gran tesoro del que disfrutamos todos su amigos.

lunes, 26 de julio de 2021

EL TIEMPO PERFECTO

 


Según los mitos de la biblia, el ser humano, después de ser creado, fue colocado en un jardín, donde el trabajo y los días eran un continuo paraíso. Las mañanas y las tardes discurrían en medio de la naturaleza de aquel jardín con el ritmo y la costumbre del corazón. La noche era el descanso vigilado por las estrellas y los trabajos y los días se sucedían sin solución de continuidad en un estado puro de felicidad y la humanidad y la tierra eran una misma esencia. Pero las cosas se torcieron y los hombres fueron expulsados al este del Edén. Ya nada fue igual. Comenzó la degradación de la tierra. Espinas y abrojos, sangre, sudor y lágrimas, todo cuesta arriba, tornaron su vida en pesadilla. El trabajo se hizo ímprobo y el ocio imposible.

Ahora andamos buscando aquel estado primigenio donde sumergiéndonos en la naturaleza revivimos ese tiempo de oro. Tal vez en las vacaciones y en sus ocios encontremos un eco de aquel sueño. Ahora que estoy en ellas, me siento respirando esos aires del paraíso. En la montaña, donde todo parece elevarnos hasta las cumbres, ese acceso a la felicidad que me acerca a la grandeza de Dios, me siento estar a la sombra del paraíso, en el umbral de la dicha. Por ello doy gracias al Creador.

martes, 13 de julio de 2021

HE ESTADO EN BENASQUE

 


He estado una semana en Benasque. He regresado una vez más a esos paisajes del alma que descubrí hace muchos, muchos años. En mis pupilas se quedaron grabados hace mucho tiempo el perfil de las montañas, la penumbra de los bosques y en mis oídos el silencio de las sendas, el fragor de los torrentes, el canto de los pájaros, el murmullo del viento en las hojas de los abedules. Llegarme hasta allí, hasta el valle de Benasque, es como retroceder al tiempo primigenio donde la naturaleza y el alma reverdecen a la vez.

 

He estado en Benasque una semana y allí me he encontrado con unos amigos que son los que llevan el Hotel Ciria, donde me he hospedado. Las largas conversaciones con Josemari, las atenciones de Estrella, la simpatía de María, la increíble cocina de Dionisio, el buen servicio y presteza de Santiago y Ángel… Aunque estés lejos, alli te sientes como en tu casa… Por todo ello doy gracias.

 

Dicen que el cuerpo es el espejo del alma y también yo diría que la naturaleza se espejea en el corazón, que ésta se refleja en su espíritu. Una vez más , el orgullo de la montaña grandiosa, la exuberancia de las plantas, el resplandor del aire puro, han fortalecido mi interior. Así lo he vivido yo en estos días de descanso: los montes y los bosques, los rios y las flores y sobre todo, los amigos, reflejan la belleza que Dios nos regala.

domingo, 5 de julio de 2020

EN EL VALLE DE GISTAIN (O GISTAU)



Hoy he estado en el Valle de Gistain (o con la nueva toponimia en viejo aragonés de Gistau). Yo siempre he sentido este valle con un lugar secreto, oculto y casi misterioso, recóndito.  En verdad lo es. Esta aislado entre dos grande valles, el de Benasque y el de Bielsa-Pineta. Para acceder a él desde Benasque hay que remontar el alto puerto de Sahún, a través de una pista larga, escabrosa, deteriorada, con interminables bosques. Y si no, por la carrtera de Ainsa-Bielsa internándose por unos tuneles excavados en roca viva, muy estrechos, que asustan al cruzarse con otros vehículos.
Pero es un valle bellísimo, cruzado por el nervioso río Cinqueta, presidido por el macizo del Cotiella, y sembrado de pueblecitos desperdigados por sus laderas y con nombre de viejos cuentos:  Sin, Saravillo, Plan, Serveto, Gistaín...
Para mí lo mejor de la jornada ha sido el rato largo que he pasado, sentado y leyendo, en una pradera al lado de una cabaña, el refugio de Marradetes, que hay en lo alto del Puerto de Sahún, frente al macizo del Monte Perdido.

viernes, 3 de julio de 2020

DIA DE FRíO... EN VERANO

Hoy ha sido  un día bastante frío en el valle de Benasque,  lo que es de agradecer en el tiempo  de verano que estamos. 

