El sentido de la muerte del Señor no es el conformismo de Dios.
Jesús asumió con su muerte la de todos los culpables e inocentes del mundo, sus sufrimientos y dolores.
¡Dichoso y redentor Viernes Santo!
Jesús asumió con su muerte la de todos los culpables e inocentes del mundo, sus sufrimientos y dolores.
¡Dichoso y redentor Viernes Santo!
El espectáculo que la prensa y televisión nos ha presentado a raíz de la fiesta en Madrid de la Almudena, en su catedral, nos lo dice todo. Besos y abrazos de gente que no se fían uno del otro, entrada en el templo acompañados de coloridos canónigos como si fuera la alfombra roja de un festival, políticas del partido ultra atendiendo a feligresas como si las estuviera confesando, o citas bíblicas como la del alcalde de Madrid sermoneando, con el cardenal Osoro y los canónigos detrás: “Si alguno quiere ser el primero que sea el último y el servidor de todos” (Mc 9,35). ¡He visto que algún medio afirma que esas palabras eran del sermón del Buen Samaritano!