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viernes, 19 de agosto de 2022

DE REGRESO

 


Se acaban las vacaciones.

Va acabando el tiempo del verano y a la vez también el de vacaciones. Este año para mí, bastante ajetreadas, por cuanto me he movido en muchas distancias y en muchos lugares. Mañana ya regreso al hogar y a lo cotidiano. Aun cuando he visitado y visto muchos sitios y lugares, sigo pensando que como en casa, en ninguna parte. Siempre me ha pasado así, incluso cuando estaba en tierras muy lejanas, a mitad de esos viajes, siempre en mi interior me he preguntado. “¿Y que hago yo aquí, ahora?” No sé si es una pregunta retórica, un apoyo al cansancio o una verdadera nostalgia del hogar y de regresar a la rutina cotidiana pero como “ET” me he dicho por dentro: ¡… “Mi caaaasa”…! Pues aún cundo he visto cosas muy bonitas – en Estados Unidos, en Italia, ahora en el Valle de Arán- ¡como en casa, en ningún sitio!

 


sábado, 20 de noviembre de 2021

CUATRO DÍAS EN BENASQUE

 


Cuatro días en el valle de Benasque.

 

Cuatro días en el valle de Benasque han sido las pequeñas vacaciones de este pasado fin de semana y que me he tomado desde que acabé las últimas, allá a mediados de agosto. Mi trabajo se suele centrar precisamente en los fines de semana, lo cual a mí  me causa la fatiga de sentir las semanas sin cortes. Eso provoca que necesite de vez en cuando, romper la rutina y descansar y relajarme, al menos, como yo digo, “viendo un pino”.

 

Muchos vi, porque el valle estaba todavía prácticamente en su esplendor y siendo temporada baja, los montes y los pueblos casi parecían un desierto de gente. ¡Cómo he disfrutado! Este valle que es muy grande, lo tengo recorrido muchísimas veces y siempre sorprende su salvaje e inmensa belleza. Tiene tres tramos que se corresponden a tres climas diferentes:el más alto que se alza franquado por los mas de 3000 metros del Aneto, la Maladeta y el pico Posets. Allí ya se estaba aposentando el invierno: ¡que gran nevada nos cayó! El paisaje nevado y cubierto por brumas parecían un decorado de una ópera de Wagner. Que soledad más grande comunicaban…

 

El tramo medio del valle de Benasque es más sereno y equilibrado: los montes no son tan escarpados y todavía los bosques de sus laderas tenían el color del oro viejo y desgastado de los robles y abedules. Allí se aposenta el pueblo de Benasque (¡y su hotel Ciria con los viejos amigos Estrella, Dionisio y José Mari y, y además con su magnífica cocina!). Mientras que en la cabecera del valle, nevaba con intensidad aquí disfrutábamos de un cielo infinitamente azul y de la caricia del sol en otoño

 

El último tramo, el más bajo, donde el río Ésera busca desesperada salida escapando por los congostos -así llaman allí los desfiladeros que excavan los ríos-, está Castejón de Sos, el último pueblo del valle que aquí parecía estar en la plenitud del otoño: tal era el color de los prados verdes, de los rojos cerezos, de los amarillos arces, del oro tembloroso de los abedules.

 

La montaña sigue siendo para mí el lugar donde me encuentro a mí mismo, donde encuentro la belleza, y donde también encuentro… a Dios.

 

jueves, 26 de agosto de 2021

UNA MISA PROBLEMÁTICA EN JAVIERRE

 


 

Creo que nunca me he encontrado celebrando la misa en una situación semejante. Hace ahora aproximadamente un mes en mis vacaciones en el valle de Pineta-Bielsa me encargué de atender las pequeñas iglesias que hay en el valle.