El tiempo se pasa rápido contemplando la naturaleza: tan bella en sus montañas inmensas como en las diminutas flores que marcan limitan los senderos.





miércoles, 1 de julio de 2020

MI INICIO DE VACACIONES.


En este primer día de julio y pasado el mes anterior en el  que me he tomado vacaciones en este blog, voy a comenzar mis pequeñas vacaciones. Acabo de llegar a Benasque en el Pirineo de Huesca. Llevaba más de dos meses deseando estar en estas montañas que tanto descansan mi alma..

He pensado que quizá con alguna foto voy a ir rellenando las páginas diarias del blog para compartir con vosotros, mis sufridos, abnegados y fieles lectores, el gozo de estar tan cerca del cielo en medio de la más bella naturaleza.



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lunes, 2 de septiembre de 2019

DE BUDAPEST A BENASQUE

He estado durante una semana cumplida fuera de Valencia. Concretamente, en Budapest y en Benasque (¡) dos lugares bien distintos y dispares que sólo coinciden en la inicial de su nombre. 

Primero, cuatro días en la capital de Hungría que me sorprendió muy gratamente.(Recuerdo cuando estuve por primera vez hace muchos años, una ciudad triste, gris, apuntalada con andamios, como correspondía a una ciudad comunista). Ahora es una bulliciosa urbe con muchos edificios espléndidos y con las orillas del majestuoso Danubio, llenas de soberbios monumentos.
Después, con mis amigos y a mitad semana, cambié de lugar y de ambiente, en pleno corazón del más agreste Pirineo: Benasque. Allí nos atendió en el Hotel Ciria nuestro amigo José María. Dias de bosques y arroyos, cumbres y cielo azul, nubes y tormentas… con el Creador al fondo.

De vuelta a casa, comienza la vida diaria, más tranquila y rutinaria, con tiempo para ponderar mejor lo que he visto, entender lo que ahora veo y valorar en su justa medida lo que hay alrededor. ¿Se puede pedir más?

viernes, 5 de octubre de 2018

EL ANETO, LA CRUZ Y EL AMARILLO


En la cumbre del Pico de Aneto (3.404 m.) hay anclados sobre un pedestal de hormigón una imagen de la Virgen del Pilar y a su lado, hundida entre bloques de granito y fijada con unos fuertes cables, una gran cruz de hierro. ¡Cuantos vientos, tempestades y nieves han soportado año tras año! Estos signos religiosos contemplan desde la altura todo el paisaje España. Cuando allí después de dura expedición llegan los montañeros, se siente unidos  misteriosamente por ese especial sentimiento que aparece cuando uno sube una montaña: sentirse muy cerca de los compañeros de expedición, llenarse de una satisfacción que aumenta la autoestima, y también experimentar la presencia y de andar muy cerca de Aquel que está más allá de la cumbre.  Es, sin duda, una experiencia muy singular.


Hace tres días llegó la noticia de que unos independentistas habían pintado la Cruz que preside el Aneto. Pero subir a la cima de una montaña tan alta, con las intenciones de reivindicar su ideología,  además de ser algo que divide y enfrenta, separa a los humanos y por tanto, nos separa de Dios es además de una bobada, una tontería. 

Ha habido comentarios para todo. Indignación, rabia, estupor, profanación, blasfemia. Pintar de amarillo ese signo sagrado en la cumbre del monte más alto de los Pirineos además de inútil gesta y estupida reivindicación implica un enorme grado de incivilización.

¡Reivindico el color amarillo para los montes! Dentro de una semana o dos, este color será el manto precioso de los grandes bosques de la montaña. Ir a contemplarlo encoge el corazón de tanta belleza. Y los paisajes rojos ocres y amarillos que los árboles crean son una experiencia casi religiosa porque, a mí por ejemplo, me elevan inmensamente agradecido, el corazón hasta Dios.

sábado, 10 de febrero de 2018

POR EL JAVALAMBRE



En lo más alto del Ragudo, esa especie de Farallón que separa Valencia de Teruel y que es como un peldaño que da acceso a la Meseta, quedan algunos restos del tiempo de la Guerra Civil Española especialmente lo que fue el duro fue frente de Teruel. Allí junto a unas trincheras y compitiendo con las altas torres de los molinos de viento, hay dos miradores de vigilancia. Desde allí se divisa toda la planicie que llega hasta Jérica. A tus pies, toda la comarca del Alto Palencia e incluso como si fuera un zócalo final la línea del horizonte del mar. Sin duda era un lugar estratégico y privilegiado para poder vigilar cualquier movimiento de las tropas enemigas.

