Por la mañana al fondo del valle de Benasque donde las montañas llegan a ser gigantes. El llano del Hospital, la senda que cruza las aguas que bajan de los picos de Alba y que llega hasta los Baños que esta año se han cerrado. ¡El establecimiento, además de decadente se caía a trozos!
Un camino lleno de exuberante verdura y cuajado de flores porque aquí prácticamente todavía es primavera. La mañana con aguaceros y chubascos imprevistos pero no nos alejábamos del coche para poder guarecernos. Y,¡sorpresa! bastante gente transitando por los caminos. Unas cuantas fotos como muestra.
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jueves, 2 de julio de 2020
martes, 21 de mayo de 2019
LA ETERNIDAD Y UNA TARDE
La tarde del jueves pasado sali de excursión con unos amigos. Fue muy breve, unas cuantas horas, aprovechando la tarde luminosa con el sol radiante y el cielo límpido, azul, casi añil. Estuvimos por los montes que presiden el llano de Lliria, entra Alcublas y Altura, por una zona muy poco transitada.
Nuestra primera parada fue para admirar un olivo bimilenario que los campesinos de Llíria llaman «L’Ángel». Está al lado de una estrecha carretera y junto a una pequeña casa de campo. Cuando me acerque a él, sentí una especie de admiración y respeto y, a su sombra, me pareció, como Moisés en la zarza, estar pisando tierra sagrada. Tocar el enorme fuste de su tronco, retorcido, atormentado, sentir la caricia de sus frondosas ramas plateadas y verdes mostrando su diminuta floración… ¿no es una experiencia de la eternidad?
Después, subiendo por caminos forestales de tierra, nos llegamos al corazón de los montes en cuyos pequeños valles se asientan masías, algunas abandonadas y otras habitadas, testigos de una vida rural donde en silencio y la quietud te acercan a la Naturaleza que ahora estaba en su esplendor. Las lluvias del mes pasado han reverdecido las cimas y las faldas de los montes; los bordes de los caminos lucían sus diminutas y variadas flores. Las encinas o carrascas, siempre serias, siempre austeras, exultaban en su floración: pequeños racimos de flores de color oro viejo transformaban su severa presencia.
Los bancales que cerraban los campos otrora cultivados, parecían gigantes escalones que ascendían hasta la cima. En un llano llamado «El cantal» situado en lecho del ancho barranco «El cerezo», y que en su tiempo sería campo de viñas o almendros, ahora invadido por matorrales y hierbas, nos encontramos con una extraña roca puntiaguda y muy alta que la naturaleza ha esculpido como si fuera un gigantesco menhir. Parecía un dedo que señalaba el cielo; junto a él toda clase de hierbas y plantas florecidas que el viento parecía jalear en su incensante baile. Una zona de aquel sencillo prado estaba cubierto de hierbas altas cuyos tallos y espigas de gramíneas ya maduras tenían un color dorado y casi marrón.
El sol que estaba ya bajo, hacía brillar los perfiles de los tallos y espiguillas al tiempo que el viento las removía. Como las olas de un océano, mil puntos de luz, como estrellas, iluminaban el prado. ¡Allí estaban, las efímeras yerbas, afirmándose en el momento de su eternidad!
domingo, 26 de agosto de 2018
DESCUBRIENDO LIÉTOR.
Liétor es un pueblo de Albacete situado hacia el sudeste de su provincia donde arranca la Sierra de Alcaraz. Está situado sobre en equilibrio de vértigo sobre una peña que cae que formando una hoz por dónde en lo profundo, discurre el río Mundo que abre su valle. Es un pueblo precioso, las casas como enraizadas sobre pronunciada pendiente, parecen como un racimo de uvas colocado en equilibrio inestable.
Estuve allí la semana pasada. Me sorprendió su pintoresca belleza. Y como en muchos pueblos, estaban a punto de empezar las fiestas patronales, Comimos con mis amigos muy bien en la posada que ofrecía un menú degustación de la gastronomía propia: migas con panceta, atascaburras, ajo de matanza, olla de Liétor. Delicioso, pero mortal para mi dieta. Un buen vino y miel sobre hojuelas -nunca mejor dicho- remató el asunto.
lunes, 13 de agosto de 2018
CAMPAMENTOS DE VERANO EN EL CINE
CAMPAMENTOS DE VERANO EN EL CINE.