 

Un sábado por la tarde, tal y como se había acordado, a las siete, me trasladé a celebrar la eucaristía en el pequeño pueblo de Javierre, situado al principio del valle de Pineta, en la misma morrena del viejo glaciar que antaño taponaba el valle. Javierre es un caserío con una calle única y con una bella y austera iglesia románica y, dentro, un retablo gótico, salvado milagrosamente de los desastres de la Guerra Civil, que destaca en medio de la vegetación exuberante de pinos, servales, arces y bojes de la montaña. La tarde barruntaba tormenta y ya se estaba ennegreciendo amenazadoramente el cielo.

 

Ya revestido en la sacristía y a punto de salir al altar, le pregunto la señora que se encarga de la guardia y cuidado del templo, cuántas hostias había preparado para dar la comunión a la gente, puesto que al ser una iglesia cerrada, donde se celebra de uvas a peras, en el sagrario no se guarda el pan eucarístico. Me quedo casi traspuesto cuando me dice que no había preparado nada de eso, ni hostia grande, ni hostias pequeñas, porque pensaba que yo llevaría el pan para consagrar.

 

¿Qué hacer? Despedir a la gente convocada y asistente, que no era poca, que ya estaba en el templo esperando, era un problema. La tormenta empezaba ya hacer de las suyas, relámpagos, lluvia y una fuerte granizada sobrevino a mitad de la celebración. ¿Podía consagrar pan normal? Según el rito católico el pan para consagrar en la misa debe ser ácimo, sin levadura, aunque en las iglesias de Oriente el pan es fermentado.

 

Así que decidí, y eso que yo no soy persona de escrúpulos litúrgicos, que celebraría la misa, consagrando un trozo de pan normal. La sacristana fue inmediatamente a su casa y me trajo una pequeñísima y fina hogaza.

 

Expliqué a los asistentes a dicha misa el problema que había y que por tanto no les podría dar la comunión. En verdad, si yo los hubiera conocido, tal vez lo hubiera hecho eso. Creo que así salvé la situación: les dije que a la hora de comulgar, hicieran como en los tiempos más duros de la pandemia, cuando se prohibieron las misas presenciales: les aconsejé que a la hora de comulgar hicieran, una “comunión espiritual”. La gente lo comprendió enseguida y yo esto lo cuento porque esta situación me traumatizó un poquito, aunque ahora pienso lo que siempre ha sido mi principio: que las situaciones pastorales, las circunstancias concretas de la asamblea,  deben primar sobre los principios litúrgicos.







viernes, 30 de julio de 2021

¡ME HAN NOMBRADO "CURA" DEL VALLE DE BIELSA!


¡Me han nombrado cura del valle de Bielsa!

Estoy unos días de vacaciones en el bello pueblo de Bielsa, en el corazón del Pirineo de Huesca, y el domingo pasado, me acerqué a la iglesia parroquial con el ánimo de concelebrar la eucaristía. No me sorprendió que el sacerdote que iba a celebrarla, me ofreciera que fuera yo quien la presidiera. El tenía varios pueblos del valle a los que aún tenía que atender. Me dijo además, que si podía entonces hacerme cargo de la parroquia durante el tiempo de mis días de asueto y si podía también atender las parroquias del valle. Así que se quitó la casulla y me la endilgó a mí.

Aunque uno está de vacaciones, mi sentido de responsabilidad me obligó a aceptar la propuesta, aunque ello implicaba la obligación de ajustar el horario de mis excursiones y actividades montañeras a este mi deber de cura. Me alegra, además: aunque pocos en el templo, también pueden tener los feligreses -oriundos o forasteros- la oportunidad de participar de la santa misa. Y es que hay una gran carestía de sacerdotes en estos valles pirenaicos. Un cura tiene que atender diez o doce pueblos a la vez

Así que, sin comérmelo y ni bebérmelo, me han “nombrado”, breve e interinamente, cura al servicio de las parroquias de estos pintorescos y bastantes despoblados lugares, si no fuera por los visitantes que en verano abundan. Tiene además su encanto: celebrar la misa en las pequeñas iglesias que son como ermitas en medio de las altas montañas y cercanas a los frondosos bosques.

lunes, 26 de julio de 2021

EL TIEMPO PERFECTO

 


