Mostrando entradas con la etiqueta Personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Personal. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de abril de 2026

POR FIN... MI LIBRO



 Que seguramente muchos de mis amigos ya se habrán enterado por otros conductos de las redes, quiero hacer constar constancia de la publicación de mi libro de poemas. Os adjunto el comentario magnífico que hizo mi amigo Pepe Jordan.

LLETRES D’HORABAIXA: “UN POEMARIO DE J. L. BARRERA DESDE SU UMBRAL DE ZONA“, per Josep Mª Jordán Galduf Una vez escribí una carta abierta a José Luis Barrera cuando este se hallaba entre la vida y la muerte (más cerca de la segunda que de la primera, realmente). La publiqué en 2023 en la revista Setmana Santa en Llíria, en la que él había colaborado de forma regular. Gracias a Dios se recuperó, tras una larga convalecencia, y ha seguido dando grandes y muy diversos frutos. Ahora acaba de publicar el libro Umbral de zona (Edeta editorial) en el que ha reunido una gran parte de sus poemas (algunos escritos en estos últimos años tan duros para él). 

Este libro de poesía de José Luis Barrera es un precioso regalo para todos los que lo conocemos y queremos, pero también para todos aquellos que a partir del mismo lo pueden descubrir y conocer mejor. Hay mucha belleza en sus palabras. Unas palabras que traducen hondas emociones y una mirada cargada de sensibilidad hacia todo lo que nos envuelve y, especialmente, hacia la vida interior: “A veces tiemblas porque no ves el camino y te preguntas: ¿dónde está el camino, la vía recta? A veces dudas si lo que miras es un espejismo o un paisaje luminoso donde habita la esperanza”.

Anticipo algunas sugerentes imágenes que aparecen en los bellos poemas de José Luis Barrera: un camino que a veces se desdibuja conforme avanza paso a paso, un árbol que necesita regarse cada día para que no se seque y reviva, un libro abierto sobre la repisa de una ventana, un cuaderno con las anotaciones a vuela pluma de las observaciones de un viaje, un paisaje repleto de color que pretende abrazar el poeta entusiasmado, una luz que torna en esperanza el otoño tardío del poeta, una oración silenciosa en medio del camino, la fe en la presencia permanente de Dios aunque no resulte siempre palpable, la música escondida detrás de cada cosa, las estrellas que vencen la zozobra y el cristal oscuro de la noche.

Decía Fabio Rosini (en El arte de la vida sana, ediciones Paulinas) que una aventura de curación comienza con una palabra que se escucha (una palabra que llega a nuestro oído y enciende una luz en nuestra mente), pero que esta debe completarse con otra palabra que se pronuncia (accediendo a ponernos en movimiento y a dar lo mejor de nosotros mismos bajo el impulso de aquella luz). Y eso es precisamente lo que hace José Luis Barrera en este libro suyo de poemas. La persona es narración, residiendo nuestra personalidad precisamente ahí, en nuestra memoria y nuestra narración. En tal sentido, este poemario de José Luis revela, con gran belleza y sutilidad, su propia memoria y narración vital.

Conocemos la rica personalidad poliédrica de José Luis Barrera: sacerdote (con gran experiencia en distintas parroquias), comentarista de cine (en diversos foros y publicaciones bien conocidas), profesor de secundaria, e interlocutor y buen acompañante capaz de estimular nuestra reflexión e impulsos espirituales. Pero en este libro se nos muestra ante todo con su dimensión de poeta, solo ante el peligro, abriéndonos su corazón frente a las circunstancias que le han rodeado a lo largo de su trayectoria. 

La vida de José Luis Barrera, como la de cada uno de nosotros, ha sido con frecuencia un camino sinuoso y lleno de altibajos. Pero él se ha sentido siempre en un “Umbral de Zona”. Este libro nos invita no solo a disfrutar de su lectura, sino también a vernos reflejados en las profundas emociones que emanan del mismo, en cada una de sus distintas partes. Recomiendo muy vivamente su lectura. Si lo hacen me lo agradecerán. Y brotará también nuestra gratitud al autor por este espléndido poemario.

 

sábado, 16 de agosto de 2025

UNA FORMA DE CREER

 


No crees en las revelaciones, y, sin embargo, ¿que esperas aquí de pie, a mitad de un día cualquiera? ¡Sostenerse erguido ya es una forma de creer!