Ayer estuve allí, atravesando todas esas tierras que en sus partes más bajas estaban salpicadas por la nieve y en las más altas, cubiertas totalmente. Es admirable ese paisaje tan adusto, tan austero y que está tan próximo a los valles, llanos y playas de Castellón y Valencia.

Fue un gran recorrido que realicé con un amigo al que  me une además de una gran amistad, la misma gran afición a la montaña, a la belleza de la naturaleza, al silencio de las cumbres. Fue un recorrido muy largo, casi siempre rodeados de nieve: Canales, Bejís, Navajas, las Cuestas del Ragudo, Barracas, El Toro, Manzanera, Torrijas, el nacimiento del río Arcos, casi en la cumbre del Javalambre y  regresar por la Serranía Alta. Muchos kilómetros, muchos paisajes fotografiados y el júbilo de estar en contacto directo con una naturaleza austera, sobria, solitaria y prácticamente desértica que aumenta, si cabe, el gozo de su hermosura.

viernes, 8 de septiembre de 2017

ESPIERBA, UN LUGAR INOLVIDABLE


A Espierba se llega, seis kilómetros después de haber pasado el pueblo de Bielsa en el norte de la provincia de Huesca, en el corazón del Pirineo. Se enfila por la carretera que sube hasta el grandioso valle de Pineta. Es una aldea de algo más de sesenta casas esparcidas en la falda de la montaña, antaño habitadas, y que la emigración dejo desiertas. Ahora bellamente restauradas,  sirven para pasar el verano. En invierno apenas si viven en ellas. Está en un lugar privilegiado, entre bosques y prados, en la ladera sur del valle glaciar y frente a la gran pared opuesta de firme roca que parece tallada a pico y de alturas vertiginosas (más de mil metros) por donde en invierno se derrumban en alud las nieves y en verano las cascadas de agua después de las frecuentes tormentas lo convierten en un parque acuático.

Entre las casas diseminadas, se ubica su pequeña iglesia, una ermita sencillísima con aires románicos que tiene a la puerta una muy original cruz compuesta de dos troncos de pino con las ramas casi sin desbastar. A su espalda, adosado un pequeño cementerio cuyas pocas tumbas nos recuerdan las gentes que antaño vivieron en la aldea. Es un lugar encantador, romántico, casi mágico.
Contemplar el pequeño y humilde templo en medio de los verdes prados y con los grandes farallones de las paredes del valle de Pineta detrás, es un paisaje que se graba en el alma. Una imagen refrescante y bucólica que recuerdas cuando aquí en la ciudad, el calor y la rutina agobian.

"Clic", para leer
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También aquí la Asociación Cultural “El Cillo” compuesta por vecinos de Espierba, ha colocado algunos textos poéticos en estos lugares. A cincuenta metros, se halla la escuela, donde muchos niños aprenderían de su maestro y sentirían el mismo tedio de las tardes lluviosas que cantó Antonio Machado. Un poema de él, pegado a la puerta, lo recuerda: ”Una tarde de invierno…”. Frente a la puerta del templo de la pequeña iglesia, también han tenido la sensibilidad y la cultura religiosa de exponer el texto de San Pablo a los Corintios, 13. Y en la pequeña cancela de hierro que accede al cementerio, un poema bellísimo de Juan Ramón Jiménez.

"Clic" para leer

Espierba, un lugar inolvidable.

 



jueves, 24 de agosto de 2017

POESÍA EN EL VALLE DE PINETA



Y aquí, clavados los textos a los tronco de los pinos, servales, alarces y abetos que forman el bosque del comienzo del seno del Valle de Pineta, al pie de su majestuoso circo, en el llano del lago colmatado que fue, miles de años atrás lugar donde arrancaba la lengua de su glaciar, me encuentro un bella exposición al aire libre de poemas que expresan la experiencia gozosa del hombre que se encuentra con la montaña.

Recorriendo los veinticinco arboles, el montañero se deleita leyendo versos, canciones, caricaturas, textos científicos sobre esa maravilla que siempre será la montaña, que acumula además de las piedras y rocas, en su corazón sensible, cimas de sublime belleza y que se transmite al alma del que contempla el paisaje.