Según los mitos de la biblia, el ser humano, después de ser creado, fue colocado en un jardín, donde el trabajo y los días eran un continuo paraíso. Las mañanas y las tardes discurrían en medio de la naturaleza de aquel jardín con el ritmo y la costumbre del corazón. La noche era el descanso vigilado por las estrellas y los trabajos y los días se sucedían sin solución de continuidad en un estado puro de felicidad y la humanidad y la tierra eran una misma esencia. Pero las cosas se torcieron y los hombres fueron expulsados al este del Edén. Ya nada fue igual. Comenzó la degradación de la tierra. Espinas y abrojos, sangre, sudor y lágrimas, todo cuesta arriba, tornaron su vida en pesadilla. El trabajo se hizo ímprobo y el ocio imposible.

Ahora andamos buscando aquel estado primigenio donde sumergiéndonos en la naturaleza revivimos ese tiempo de oro. Tal vez en las vacaciones y en sus ocios encontremos un eco de aquel sueño. Ahora que estoy en ellas, me siento respirando esos aires del paraíso. En la montaña, donde todo parece elevarnos hasta las cumbres, ese acceso a la felicidad que me acerca a la grandeza de Dios, me siento estar a la sombra del paraíso, en el umbral de la dicha. Por ello doy gracias al Creador.

martes, 13 de julio de 2021

HE ESTADO EN BENASQUE

 


He estado una semana en Benasque. He regresado una vez más a esos paisajes del alma que descubrí hace muchos, muchos años. En mis pupilas se quedaron grabados hace mucho tiempo el perfil de las montañas, la penumbra de los bosques y en mis oídos el silencio de las sendas, el fragor de los torrentes, el canto de los pájaros, el murmullo del viento en las hojas de los abedules. Llegarme hasta allí, hasta el valle de Benasque, es como retroceder al tiempo primigenio donde la naturaleza y el alma reverdecen a la vez.

 

He estado en Benasque una semana y allí me he encontrado con unos amigos que son los que llevan el Hotel Ciria, donde me he hospedado. Las largas conversaciones con Josemari, las atenciones de Estrella, la simpatía de María, la increíble cocina de Dionisio, el buen servicio y presteza de Santiago y Ángel… Aunque estés lejos, alli te sientes como en tu casa… Por todo ello doy gracias.

 

Dicen que el cuerpo es el espejo del alma y también yo diría que la naturaleza se espejea en el corazón, que ésta se refleja en su espíritu. Una vez más , el orgullo de la montaña grandiosa, la exuberancia de las plantas, el resplandor del aire puro, han fortalecido mi interior. Así lo he vivido yo en estos días de descanso: los montes y los bosques, los rios y las flores y sobre todo, los amigos, reflejan la belleza que Dios nos regala.

martes, 4 de agosto de 2020

CÓMO VIAJAR CON UN SALMÓN


Cómo esquivar sin que se te salten los nervios a la voz del otro lado del teléfono de una institución que  te pone música para que esperes interminablemente y se te pegue la oreja al auricular y luego te indique que llames a una de las doce opciones que a toda prisa te ha indicado? ¿Hay algún modo, -guardando todas las precauciones y cautelas- de esquivar cualquier enfermedad contagiosa? Es posible evitar el uso del teléfono móvil, no conversar, cuando te encuentras con alguien en el ascensor, del tiempo que hace o de cómo va la liga? ¿ Cómo apañárselas para aparecer como un indio en una película de vaqueros en la pantalla de la televisión aunque no seas nadie? ¡Existe alguna forma posible, cuando se habla de asuntos de tipo sociopolítico, de no caer en la tentación, de pensar que todo es una conspiración?