Javier Vicedo Alós, poeta.

jueves, 20 de marzo de 2025

OCHENTA AÑOS


 Hoy, 20 de marzo, he cumplido 80 años. Después de los avatares ocurridos últimamente en mi salud, no creí que llegara a esa edad. Contento estoy de que haya alargado mi vida dos años más, muchos me han felicitado: he de decir que tengo muchos amigos. Que Dios los bendiga. Ahora, enfrentándome a las limitaciones y molestias que esta edad procura, seguiré el camino de mi vida.

 

Señor Dios mío, 

te presento esta vida vivida,

mientras se me vienen a la boca otras peticiones.

Tú me comprendes, 

sabes que tu Reino me basta 

para conseguir la paz y la verdad 

y que en todo momento de mi vida, 

día tras día se haga en mi lo que tú quieres.

 

lunes, 14 de noviembre de 2022

JUBILACION: DESPEDIDA Y CIERRE

 


Fue emocionante la Misa de acción de gracias y despedida que celebré el sábado pasado con todos mis feligreses y otros amigos en la parroquia de San Antonio de Padua, como acto de despedida de mi ministerio, y como cura párroco de esta. La iglesia abarrotada y yo activamente nervioso, fue un acto de despedida, donde y la nostalgia y la tristeza de decir, adiós, se mezclaban con la, satisfacción y alegría de ver cuánta gente te quiere y agradece el servicio espiritual además de la amistad que siempre yo he procurado ofrecer a los demás.

 

Con el riesgo de dejar olvidado a alguien, aumentado por el nerviosismo y la tensión lógica con que yo padecía, fui mostrando a muchas personas mi gratitud, además también, mi petición de perdón si en algunas cosas me he equivocado. Por cierto que se me olvidaron nombrar quizá a los dos grupos que en está Parroquia han


colaborado y han ayudado muchísimo. Ellos después, en broma y en serio me lo recordaron. Aunque yo curándome en salud pedí perdón por si me había olvidado de algo. Uno era la cofradía de la Virgen de los Desamparados primor promueven la devoción a la virgen y ayudan en muchas cosas del mantenimiento del templo y otra el grupo de Acción Católica General, tan eficaces y prontos para las actividades pastorales. En aquel momento la memoria me traicionó. Pido otra vez perdón por ello.

 

Al acabar, un miembro de la ACG y que es ahora el presidente diocesano, dijo unas bellas palabras de agradecimiento y despedida. Agradezco igualmente el regalo que al final de la Misa se me regaló.

viernes, 19 de agosto de 2022

DE REGRESO

 


Se acaban las vacaciones.

Va acabando el tiempo del verano y a la vez también el de vacaciones. Este año para mí, bastante ajetreadas, por cuanto me he movido en muchas distancias y en muchos lugares. Mañana ya regreso al hogar y a lo cotidiano. Aun cuando he visitado y visto muchos sitios y lugares, sigo pensando que como en casa, en ninguna parte. Siempre me ha pasado así, incluso cuando estaba en tierras muy lejanas, a mitad de esos viajes, siempre en mi interior me he preguntado. “¿Y que hago yo aquí, ahora?” No sé si es una pregunta retórica, un apoyo al cansancio o una verdadera nostalgia del hogar y de regresar a la rutina cotidiana pero como “ET” me he dicho por dentro: ¡… “Mi caaaasa”…! Pues aún cundo he visto cosas muy bonitas – en Estados Unidos, en Italia, ahora en el Valle de Arán- ¡como en casa, en ningún sitio!

 


sábado, 30 de julio de 2022

LLEGA LA HORA DE JUBILARSE



 A raíz de que la salud de  mi corazón, que  allá en mayo me dio un buen susto y que a hora de hoy parece haberse desvaído, me planteé como una respuesta a los avisos que mi salud me manda y dada la edad que ya tengo (setenta y siete años) si era conveniente seguir en la brecha de la responsabilidad de seguir siendo Cura Párroco con todas la consecuencias que eso acarrea. (Entre los sacerdotes, la jubilación te llega a los setenta y cinco, pero si tienes ánimos y salud, se puede uno retirar a los ochenta años).

En fin, que me puse ante el dilema: seguir o no seguir como párroco en esta Parroquia de San Antonio de Padua. El aviso cordial me inclinó a dejar el cargo y tomé la importante resolución de abandonarlo, aun cando me quedara en la parroquia como sacerdote adscrito durante cierto tiempo.

Así que ayer mismo en la publicación de la lista de nombramientos que aparecía en la página web del Arzobispado está el nombramiento mío como adscrito y a la vez mi cese como Párroco. Aun cuando es algo triste dejar una parroquia tan estupenda como ésta, me llené de a alegría porque conseguía algo que estaba deseando tiempo ha: descansar de las obligaciones pastorales. Seguiré sirviendo a la parroquia y a la Iglesia de otra manera, más descansadamente… 

miércoles, 27 de julio de 2022

DE NUEVO Y AQUÍ

 


De nuevo y aquí.