La exposición en el bosque la ha organizado una asociación cultural llamada “El Cillo” creo que de Espierba y que no conozco pero a quien desde aquí agradezco porque me ha hecho gozar de dos cosas a la vez que amo y me entusiasman: la montaña y la poesía.


Ha sido una de las cosas más gratificantes que he podido disfrutar en mis días de vacaciones pirenaicas en Bielsa. Ayuda además a romper esa imagen de turismo cutre o insensible a la cultura que en los lugares de esparcimientos de vacaciones muchas veces se crea.

miércoles, 2 de agosto de 2017

DESPUÉS DE LAS VACACIONES





He estado unos días, después andar por las llanuras de la vida cotidiana del curso acabado,  descansando en la alta montaña  del Pirineo oscense. Concretamente, en el valle de Bielsa donde los descomunales macizos del Monte Perdido y sus  valles de majestuosas laderas multiplican la emoción de la belleza  que te rodea. Casi da pavor contemplar  el circo del  Valle de Pineta presidido por el Perdido y los Astazus, o la mole gigantesca del macizo de Cotiella, que hace que el Valle de Gistain parezca  un valle secreto y oculto y que provoca en el que lo recorre,  un sentimiento de pequeñez e inanidad. A la vez, en las altas cumbres, resuena la voz de lo Sagrado que te llama e invita  a confundirte en su majestuosa grandeza. 

Regreso, pues, después de estos días de comunión íntima con la naturaleza nuevo, descansado y con ganas de empezar.

viernes, 30 de junio de 2017

MAS INCENDIOS... MAS CERCANOS




Ayer fue el esplendor de la primavera. Retamas, la plata y el oro de las albaidas, coquetas jaras, aromáticos romeros, madreselvas perfumadas, espinosa aliagas amarillas, esparragueras con sus tiernos brotes. Y amapolas de sangre y mil flores más. Carrascas, pinos y quejigos crean umbrías refrescantes. Un jardín es la bellísima Sierra de la Calderona.

Hace ahora dos  meses me paseaba con unos buenos amigos por allí. Uno de los sentimientos que te rondan al contemplar tanta belleza, que te entristecen y angustian, es la posibilidad de perder esa belleza. Uno piensa que Dios no pinta así la naturaleza para que en un tris tras se borre y destruya.

Hoy es humo y cenizas, suelo arrasado, seco y estéril. Insectos y pequeños animales carbonizados, pájaros  si no muertos, huidos. Lo que se temía es ahora una realidad. Arde el monte.
Me estoy refiriendo también a la bellísima Sierra de la Calderona, con sus rojas rocas de rodeno ahora ennegrecidas y tiznadas por este incendio que a la hora en que esto escribo todavía está desatado entre irrefrenables vientos e  impotencia humana.


Aunque este incendio parece que no ha sido provocado, sí tiene una causa clara de su rápida propagación y difícil sofoco: los que gobiernan tienen presupuestos para todo, pero limpiar el monte, abrir accesos para este tipo de emergencias les parece un dispendio innecesario. Mientras, la calidad de vida de los que viven por allí se deteriora, los que sentimos la naturaleza como algo tan preciso como respirar, nos quedamos sin aliento.

sábado, 22 de abril de 2017

Otras montañas, otros bosques, otros caminos.



En mi entrada anterior escribía por el retorno, después la fiesta y del descanso, a la vida del trabajo, a lo que nos parece la normalidad de la costumbre de siempre. Somos los humanos animales de costumbres que tenemos la capacidad de renovarnos y vivir la vida como novedosa sorpresa.

Ahora en medio de la naturaleza, miro estas montañas que ya he visto otras veces. hoy cubiertas sus cimas de nieve, brillan plateadas tras un cielo azul, casi añil, reflejando un sol vibrante de luz. La nieve en lo alto de las cumbres parece resistirse a convertirse en rotundas cascadas de agua que alimenta torrentes y riachuelos.

Los bosques con tímido sigilo a las temperaturas bajas de la noche, comienzan a verdear después del largo y obligado sueño invernal.El sol de la primavera penetra en el corazón del bosque que ilumina con su luz las tiernas hojas que parecen alumbrarse desde su interior. Cuando llegue el estío, éstos se tornarán en una masa vegetal impenetrable, con silencios oscuros y misteriosos, rotos por el crepitar de una rama seca, el canto de un pájaro o el silbido del viento.