Todas estas cosas, y muchas más, con erudición y sencillez, en serio y en broma, como siempre suele hacer Umberto Eco en sus libros, nos lo cuenta este manual de supervivencia que se titula "Como viajar con un salmón" editado por Lumen. Frente a tantas novelitas cómoda y fácil que hoy se publican como rosquillas, este libro, divertido y serio a la vez, es un gran regalo para los buenos lectores. Yo me lo estoypasando en grande.

viernes, 10 de julio de 2020

DE REGRESO DE VACACIONES


Hoy he regresado de mis vacaciones. Han sido diez días de intenso contacto con la naturaleza allá en el valle de Benasque. Se me ha ofrecido la montaña en todo su esplendor y he disfrutado de las altas cumbres, las impetuosas cascadas y también de las cosas más menudas y tan hermosas como que son los pequeños arroyos las sencillas flores. Sin duda para mí ha sido una gran bocanada de aire refrescante del que he llenado mis pulmones y de cuya pureza y fuerza pienso seguir respirando de nuevo aquí, en medio de la cotidiana vida de la ciudad.

Hay que reincorporarse a la vida cotidiana y rutinaria que a fin de cuentas esa es también nuestra obligación pues no se puede vivir siempre en lo extraordinario y en medio de lo que más nos gusta.

De todos modos, ha sido una gran experiencia en este tiempo extraordinario y tremendo y calamitoso de la pandemia. Cuando estabas en el monte, sin la mascarilla, todo se te olvidaba; cuando ya llegabas a la "civilización" de los pueblos de los valles  comenzaban los cuidados y precauciones que hay que observar. En el hotel, en los restaurantes, en las terrazas, pese a la alegría de la tertulia, se notaba, si no miedo, sí preocupación. Era sin duda una sensación agridulce. Escuchar las noticias en la televisión de que los nuevos brotes estaban relativamente muy cerca no me ayudaba a estar tranquilo


Ahora ya estoy en mi casita, y sin duda esto me da alguna seguridad, pero en absoluto puedo despreocuparme y omitir precauciones. Y más cuando tengo al cargo de mi responsabilidad una parroquia.

domingo, 5 de julio de 2020

EN EL VALLE DE GISTAIN (O GISTAU)



Hoy he estado en el Valle de Gistain (o con la nueva toponimia en viejo aragonés de Gistau). Yo siempre he sentido este valle con un lugar secreto, oculto y casi misterioso, recóndito.  En verdad lo es. Esta aislado entre dos grande valles, el de Benasque y el de Bielsa-Pineta. Para acceder a él desde Benasque hay que remontar el alto puerto de Sahún, a través de una pista larga, escabrosa, deteriorada, con interminables bosques. Y si no, por la carrtera de Ainsa-Bielsa internándose por unos tuneles excavados en roca viva, muy estrechos, que asustan al cruzarse con otros vehículos.
Pero es un valle bellísimo, cruzado por el nervioso río Cinqueta, presidido por el macizo del Cotiella, y sembrado de pueblecitos desperdigados por sus laderas y con nombre de viejos cuentos:  Sin, Saravillo, Plan, Serveto, Gistaín...
Para mí lo mejor de la jornada ha sido el rato largo que he pasado, sentado y leyendo, en una pradera al lado de una cabaña, el refugio de Marradetes, que hay en lo alto del Puerto de Sahún, frente al macizo del Monte Perdido.

viernes, 3 de julio de 2020

DIA DE FRíO... EN VERANO

Hoy ha sido  un día bastante frío en el valle de Benasque,  lo que es de agradecer en el tiempo  de verano que estamos. 

El tiempo se pasa rápido contemplando la naturaleza: tan bella en sus montañas inmensas como en las diminutas flores que marcan limitan los senderos.





jueves, 2 de julio de 2020

EN LO PROFUNDO DEL VALLE DE BENASQUE

Por la mañana al fondo del valle de Benasque donde las montañas llegan a ser gigantes. El llano del Hospital, la senda que cruza las aguas que bajan de los picos de Alba y que llega hasta los Baños que esta año se han cerrado. ¡El establecimiento, además de decadente se caía a trozos!