Durante el mes de julio sobre todo, en muchas de nuestras parroquias se realizan dentro de las actividades pastorales para niños y jóvenes los campamentos de verano. Hace unos años era aún más numerosos y culminaban las distintas acciones pastorales del curso. También tenían una acertada función lúdica y social pues permitía a muchos niños salir del rutinario ámbito de la ciudad o del pueblo, experimentar la lejanía de la familia y entrar en contacto con la naturaleza. Para muchos de nosotros los campamentos han sido siempre memorables y en ellos ocurría de todo. Hoy lo recordamos mis amigos y yo, con un cierto sabor agridulce, por cuanto nos memorizan las muchas precariedades y responsabilidades que pasamos pero también el orgullo de haber trasmitido muchos valores y nuestro amor a la montaña.
Durante mis últimos días de estancia de este verano en los valles de Bielsa y de Pineta, diseminados y escondidos ente los frondosos árboles, he visto muchas tiendas de campamentos infantiles y juveniles y en los arcenes de las carreteras, largas filas - al estilo de la procesionaria del pino- de críos y jóvenes, cargadas las espaldas con inconmensurables mochilas, haciendo marchas (es curioso cómo el viejo lenguaje paramilitar de los tiempos de la OJE no se ha perdido).
Ahora me pongo a recordar cómo el cine ha sabido plasmar muchas veces lo que en ellos ocurría. En el cine americano son abundantes las películas que se sitúan en los campamentos. Existe todo un subgénero de cine de terror: con “Viernes 13” (1980) se inaugura ese espantoso estilo de cine. También hay algunas películas que describen a veces muy cómica y magistralmente el proceso de maduración de niños y adolescentes: “Tú a Boston y yo a California”(1961), “Los incorregibles albódigas (1979)”, “Moonrise Kingdom”. El cine español no tan frecuentemente el cine español nos ha contado cosas de los campamentos: “Del rosa al amarillo” (1963) o la reciente “La llamada” (2017). Pero mi pelÍcula favorita sobre los campamentos es:
MOONRISE KINGDOM (EEUU, 2012) de Wes Anderson.
Años 60. Familiares y amigos buscan a dos jóvenes enamorados que han huido de un campamento. Así, quedarán de manifiesto viejos rencores y ocultas relaciones románticas entre algunos de los personajes que participan en la búsqueda.
Una película que desprende una gran melancolía pero que es perfectamente emotiva. Es una película sobre la preadolescencia hecha desde la nostalgia y con una conmovedora intensidad emocional. Su sentido del humor es muy agridulce.
martes, 26 de diciembre de 2017
MIRADORES DE ESTRELLAS EN ABEJUELA
Hará un mes, con unos amigos estuve por la Sierra del Javalambe, ese imponente y alejado macizo de austerísisma majestuosidad y que en invierno recuerda los páramos de Siberia. Concretamente estuve en un paraje muy alto y más entrañable para mí que fue la hermita de Santa Margarita que se venera en le pueblecito de Abejuela, una minúscula
población que a mí desde lejos siempre me ha parecido un poblado como los de los belenes. Yo celebré Misa muchas veces durante cuatro años pues era el cura de su parroquia, cundo también era parroco de La Yesa. De esto hace ya muchos años. Esto ocurría en los primeros años de mi labor de cura párroco y ya se sabe que en los recuerdos de juventud el cariño y la ilusión son algo imborrable.
Como siempre, me alegra volver a aquellas tierras tan sobrias y duras pero tan bellas. Allí, en la Ermita de Santa Margarita subía a hacer la fiesta que en honor de la Santa que se hacía a mitad de julio. Por aquel entonces los caminos eran pedregosos y hartos difíciles y casi inaccesibles para los coches.Ahora la hermita está muy bien restaurada y sus alrededores y me imagino que en la explanada que rodea el pequeño santuario seguirán los "abjuelanos", después de celebrar la santa misa, organizando una gran comida con paellas hechas en el campo y que el el cura iba una una bendiciendo.
Junto a la ermita, una asociación de "Miradores de estrellas"(que nombre más bonito), ha colocado un poste con una señal indicando el lugar donde brilla en la noche la Estrella Polar. Le hice una fotografía porque en medio del azul intenso del cielo que se contempla desde tan gran altura se nos ofrece como un reto, como una invitación hacia una actitud y experiencia de la vida: buscar la estrella,mirar la estrella polar; ése debe ser el destino de nuestras vidas. De noche, en el silencio del paraje de las Navas de Abejuela, con la pureza del aire y con el rigor intenso del frío, buscar la estrella del Norte, contemplarla, debe ser casi una experiencia mística.
