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lunes, 31 de enero de 2022

VUELVE LA MISA EN À PUNT TELEVISIÒ

 


Desde ayer, domingo, ha vuelto a retransmitirse la misa dominical por el canal de televisión valenciana À punt. Bienvenida sea. À punt Emitió esa misa durante el tiempo más duro de la pandemia y después cesó. Ahora en un nuevo planteamiento, ha regresado a las pantallas de los televisores la Misa dominical retransmitida desde la parroquia de la Asunción de Torrent.  Desde aquí felicito a la comunidad parroquial que prepara y celebra con esmerado gusto, austeridad y sin ninguna rutina, cosa que no hacen otros canales confesionales y píos de televisión en nuestra Comunidad Autónoma. 

 


Es curioso como desde una televisión pública se emita un programa religioso. Yo creo que detrás de todo esto no está el celo apostólico de los de À punt Televisió ni el deseo de evangelizar. Más bien por recuperar una audiencia importante que hace seis meses había empezado a perderse. En segundo lugar, creo que la Misa en valencià es un buen instrumento para fomentar el uso de la lengua valenciana, cosa que veo como un buen motivo y aunque un servidor sea castellano parlante, me parece muy bien que se utilice y normalice cada vez más el uso del valenciano en la liturgia.

jueves, 26 de agosto de 2021

UNA MISA PROBLEMÁTICA EN JAVIERRE

 


 

Creo que nunca me he encontrado celebrando la misa en una situación semejante. Hace ahora aproximadamente un mes en mis vacaciones en el valle de Pineta-Bielsa me encargué de atender las pequeñas iglesias que hay en el valle.

 

Un sábado por la tarde, tal y como se había acordado, a las siete, me trasladé a celebrar la eucaristía en el pequeño pueblo de Javierre, situado al principio del valle de Pineta, en la misma morrena del viejo glaciar que antaño taponaba el valle. Javierre es un caserío con una calle única y con una bella y austera iglesia románica y, dentro, un retablo gótico, salvado milagrosamente de los desastres de la Guerra Civil, que destaca en medio de la vegetación exuberante de pinos, servales, arces y bojes de la montaña. La tarde barruntaba tormenta y ya se estaba ennegreciendo amenazadoramente el cielo.

 

Ya revestido en la sacristía y a punto de salir al altar, le pregunto la señora que se encarga de la guardia y cuidado del templo, cuántas hostias había preparado para dar la comunión a la gente, puesto que al ser una iglesia cerrada, donde se celebra de uvas a peras, en el sagrario no se guarda el pan eucarístico. Me quedo casi traspuesto cuando me dice que no había preparado nada de eso, ni hostia grande, ni hostias pequeñas, porque pensaba que yo llevaría el pan para consagrar.

 

¿Qué hacer? Despedir a la gente convocada y asistente, que no era poca, que ya estaba en el templo esperando, era un problema. La tormenta empezaba ya hacer de las suyas, relámpagos, lluvia y una fuerte granizada sobrevino a mitad de la celebración. ¿Podía consagrar pan normal? Según el rito católico el pan para consagrar en la misa debe ser ácimo, sin levadura, aunque en las iglesias de Oriente el pan es fermentado.

 

Así que decidí, y eso que yo no soy persona de escrúpulos litúrgicos, que celebraría la misa, consagrando un trozo de pan normal. La sacristana fue inmediatamente a su casa y me trajo una pequeñísima y fina hogaza.

 

Expliqué a los asistentes a dicha misa el problema que había y que por tanto no les podría dar la comunión. En verdad, si yo los hubiera conocido, tal vez lo hubiera hecho eso. Creo que así salvé la situación: les dije que a la hora de comulgar, hicieran como en los tiempos más duros de la pandemia, cuando se prohibieron las misas presenciales: les aconsejé que a la hora de comulgar hicieran, una “comunión espiritual”. La gente lo comprendió enseguida y yo esto lo cuento porque esta situación me traumatizó un poquito, aunque ahora pienso lo que siempre ha sido mi principio: que las situaciones pastorales, las circunstancias concretas de la asamblea,  deben primar sobre los principios litúrgicos.







miércoles, 1 de abril de 2020

CARTA AL DEFENSOR DE 13TV





LOS MOLESTOS COMENTARIOS EN LAS MISAS TELEVISADAS.