Un camino lleno de exuberante verdura y cuajado de flores porque aquí prácticamente todavía es primavera. La mañana con aguaceros y chubascos imprevistos pero no nos alejábamos del coche para poder guarecernos. Y,¡sorpresa! bastante gente transitando por los caminos. Unas cuantas fotos como muestra.



miércoles, 1 de julio de 2020

MI INICIO DE VACACIONES.


En este primer día de julio y pasado el mes anterior en el  que me he tomado vacaciones en este blog, voy a comenzar mis pequeñas vacaciones. Acabo de llegar a Benasque en el Pirineo de Huesca. Llevaba más de dos meses deseando estar en estas montañas que tanto descansan mi alma..

He pensado que quizá con alguna foto voy a ir rellenando las páginas diarias del blog para compartir con vosotros, mis sufridos, abnegados y fieles lectores, el gozo de estar tan cerca del cielo en medio de la más bella naturaleza.



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lunes, 2 de septiembre de 2019

DE BUDAPEST A BENASQUE

He estado durante una semana cumplida fuera de Valencia. Concretamente, en Budapest y en Benasque (¡) dos lugares bien distintos y dispares que sólo coinciden en la inicial de su nombre. 

Primero, cuatro días en la capital de Hungría que me sorprendió muy gratamente.(Recuerdo cuando estuve por primera vez hace muchos años, una ciudad triste, gris, apuntalada con andamios, como correspondía a una ciudad comunista). Ahora es una bulliciosa urbe con muchos edificios espléndidos y con las orillas del majestuoso Danubio, llenas de soberbios monumentos.
Después, con mis amigos y a mitad semana, cambié de lugar y de ambiente, en pleno corazón del más agreste Pirineo: Benasque. Allí nos atendió en el Hotel Ciria nuestro amigo José María. Dias de bosques y arroyos, cumbres y cielo azul, nubes y tormentas… con el Creador al fondo.

De vuelta a casa, comienza la vida diaria, más tranquila y rutinaria, con tiempo para ponderar mejor lo que he visto, entender lo que ahora veo y valorar en su justa medida lo que hay alrededor. ¿Se puede pedir más?

miércoles, 24 de julio de 2019

IR A MISA EN TIEMPO DE VACACIONES



Estoy disfrutando de unos día de descanso en un pueblecito de alta montaña cercano al Valle de Pineta. Esta verano parece haber menos gente que otros años. En medio de los paisajes grandiosos de las majestuosos montes, en las laderas y rincones de los valles, diseminados acá y allá, los pequeños pueblos parecen soñar un pasado no retornable, y un futuro incierto. Pueblecitos hasta hace poco despoblados, han vuelto a tener cierta vida vecinal, al menos en verano, con sus casas antes derruidas y abandonadas y ahora restauradas y relucientes. Desde las cimas, se ven sus caseríos que rodean, abrazándolas, a sus pequeñas iglesitas. Éstas suelen estar cerradas y sólo en las poblaciones más "populosas" se abren sus puertas para el culto, para la celebración de la santa Misa.

Para los que "necesitamos" participar en la Eucaristía dominical, a veces satisfacer esa necesidad, se convierte en una gran dificultad, dado que en muchos casos sólo hay un cura para atender a los pueblos de más de un valle.

En las puertas de los sencillos templos, un pequeño cartel da noticia de los horarios de la santa Misa. Si hay suerte, la celebración tiene una hora que no te rompe el programa de excursiones o la marcha del día. Pero los horarios de invierno se suelen repetir en verano, me imagino por la imposibilidad del sacerdote por cuadrar horarios de celebraciones en otros valles.

El domingo he participado en la Eucaristía en un pueblo
del alto pirineo oscense. La hora no ha podido ser para los "turistas" mas intespestiva: las trece. Pero ha valido la pena el sacrificio del paseo y la excursión de todo el día por la montaña. Ha sido un misa sencilla, familiar que ha celebrado un sacerdote latino.

viernes, 18 de enero de 2019

PRECIOSA, FAMILIAR LISBOA






Hace medio año estuve en Lisboa solo unas ocho horas, aprovechando el tiempo de espera del transbordo de un viaje a Nueva York. No sé si por el cansancio o la fatiga provocada por el cambio de horas, no me llamó me llamo mucho la atención. Ahora, otra vez, en los primeros días del año he estado de nuevo con unos cuantos amigos en la capital de Portugal. Y esta vez me ha encantado. Aunque han sido solamente dos días, he descubierto y disfrutado de una ciudad muy familiar, muy pintoresca y muy mediterránea.