Por eso he querido diseñar mi invitación de Navidad para todos mis amigos aprovechando esa hermosa fotografía. Mil felicidades a todos y que estas Navidades y también en el año que entra, os dediquéis sobretodo a buscar la Estrella. Eso dará sentido a todas nuestras vidas
lunes, 20 de noviembre de 2017
CIELO Y TIERRA SE ENCUENTRAN
He estado con unos buenos amigos este fin de semana en Benasque, allí donde en las alturas de las montañas la tierra y el cielo y parecen encontrarse. Otra vez vuelvo con el espíritu rejuvenecido por el contacto con la naturaleza envuelta en el aire más frío y transparente y puro.
El otoño prácticamente ha terminado y el invierno se hace presente con las primeras nevadas en las cumbres. En lo más bajo de los valles, sin embargo, los árboles se resisten a desnudarse de sus hojas rojas, ocres y doradas . Robles y abedules, hayas, servales, álamos y chopos parecen despedirse gloriosamente con sus cálidos colores antes de dormirse en largo sueño del invierno.
¡Qué lastima que el disfrute y placer de estos increíbles Pirineos estén tan lejos!
jueves, 1 de junio de 2017
Pasó Mayo, acabando la Primavera.
Hoy hemos inaugurado el mes de junio y la primavera anda ya siendo desplazada por los primeros calores del verano cercano. Aquí, en unas cuantas fotos se describen, con gozo íntimo, la belleza y alegría con que la he vivido.
En las afueras de Llìria (no hace falta irse lejos para disfrutar de la Primavera)
El Bisaurín, al atardecer. (Valle de Echo)
Empezando el Camino de Santiago en Roncesvalles.
Mi amigo Alejandro, Ernest Heminway y yo en el Café Iruña
El mastín y sus ovejas ya esquiladas para el verano...
En las afueras de Llìria (no hace falta irse lejos para disfrutar de la Primavera)
El Bisaurín, al atardecer. (Valle de Echo)
Empezando el Camino de Santiago en Roncesvalles.
Mi amigo Alejandro, Ernest Heminway y yo en el Café Iruña
El mastín y sus ovejas ya esquiladas para el verano...
... y una guardería vacuna.
miércoles, 17 de febrero de 2016
Una jornada en "el desierto" de Valencia
El sábado pasado
estuve de excursión. Aliviando mi síndrome temporal de ver un pino me marché
con mis amigos a pasearme por la zona de Cortes de Pallás y el valle de
Cofrentes. Impresiona enormemente contemplar desde lo alto de su muela, el
paisaje montañoso, abrupto y siempre bellísimo de una de las grandes zonas de
la provincia de Valencia prácticamente desiertas: en muchos kilómetros cuadrados
hay muy pocas poblaciones: Cortes de Pallás, Jalance, Jarafuel, Cofrentes,
pueblecitos todos pintorescos y encantadores. Recuerdan aquella población morisca
de la que fue expulsada en 1609. En enormes mosaicos en la calle se nos explica
tal triste acontecimiento. Incluso ponen sus nombres en árabe, seguramente con
una incitación a que regresen con su “yihad”. ¡Qué miedo!
Pero hay otra cosa
que asusta en esos valles: la presencia de la central nuclear cuya humareda de
vapor se ve desde muchos lugares y cuyas dos torres de refrigeración amedrentan
al viajero. El pueblo de Cofrentes está maravillosamente restaurado y cuidado,
seguramente para garantizar y dar sensación de seguridad. Hasta las montañas
más cercanas aparecen en armonía de los paisajes tan bellos. Por ahí vimos triscando
un montón de cabras montesas.
Después, subiendo
por la ribera del río Cabriel (uno de los ríos menos contaminados de Europa),
comimos muy bien en Casas del Río, una aldea a casi 30 km de Requena y que
presume de una enorme noria, ingenio construido en el siglo XVIII y que
aprovecha las aguas del río en el paraje encantador de un gran azud. Pero se ve
afeada por la ampliación del edificio de un viejo molino que cuya construcción
se ha quedado a mitad. No sé cómo se ha consentido y se diera permiso para una
obra que además no se acabó.
viernes, 25 de julio de 2014
En Senarta, en el Llano de los Baños de Benasque
Estoy sentado en la pequeña
terraza de un restaurante en el llano de
Senarta, en el tramo del valle donde están los Baños de Benasque. Ante mí el
valle todavía está cerrado por las grandes paredes que dan a al lago de Creueña
y más a la derecha, el valle de Estós. Contemplo, a la izquierda y a mitad de
la falda casi vertical -es más bien un
paredón - el edificio de los viejos Baños de Benasque, que de lejos semeja una
fortaleza y más de cerca una decadente residencia, altiva y solitaria, que
recuerda escenarios de películas decimonónicas o de terror. En el llano, el rumor
incesante de río Ésera se une al sonido sordo los propios pálpitos del
corazón.