Después de casi un mes de vacaciones, regreso a este mi blog que, como sabéis, quiere ser un espacio de opinión, reflexión y diálogo. Estos junio y julio han sido meses muy importantes en mi vida, donde además de hacer un gran viaje, he tomado algunas decisiones que tienen que ver con mi futuro más próximo.

 

Lo celebro con este bello y sencillo poema de Javier Vicedo, con quien me identifico.

 

No crees en las revelaciones

y sin embargo, ¿qué esperas aquí de pie

en mitad de un día cualquiera?

Sostenerse erguido

ya es una forma de creer.

 

jueves, 9 de junio de 2022

ESCRIBIR SOBRE CINE: TOCA DESCANSAR

 


Después de pensármelo bien y sobre todo, de medir mis fuerzas, la semana pasada tomé una decisión algo insólita en mí: dejar de escribir crítica cinematográfica durante una temporada, descansar de esa obligación continua que uno adopta para escribir las colaboraciones y artículos sobre cine que desde hace muchos años y mas que casi semanalmente, realizo. Mi primera crítica publicada en Paraula (antes, “Iglesia en Valencia”) fue en septiembre de 1988. (¡hace 34 años!)

 

Aunque es algo que me gusta mucho –“sarna con gusto, no pica”- se hace muchas veces muy duro tener que escribir todas las semanas un artículo sobre cine en general o de crítica de las películas de reciente estreno.

 

Algunas veces lo he tenido que hacer, deprisa y corriendo, aunque nunca he perdido la dignidad de la escritura. Así que he decidido tomarme durante estos tres meses del verano vacaciones y así los lectores de la revista semanal Paraula no encontrarán estas semanas mis comentarios cinematográficos. Regresaré en septiembre.

 

Reconozco que mis hábitos cinematográficos se han visto totalmente alterados a raíz de la maldita pandemia. Primero las salas de cine cerradas, luego abiertas con toda suerte de prevenciones; al final uno pierde hasta ese bendito hábito que tenía de visitar la salas de cine semanalmente para ver algunas de las películas de estreno. Las películas online, las plataformas de televisión me sirven ahora para visionar nuevas películas. Uno, además y también, con la edad, se hace bastante perezoso… Yo sigo viendo mucho cine y disfrutando de él que es lo importante… y que nadie, pues me quite el gusto.

lunes, 23 de mayo de 2022

OCURRENCIAS A MODO DE HAIKUS

 


Más haikus a mi manera

 

A la orilla del estanque,

donde las ranas croan,

llora su soledad el junco.

 

Oscura es la sombra en la noche

que al asesino oculta:

la alarga el alba retrasada.

 

En la fronda del árbol

canta el pájaro en la noche

y confunde a las estrellas.

 

Cotorras en lo alto

de los árboles del boulevar, 

su algarabía dirige el tráfico.

 

 

sábado, 19 de marzo de 2022

EN MI CUMPLEAÑOS

 Elogio del siete

 

Es el siete un número chulo.

Parece un señorito fumando,

o un equilibrista con su pértiga,

en la cuerda subido en lo alto.

 

Presume ser número grande:

Dios al séptimo se dio al descanso

después de seis días de labor.

Siete son las maravillas del pasado

siete son las colinas de Roma

Si uno nace con adelanto,

sietemesino suelen llamarle.

 

No diré más este número loado;

que un siete es un roto en la ropa.

Hoy cumplo setenta y siete años:

Muchos sietes son, muchos los rotos

que llenan mi vida de harapos.

20/3/22de

 

jueves, 3 de febrero de 2022

MI CALLE SIN NARANJAS

 


Sin naranjas

 

Todos los años, a mitad de invierno, el Ayuntamiento de Valencia envía a nuestras calles unos operarios que se encargan de retirar las naranjas que los árboles de la calle lucen en todo su esplendor. Cuando están muy maduros, los frutos van cayendo y hacen intransitables las aceras. Zarandean con una máquina los troncos de los árboles que obliga a caer todas las naranjas. Las que se resisten las cogen con largas y grandes ganzúas.

 

Me da pena porque los árboles son tan altos y frondosos y con sus globos de oro parecen alargar la iluminación de la Navidad. Desde mi ventana yo me despido de ellas y veo la gran cosecha de naranjas amargas recogida, el suelo de la calle de San Jacinto pintada de color naranja. Me imagino que tendrán un buen reciclaje.

lunes, 3 de enero de 2022

VISITAR LIBRERÍAS, VISITAR BIBLIOTECAS

 


Si hay algún sitio donde yo me siento muy, muy a gusto, es en las librerías o en las bibliotecas públicas.