Pasear por el barrio de Alfama -el núcleo urbano más antiguo de la ciudad- ha sido un verdadero placer. Sorprendente me fue andar por sus abigarradas calles en cuesta recorridas por los tranvías que me recordaban a San Francisco y mirar las fachadas viejas y variopintas con sabor a pueblo, a la arquitectura de El Cabanyal.  Casi increíble también ver, al fondo de los callejones empinados, el amplio mar-estuario con los barcos y cruceros, algo sorprendente.Luego está la otra Lisboa, la más moderna con sus enormes avenidas y ese puente inmenso que parece de ciencia ficción que vuela como una gaviota por la enorme bahía y estuario del Tajo. 


Al final del segundo día, visité la preciosa Torre de Belén, ese edificio fortaleza de estilo plateresco o manuelino -parece una bombonera- que despedía y acogía con la bienvenida de sus graciosas formas  a los valientes marinos que salían o regresaban del océano. Tuve la fortuna de llegar hasta allí en la hora en que se ponía el sol. Rápidamente la niebla se estaba apoderando del horizonte pero el disco rojo y sus sangrantes resplandores se apoderó del edificio, con el Atlántico al fondo. Un bellísimo espectáculo lleno de belleza. Deslumbrante, inolvidable. Para volver.

sábado, 12 de enero de 2019

ESTUVE EN TRUJILLO


Estuve en Trujillo
En el dibujo de mosaico que forma esto que llamamos España y que consideramos nuestra patria (palabra que hoy se ha tornado hasta sospechosa), hay una comunidad que aun no conocía: Extremadura. El pasado día dos de enero estuve en Trujillo y quedé muy gratamente impresionado por su conjunto histórico monumental  cómo por su ambiente provinciano. Fue un breve paseo matutino pues iba camino de Lisboa, pero con tiempo suficientes para advertir su belleza, su armonía, la gloria de su pasado.
 

Era día de poco turismo y la mañana soleada y tibia me estimuló en una visita que reclamaba más tiempo. Trujillo, sóla en las verdes llanuras extremeñas salpicadas de grises encinas, con sus altas torres y castillo inexpugnable, con su escultura de Francisco de Pizarro, el la Plaza Mayor, recordando cómo un hombre anónimo se trueca en un gigante de la historia, me reclama un segundo regreso con más tiempo para disfrutar de ella.

lunes, 13 de agosto de 2018

CAMPAMENTOS DE VERANO EN EL CINE

CAMPAMENTOS DE VERANO EN EL CINE.

Durante el mes de julio sobre todo, en muchas de nuestras parroquias se realizan dentro de las actividades pastorales para niños y jóvenes los campamentos de verano. Hace unos años era aún más numerosos y culminaban las distintas acciones pastorales del curso. También tenían una acertada función lúdica y social pues permitía a muchos niños salir del rutinario ámbito de la ciudad o del pueblo, experimentar la lejanía de la familia y entrar en contacto con la naturaleza. Para muchos de nosotros los campamentos han sido siempre memorables y en ellos ocurría de todo. Hoy lo recordamos mis amigos y yo, con un cierto sabor agridulce, por cuanto nos memorizan las muchas precariedades y responsabilidades que pasamos pero también el orgullo de haber trasmitido muchos valores y nuestro amor a la montaña.