Un feligrés de nuestra parroquia me manda la carta  que él ha enviado al Defensor del Televidente por el modo como la 13 TELEVISIÓN emite la misa del domingo con un comentarista que muchas veces no permite seguir con tensión personal ni espiritual la Santa Misa. Parece que como en el arte, haya un “horror vacui” que tienda a llenar de palabras lo que a veces solo debe ser silencio. Sin tratar de hacer comparaciones, ¿qué ocurre cuando se retransmite un partido de tenis? Os transcribo la carta, con la que estoy totalmente de acuerdo.

“Con el máximo respeto por acercar a miles de hogares la Santa Misa, me dirijo a ustedes para comentarles algo que me entristece enormemente.
Me refiero a las retransmisiones de la Eucaristía dominical, y citaré como ejemplo la de hoy 29 de marzo de 2020 en la Catedral de la Almudena de Madrid, presidida por nuestro querido y añorado don Carlos Osoro, pero es valido para otras de sus retransmisiones, pues pecan del mismo error, los comentarios al inicio, durante y final de la celebración.

Primero decir que la liturgia de la Eucaristía es tan rica y tan hermosa que no necesita de audio comentarios que la hagan más “fácil”, otro tipo de programas podrán dar cabida a una “catequesis” sobre la misma.
Incluso aunque los comentarios sean piadosos o tengan un sentido teológico acertado por que quienes los emiten y sean personas formadas, algo de lo que no dudo, son del todo innecesarios ya que dificultan la atención del momento concreto de la celebración y rompen el recogimiento necesario para su participación desde casa. (…)

Un par de ejemplos; al finalizar la homilía de don Carlos no puede haber un silencio meditativo por parte de los fieles, si el comentarista está haciendo un resumen. O mientras comulga don Carlos, no podemos entrar en comunión espiritual, si el comentarista vuelve a hablar sobre la situación actual de no poder comulgar presencialmente y como debemos prepararnos para hacerlo….. ¿acaso piensan en la televisión que sin esos comentarios los fieles estamos perdidos?.

Lo dicho, espero que esta “corrección fraterna” que les envía humildemente este laico de Valencia, les ayude a poner en valor la retransmisión de la Santa Misa, por la que vuelvo a agradecerles en mi nombre y en el de muchos amigos y familiares que la siguen con devoción en estos momentos tan difíciles para todos.
Unidos en la oración
Víctor A.”

domingo, 22 de marzo de 2020

BENVINGUDA LA SANTA MISSA EN VALENCIÀ!




Benvinguda la santa Missa en valencià!

Acabo de ver por la televisión de la Comunidad Valenciana ÀPUNT, la Misa del domingo que se ha retransmitido por primera vez, con ocasión de la gran demanda de este tipo de emisión, dada la situación de pandemia que padecemos y que obliga a cerrar todos los templos. Se ha retransmitido desde una parroquia de Torrent a la que parece pertenecer el director de la cadena de televisión.

Me llena de satisfacción que eso se haga en una televisión pública, como debe ser. La televisión pública valenciana también debe atender a las necesidades de un público que puede ser muy numeroso: los creyentes que pueblan la Comunidad Valenciana.

Pero aún me gusta más que se haya hecho en valenciano. Se ha utilizado un valenciano muy correcto -yo no soy un experto- y que puede sin lugar a dudas empezar a  solucionar un grave problema que tiene la Iglesia de Valencia: utilizar con normalidad y frecuencia el valencià en la liturgia. Es una asignatura pendiente para la Diócesis valenciana.
La celebración ha sido muy correcta, sobria, adecuada en su planificación televisiva. El celebrante la ha oficiado muy bien, sin esa extraña “unción” que algunos curas tienen, mucho mejor que algunos oficiantes encumbrados de otras televisiones. Su homilía inteligible, clara y directa y, sobre todo, breve me ha llegado.

Solo pondría algunas salvedades correspondientes a los aspectos  preventivos de higiene y sanidad que estos días son tan importantes: la consagración del pan y del vino no debería hacerse tan “exactamente” como lo pide el rito: el aliento del consagrante “cae” sobre el pan y el vino y luego la comunión no habría que darla a los que ayudan en la celebración en la boca aunque sea por intinción.

domingo, 27 de mayo de 2018

LA BUENA NOTICIA DE MI DOMINGO: Ir a Misa

A veces una viñeta vale por mil palabras: publicado hoy en "El País"

¡Yo sí que he asistido a la otra Misa!