 

Cuando paseo por la ciudad y veo una librería me pasa como a “Alicia en el país de las maravillas”, su puerta me atrae como a ella aquel agujero en el seto. Y allí entro en primer lugar a curiosear las últimas publicaciones de libros: la mayoría son anodinas novelas de centenares de páginas y portadas de papel couché que siguen las ideas y temas de moda. Después suelo pasar a las secciones que más me aficionan: historia, cine, literatura, poesía… no suelo acercarme al estante donde está la sección de religión porque además de ser parca en libros, éstos son los de siempre: alguna edición de la biblia,  muchos libros de esoterismo, de religiones mágicas o libros católicos “beatos”. Una pena, porque hay libros religiosos que se escriben hoy de una enorme profundidad y de una gran riqueza de reflexión. Hay que buscarlos o pedirlos mejor en las escasísimas (por no decir única) librerías religiosas de la ciudad. Al final de mi visita a la librería, siempre encuentro el libro que no he buscado pero que me congratula comprarlo porque sé que me llevo una pequeña joya. En verdad, compro más libros que leo. Pero ¡es un “vicio” tan satisfactorio..!


También de vez en cuando entro en las bibliotecas públicas que el Ayuntamiento de Valencia ha diseminado por todos los barrios de la ciudad. Me encanta el que está situado muy cerca de casa, en el antiguo matadero municipal junto al Paseo de la Petxina. Éste ahora ha sido transformado en un complejo polideportivo y cultural. La sala principal de la biblioteca es la nave central del viejo matadero ¡cuanta sangre habrá corrido por el suelo, cuantos mugidos y relinchos y balidos últimos habrán resonado en la estancia!  Ahora las grandes cristaleras y altos techos con un silencio casi sagrado acoge a los muchos lectores que allí acuden a leer o a estudiar en las muchas mesas rodeadas de estantes y anaqueles donde los libros aguardan a que los lectores los abran y lean.

 

Yo voy mirando lentamente los lomos -desgastados algunos- de muchos de ellos, ojeando ¿u hojeando? sus folios y al final encuentro uno de esos libros con algunos años que merecen mi interés y mi atención. Acabo en la mesa donde están los bibliotecarios que me atienden muy gentil y amablemente -¡no parecen funcionarios! para sacar prestados un libro o dos para leerlos en mi casa.

martes, 21 de diciembre de 2021

ÚLTIMA TARDE DE OTOÑO



Hoy ha acabado el otoño, y en su último día, en esta misma tarde que se ha ido, he escrito este poema. A vosotros lo dedico: la tristeza y la nostalgia del tiempo que pasa.

 

Última tarde de otoño.

 

Un libro abierto en la repisa de la ventana

se despide, con manos blancas 

que el viento suave balancea,

de las hojas que en el suelo yacen. 

Y en la mesa, olvidada, 

una rosa ajada y sola

bebe del vaso de cristal, 

a cuyo borde se agarra 

por temor al naufragio. 

Un rayo de sol, verde y postrero

que por la ventana entra, 

parece apuñalarla.

lunes, 29 de noviembre de 2021

LA AVENTURA DE IR AL CAJERO

 


No hace mucho en este mismo lugar, me adherí a un amigo que se quejaba fuertemente por el servicio que los bancos están dando a sus clientes. Aunque aquellos lamentos tenían una clara y razonable motivación, el caso es que la conciencia general de los que tenemos que acudir al banco para resolver nuestros asuntos económicos pequeños o grandes es que estos están aprovechándose de la coyuntura de la crisis social y económica que ha provocado la pandemia del coronavirus.

 

Yo creo que entre los grandes bancos hay una consigna con la que se han puesto de acuerdo: convertir la banca tradicional en banca cibernética. Las consecuencias son que los clientes más jóvenes, duchos en esta arte del ordenador, lo tienen relativamente fácil. Pero los que ya somos mayores, y solo controlamos nuestros pequeños ahorros y nuestra pensión teniendo que acudir a los bancos, lo tenemos bien difícil: nos quieren hacer pasar por el aro, y si no tenemos muchos conceptos e ideas sobre el automatismo de los ordenadores, lo tenemos bastante crudo para hacer operaciones bancarias. Todo es aprender, pero a cierta edad, esto se hace más cada vez difícil.