Y los caminos  siempre invitándote a avanzar, a descubrir el paisaje, pintados ahora con las primeras florecillas; violetas, narcisos, prímulas, bordeando los prados bordados del amarillo del diente de león, tornándose en sendas que a veces se pierden en medio de los matorrales y desorientan intermitentemente a los caminantes...

sábado, 8 de abril de 2017

El bosque de trabinas de Alpuente, donde habla Dios.



Desde siempre el ser humano ha andado buscando a Dios. A su modo y manera, tal vez con errores y equivocaciones, lo ha encontrado en medio de la naturaleza como eco y respuesta a la voz de su corazón. En los espacios siderales, en los lugares más insólitos de la tierra que habita, el desierto y la cueva, el manantial y la cumbre, el mar y el bosque, con la voz profunda de su interior, ha sabido  verle y escucharle.

El otro día, junto a la aldea de la Almeza, en el término de Alpuente, allá en la Alta Serranía de Valencia, tuve una bella experiencia de pisar un lugar sagrado, un sitio donde la experiencia espiritual de encontrarse con Dios se torna muy posible. Allí hay en aquellas austeras y  altas comarca unos bosquecillos de sabinas de enorme antigüedad. Son las sabinas albares, llamadas allí “trabinas”. Apartados como todo lo que por allí nace, crece, vive y muere, son unos nobles árboles centenarios, de pura arqueología vegetal,  de envejecidos troncos, retorcidas  ramas y compacta vegetación aromática.


Crean, cuando están juntos, unos espacios donde el tiempo parece congelado, el aire se inmoviliza y el silencio es tan denso, que se escucha el pálpito de tu corazón, el rebotar de tu sangre. Pensé que ese silencio era precisamente la voz de Dios. Era sin duda un lugar sagrado, donde si sabes escuchar a lo que el pulso de tu vida siempre clama, puedes encontrarte muy fácilmente con aquel que siempre buscas.

domingo, 26 de febrero de 2017

Los caminos de la montaña

Mi amigo J. me contaba anoche cómo cada vez más en las montañas los caminos y senderos están más controlados por las ordenanzas municipales, provinciales. Y me decía el sinsentido que es abrir pistas y carreteras por las que pueden acceder hasta lo más profundo del monte toda clase, de vehículos (hasta los más birriosos)  y después toparse con toda clase de vetos y prohibiciones (vallas, alambradas, barreras…) que hacen imposible el hacer senderismo o pasear simplemente por el monte.
Motos ruidosas y toda suerte de artilugios con ruedas corren sin cortapisas por las laderas de la montaña, destrozando caminos y senderos y alterando con su ruido la paz y el sonido natural de la montaña.

Hasta los ciclistas en la práctica del “mountain bike” están deteriorando gravemente  los senderos más humildes: las ruedas “dentadas” de goma muerden los caminos y abren surcos que la erosión de la lluvia agranda y hace impracticable el poder caminar por ellos.


No se trata de prohibir desde arriba, se trata de educar en el respeto a la naturaleza y también de ordenar con sentido común su uso.

domingo, 10 de julio de 2016

La montaña de Benasque



Aprovechando una ocasión, he estado unos días descansando en Benasque, en lo más profundo del Pirineo. Ahora ya estoy de vuelta en la ciudad, en mi trabajo parroquial, cumpliendo con mis deberes que en julio y agosto son leves. Sienta muy bien el romper unos días la rutina y descansar. Volveré ya otra vez, dentro de unos días, para alargar mis vacaciones, Y así mitigar unos días el agobio del calor veraniego y cobrar fuerzas para el curso que viene.

Romper la rutina, cambiar de espacio físico es desde luego una buena fuente de descanso. Y cuando esa actividad consiste en andar por sendas subiendo montañas, contemplar hermosos paisajes, respirar aire puro, pasear por los frondosos bosques llenos de silencio sólo roto por el fragor de las cascadas, el correr rumoroso de los riachuelos y el canto de los pájaros, desde luego, me hace sentir un privilegiado.

El valle de Benasque y sus alrededores construidos por las más bravas montañas del Pirineo ofrece todo esto y muchas cosas más. Vanamente intento a veces recogerlas en la cámara fotográfica y cuyas imágenes captadas, después disfruto en medio de la vida cotidiana y como alivio de la faena pastoral. Me siento muy feliz por poder disfrutar con todo esto.