Desde aquí contemplo una de
sus pozas, donde voluntariosos bañistas intentar soportar el cruel frío de de
sus aguas. Tapados por los árboles se oyen las voces juveniles de unos chicos
de campamento, que juegan a algún juego sincronizado por sus exclamaciones:
¡cinco, cuatro, tres , dos, uno, cero!. El abedul que me los tapa - cuerpo y
brazos de plata con sus temblorosas hojas
verdes perecen seguir el juego. La sombras, pues la tarde ya anda vencida, se
van apoderando del paisaje y oscurecen el brillo esmeralda de los prados y dibujan
el perfil noble de los árboles. El momento
parece mágico. Mi alma palpita ante tan extremada belleza. Parece estar
escuchando la canción de la tierra, que es la misma voz de Dios.
sábado, 24 de mayo de 2014
A tope de críos
Esta mañana han venido al templo de la parroquia de Los Ángeles
más de 350 críos de Infantil del Colegio de El Pilar, sito en Blasco Ibáñez. El
templo estaba atestado de niños.
En el mes de mayo, a los niños los llevan a esta pequeña excursión.
En el templo hacen un pequeño acto en honor de la Virgen. Yo les dirijo unas
palabras que suelen seguir con toda la atención del mundo, y luego ellos ofrecen
a la Virgen de los Ángeles unas grandes flores de cartulina de colores que han confeccionado escribiendo sus nombres.
Después han hecho algunos juegos en la plaza de la Iglesia
hasta que de nuevo toda una flota de autobuses se los ha llevado de vuelta al
colegio.
jueves, 1 de agosto de 2013
Quince días en la alta montaña
He tenido la ocasión de pasar quince días
de mis vacaciones en el Valle de Arán. Han sido días de caminatas, de paseo, de
disfrutar de la naturaleza salvaje y del tipismo de los pueblos del valle. Me
alojaba en una casa nueva cedida por la gentileza de unos amigos, en el
pueblecito de Benós situado en el "Mitg Arán". Casa hecha de piedra,
hormigón y pizarra y el interior de madera. El pueblo, muy pequeño -viven
habitualmente sólo cinco familias-, está arreguindado en la falda de un monte y
parece un caserío en lo alto de un monte de corcho de un Belén.
Desde allí, muy temprano, salíamos en
coche hasta lo más alto de las montañas, uno, para escalar y hacer cimas, otros,
como yo, para dar largas caminatas por los senderos y pistas que cruzan los
bosques. Y además de andar también de he hecho muchísimas fotografías: porque
no sólo son admirables las cumbres de las montañas, todavía con nieve, también las umbría de los profundos bosques,
los árboles centenarios, las diminutos insectos y las pequeñas flores que
bordean los caminos y sendas del bosque.
domingo, 16 de junio de 2013
La bonita Primavera
La semana pasada me permití una
salida al campo. El propósito era sencillamente disfrutar del esplendor de esta
primavera. (Unos amigos me dijeron: sal a la montaña: verás qué bonita está). Y
fue desde luego una auténtica gozada.
Este año, debidoa que el invierno
se alargó, la primavera ha sido tardía y las abundantes lluvias de hace un mes,
han provocado que el campo estuviera pintado de un verdor y color
impresionantes. Parecido al verso de Antonio Machado que decía “En las estepas
del alto Duero, Primavera tarda, ¡pero es tan dulce y bella cuando llega!”
Estuve en la Alta Serranía, y en la
rambla de Alcotas y el valle del Arquela (un valle secreto que transcurre entre
Alpuente y el nacimiento del Rio Tuéjar). Allí la primavera lucía de un modo
maravilloso. Los campos en barbecho o abandonados estaban saturados de florecillas, las amapolas aparecían en todos los enloquecidas ocupando todos los rincones, tiñendo de roja sangre los
márgenes de los caminos y los ribazos de
los bancales. La ontina, con sus botones de oro a punto de florecer,
parecía planta de jardín de diseño. Los pinos estrenaban sus juveniles
pimpollos. Enhiestos y orgullosos, las
espigas de los gladíolos silvestres
presumían en los bordes de los caminos.
Las viñas, con sus cepas plantadas en simétricos alineamientos,
brillaban con los verdes y tiernos sarmientos florecidos contrastaban con el
suelo ocre y recién arado. Los almendros mostraban ya sus frutos cubiertos por
la cáscara verde gris y aterciopelada.
He hecho un montón de fotografías
que me han hecho disfrutar aún más de la hermosa primavera de este año.
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