Durante mis últimos días de estancia de este verano en los valles de Bielsa y de Pineta, diseminados y escondidos ente los frondosos árboles, he visto muchas tiendas de campamentos infantiles y juveniles y en los arcenes de las carreteras, largas filas - al estilo de la procesionaria del pino- de críos y jóvenes, cargadas las espaldas con inconmensurables mochilas, haciendo marchas (es curioso cómo el viejo lenguaje paramilitar de los tiempos de la OJE no se ha perdido). 

Ahora me pongo a recordar cómo el cine ha sabido plasmar muchas veces lo que en ellos ocurría. En el cine americano son abundantes las películas que se sitúan en los campamentos. Existe todo un subgénero de cine de terror: con “Viernes 13” (1980) se inaugura ese espantoso estilo de cine. También hay algunas películas que describen a veces muy cómica y magistralmente el proceso de maduración de niños y adolescentes: “Tú a Boston y yo a California”(1961), “Los incorregibles albódigas (1979)”, “Moonrise Kingdom”. El cine español no tan frecuentemente el cine español nos ha contado cosas de los campamentos: “Del rosa al amarillo” (1963) o la reciente “La llamada” (2017). Pero mi pelÍcula favorita sobre los campamentos es:

MOONRISE KINGDOM (EEUU, 2012) de Wes Anderson.
Años 60. Familiares y amigos buscan a dos jóvenes enamorados que han huido de un campamento. Así, quedarán de manifiesto viejos rencores y ocultas relaciones románticas entre algunos de los personajes que participan en la búsqueda.

Una película que desprende una gran melancolía pero que es perfectamente emotiva. Es una película sobre la preadolescencia hecha desde la nostalgia y con una conmovedora intensidad emocional. Su sentido del humor es muy agridulce.

viernes, 3 de agosto de 2018

REGRESAR DE VACACIONES




Ayer regresé de mis vacaciones veraniegas. Ha sido un mes de julio muy movido, donde he visitado muchos sitios pero los últimos diez días los he pasado en el Pirineo de Huesca.
Mi viaje de regreso ha sido un tanto peculiar, sobre todo para mí, que he perdido la costumbre de usar el transporte público para viajar. 
Desde Bielsa, donde estaba, me he llegado hasta Valencia en autobús público. Toda una experiencia viajera; un amigo me acercó hasta la humilde estación de autobuses de Barbastro donde cogí el transporte que me llevó hasta Zaragoza pasando por la ciudad de Huesca. En la ciudad del Ebro  estuve esperando dos horas y media que aproveché para pasear un poco por dentro de la enorme, espléndida y elegante estación y también para comer. Luego a las tres y media subí al autobús que me llevaría hasta Valencia, parando en Calamocha y en Teruel.
Cuatro horas después llegaba a la estación de autobuses -vetusta, cutre- de mi ciudad, con la ventaja de estar situada muy cerca de mi casa. El calor húmedo y bochornoso me recibió en la calle.

Aunque sea para muchos una experiencia frecuente, que los que utilizamos el coche privado no vivimos, sí que has sido verdaderamente positiva sobre todo cuando viajas  muy ligero de equipaje como yo iba.

miércoles, 11 de julio de 2018

EN NUEVA YORK


Antes de ayer regresé de Nueva York. Han sido ocho días de estancia en la que, para mí, es la ciudad más increíble del mundo. Hace cuatro años tambien estuve allí, aunque las visitas a Filadelfia y Washington no me permitieron estar mucho tiempo. Ahora, esta semana entera, he podido hacer lo que más me gusta precisamente en Nueva York: callejear, pasear por las calles como los muchos turistas que, boquiabiertos, contemplan el paisaje urbano más colosal del mundo y a la vez más humano. Estos viajes para mí relativizan lo que es el mundo, las naciones, las patrias. 

Con mi flamante cámara -ésta es como un tercer ojo que suele observar a veces lo que la mirada superficial no ve-, he podido captar muchas imágenes de gente, de calles, de edificios y algo inolvidable de Nueva York: sus plurales contrastes.

Lo mejor de todo viaje es que las experiencias que adquieres se queda en la memoria de dónde poco a poco vas reviviéndolas.