Se
llama Jesús Cervera Capella. Es nacido en Benaguacil. Tiene ahora cincuenta y
cinco años, de los cuales treinta y uno los ha dedicado a ser sacerdote.
Arrancó
su vida de pastor sacerdotal como cura de Chulilla, Losa del Obispo y Sot de Chera; después, fue Delegado de la
Pastoral de la Juventud para toda Archidiócesis. También fue cura de la parroquia
del complejo barrio de La Coma y de allí pasó a lo que ha sido su penúltimo
destino: la parroquia de San Miguel de Soternes, en Mislata. Ha dedicado
mucho tiempo y esfuerzos en la ayuda a los emigrantes.
Ahora
ha sido llamado por el arzobispo don Carlos para atender esta Parroquia de
Nuestra Señora de los Ángeles de El Cabañal.
Mis
queridos feligreses, hasta ahora: acogedlo con el mismo cariño y amistad como lo habéis hecho conmigo. Colaborad con él en todo lo que sea menester para
el bien de la parroquia.
Soy un feligrés de la parooquia de San Miguel de Soternes. D. Jesús Cervera se nos va. Son muchos años los que hemos disfrutado de su presencia entre nosotros y mucho el bien que por él hemos recibido. Damos gracias a Dios por habernos hecho ese regalo. Su Eucaristía, su predicación, su proximidad y simpatía, su actividad incansable, su dedicación a inmigrantes y desfavorecidos, su testimonio constante. ¿Cómo olvidarle?... queda en nuestro corazón.
ResponderEliminarFelicitamos a la nueva Comunidad que lo va a recibir y ya la consideramos como hermana, Y recibiremos con sincero afecto al nuevo Cura que nos mandan, al que ya queremos aun sin conocerlo. Que Dios bendiga a los dos Párrocos y a todos sus felgreses. Amén. Antonio.
Conozco muchos años a D. Jesús Cervera y no puedo menos que hablar cosas positivas de él. Es un excelente sacerdote, una excelente persona y eso se lo da estar profundamente enamorado de Jesús siguiendo las actitudes del Buen Samaritano. Un buen párroco para una buena comunidad parroquial; unidos seguro que sois efectivos constructores del Reino. Enhorabuena a todos!! Ximo (desde Alemania)
ResponderEliminarDurante 15 años lo he tenido de Párroco. Cuantos elogios se digan respecto a él, siempre serán pocos. Humana y espiritualmente los merece todos. Siempre con buen humor, acogedor, atento, simpático, campechano, próximo, disponible, respetuoso, bromista. Al par que esmerado liturgista, espiritual, trabajador, piadoso, buen predicador y profesor siempre. Recordamos con gratitud su paso por nuestra Parroquia, sus reuniones y lecciones magistrales de Biblia... Donde esté seguirá siendo así. Felicitamos a su nueva Comunidad. Antonio.
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