En esta
Semana Santa pasada hemos podido ver en la televisión una nueva versión de “La
Biblia” ( EEUU, 2013. de
Roma Downey y Mark Burnett), producida
por “History Channel” y emitida por
Antena 3. Parece ser que ha sido un éxito rotundo. Éste éxito hace pensar que
el interés por los temas bíblicos y del Evangelio, clásicos del cine religioso,
no está tan muerto como parece que algunos dicen. El deseo de ver en imágenes
aquellas historias narraciones y leyendas populares que componen el imaginario colectivo
parece ser siempre inacabable.
Son diez
horas de proyección, emitidas en tres noches, que abordan los episodios más
importantes de la historia del pueblo de Israel y de Jesucristo que se cuentan
en la Biblia. Episodios que no se tratan aislados sino que un narrador les da
una cierta continuidad. Y este creo que es uno de los aciertos de esta
larguísima narración cinematográfica. Desde
Noé en el arca salvándose del diluvio universal, -donde el mismo narra
el origen del mundo, es decir, el Génesis-, hasta el libro del Apocalipsis o de
la Revelación hay como un nexo entre todos -la historia de salvación-, que esta
película contempla. La voz en “off” va pues, creando unidad narrativa, a la vez
que sirve para plantear elipsis que hacen avanzar más rápidamente la historia
sagrada.
La puesta
en escena es a veces algo atropellada. Sucede sobre todo en las escenas de
acción que abundan en todo momento sobre todo en la segunda parte. Algunas
escenas son un homenaje al cine de Cecil B. de Mille: (el milagro del paso del
Mar rojo).En otras la violencia y la crueldad se resuelven con gran hiperrealismo.
En los episodios que tratan la vida de Jesús y especialmente en los de la Pasión
se nota la influencia de la polémica película que hizo Mel Gibson, por su descarnada
exposición. Cuando el episodio es de corte narrativo más intimista, la puesta
en escena es más acertada, sobre todo en las escenas del Evangelio y también en
el episodio de Abraham. Hay abundantes concesiones a la galería de la moda
cinematográfica como es el vestir algunos personajes con ropajes demasiado
exóticos, o luchando con kárate (los tres ángeles que salvan a Lot). A lo largo
de todos los episodios aparece constantemente la figura siniestra del demonio:
un hombre de color que oculta su rostro de tez muy oscura bajo una capucha. En
Estados Unidos ha creado una cierta polémica porque muchos ven el enorme
parecido que tiene con el presidente Barak Obama.
Algunos
espectadores se quejan de que en bastantes escenas y episodios hay mucha
imaginación: que no responden al pie de la letra del texto bíblico. Es natural.
Para crear una versión cinematográfica los creadores tienen que echar muchas
veces mano de ciertas licencias artísticas. (Es como si al Tiziano le negáramos
el valor de su obra "El lavatorio de los pies" por el decorado anacrónico
en el que coloca a Jesús).
Según leo
en la Wikipedia, los que escribieron el guión de esta larga película contaron
con el asesoramiento de distintos teólogos y escrituristas evangelistas y
católicos. Me imagino que pronto será editada en el formato DVD y podremos
verla otra vez, con más tranquilo criterio.