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jueves, 26 de octubre de 2017

LA SENDA DE LOS ELEFANTES

                                                                    La senda de los elefantes
Inminente el choque de trenes que al parecer e inevitablemente se va a producir en estos días en nuestra patria, me recuerda un percance muy peligroso que me sucedió en mi reciente viaje al Parque Nacional del rio Chobe, uno del parajes más repletos de fieras salvajes en las lejanas tierras de Botswana.

Pues sí, no sé si me despisté o me confié en la mansedumbre, sosiego y cachazas de que hacen gala esos animales gigantes que son los elefantes. Yo descuidado me puse en medio del camino que ellos acostumbran a transitar. Irritados por que utilizaba sin permiso su peaje, se abalanzaron en medio de sus estrepitosos berridos hacia mí. ¡Pies en polvorosa! En mi huida, no sé si me encaramé, en un suspiro, hasta un gigantesco árbol o me agarré al cuello de una jirafa. ¡Qué apuro, pero al final salí sano y salvo!        
                                                           .

No sé si os creéis esta posible aventura catastrófica, pero uno de estos días va a ocurrir aun con más estrépito un choque de trenes muy cerca de nosotros, en la Reserva Natural del Parque del Paisos Catalans. ¿O no?




viernes, 8 de agosto de 2014

¡Me puede el calor!





Esta es la razón por la cual ni siquiera casi tengo ganas de escribir en mi blog: me puede el calor. Estas semanas son las que mayor calor hace. Aunque parece que estadísticamente el verano pasado era más cálido y el termómetro subió más grados, psicológica y subjetivamente siempre sientes el presente estío como insoportablemente el más caluroso, olvidándote de cómo fue el pasado.

Así que bochorno, vasca, sofocos: de pronto uno se siente como dentro de una olla donde se guisa el cocido. Sudores, duchas y muchos cambios de ropa a lo largo del día. Encerronas en casa ya desde hora temprano, y salir cuando ya casi se hace de noche. Menos mal que en la parroquia el ritmo de trabajo pastoral ha menguado mucho.

En fin, paciencia y acordarse de tantas personas que sin vacaciones tienen que trabajar en lugares donde el pasar calor es inevitable. Y como alivio,una foto de delicioso refresco a la sombra.

martes, 31 de julio de 2012

Acogotado por el verano



Julio se acaba, pero el calor intenso (o mejor dicho,  la intensa humedad atmosférica que provoca la cercanía del mar) no remite. ¡Estoy acogotado por el calor! Aunque me libré de él en mis cortas vacaciones en el Pirineo,  - días sin sudar, sin tocarte el cuerpo y notarlo grasiento- ahora purgo el placer que me di. 

Llevo unos días con una pereza inmensa, abúlico, obsesionado por el calor y los ventiladores. Dentro del templo da la sensación de que el calor ambiente se triplica, es como estar dentro del vapor de un puchero: vestido con las ropas litúrgicas, bajo los fuertes focos del altar, mi frente es una cascada de agua que a veces me empaña las lentes e irrita los ojos. 

Estoy acogotado por el calor, y además, literalmente, porque yo, por  donde más parece que tengo y funcionan las glándulas sudoríparas es por el occipucio. (O sea, el cogote).

Mañana es  ya agosto: promesa de que pronto comenzará el enfriamiento y el declive de la canícula: Ensi-soit-il!