 

El otro día me pasó una cosa muy graciosa intentando sacar dinero en el cajero automático. En verdad que no soy un analfabeto digital pero me falta mucho para manejarme con agilidad en este a veces inescrutable mundo. Tenía que sacar dinero y me puse delante del dispensador automático. Me acababan de cambiar la libreta de ahorros porque el banco recién fusionado, así lo había dispuesto. Me puse delante del cajero que me recordaba las máquinas antiguas de pin-ball. Primer intento: la pantalla del ordenador me muestra seis opciones, tampoco evidentes, por lo que no sabía qué tecla apretar. Vuelta atrás. Segundo intento: aprieto otra tecla y me salen las instrucciones escritas en polaco. Retroceso: tercer intento ahora se me pide un código que aparecerá en mi teléfono móvil. Saco el móvil y allí no hay ningún número de código. Repito en el cuarto intento otra vez la operación. Nada de nada. 


En eso sale una empleada también requerida por otro cliente que, en el cajero de al lado, ya está desesperado. Aprovecho su presencia y me da 2 ó 3 indicaciones, de las cuales no entiendo ni pillo ninguna. De nuevo ya en el quinto o sexto intento: lo mismo, no hay manera. Detrás de mí hay ya dos o tres personas en la cola, esperando. Ya a punto de irme intento probar por última vez: Toco una tecla, y luego otra y de pronto me pide que marque el dinero que voy a sacar. Si lo hago y por tanto, el cajero emite un ticket y a continuación vomita el dinero. “¡Lo conseguí!” Exclamé en voz alta, alegre y sorprendido. Los de atrás que esperaban tal vez con la misma congoja, a la vez y a voz en grito, contestaron “¡Enhorabuena”!

De cómo ir al banco se ha convertido en toda una aventura.

 

martes, 2 de noviembre de 2021

NUESTRAS VIDAS SON LOS RÍOS...

 


Nuestras vidas son los ríos…

 

Un río de lava quisiera ser yo.

Regurgitado por el volcán, 

incandescente y furioso,

quemado por el fragor de la vida,

se deslizaría como llanto de fuego

por las mejillas del mundo.

Para después, trocado en vaporosas nubes,

parar en la mar -que es el morir-

y tornarme en fecunda tierra.

 

1/10/21.

sábado, 18 de septiembre de 2021

SUEÑO TUS PALABRAS


 

Sueño tus palabras

 

Y ahora sueño con tus palabras.

Esas palabras que antaño se dijeron

que rompen de súbito a las piedras

y se incrustan en el meollo de la vida.

 

Pesan como una barra de hierro

que aleja horizontes imposibles.

Son también palabras susurradas 

y caricias de las manos de una madre

y se pierden como pasos y voces

en el oscuro rostro de la noche.

 

Persigo esas palabras extrañadas

que siempre alertaron mis oídos 

y han sido lazarillo de mis pasos 

guiando mis caminos de ceguera.

 

Sueño todavía en tus palabras: 

fueron gavillas de maduro trigo 

y saben a pan tierno y crujiente

como aroma en la boca de un horno.

 

¡Mi alma llena del pan de tu palabra!

lunes, 6 de septiembre de 2021

EN LOS RINCONES DE DIOS

 


Objetivo de septiembre: buscar a Dios, ¿dónde?


Aunque ya han comenzado a pasar los días de septiembre (aquí, en la ciudad de Valencia, por motivo de la celebración de las fallas, esos días parecen encerrados en este paréntesis), me propongo durante mi rato de oración con el que arranco en la mañana, hacer algo que a veces se me olvida.

 

Buscar a Dios no solo en los libros píos y sacros, en las celebraciones religiosas, sino en lo más sencillo, corriente y cotidiano de la vida, especialmente de aquellas cosas que llenan el corazón de alegría y de gozo: el diálogo con los amigos, las imágenes bellas, las historias y leyendas urbanas, todo lo que me incite a la cabriola y al salto, los buenos
chistes, las palabras poéticas que se dicen con belleza y amor, las buenas películas y la música infinita, las pocas estrellas que de noche veo en el cielo urbano, la alegría de un encuentro con alguien a quien hace tiempo no veía, la noticia de buena salud de algún amigo que andaba renqueante de ella, las flores, el apretón de manos, el arco Iris, la cara limpia y guapa de las calles después de llover y el buen humor, que es “amor” quitándole la “h” y cambiando la “a”.

 

Creo que esta será mi mejor oración matinal: el “Logos eterno” y la “Summa theológica” lo dejaré para otros días.

 

miércoles, 18 de agosto de 2021

CREER ES APOSTAR

 La apuesta de creer

Es hermoso creer en un dios de quien no tienes la certeza de que exista, del que tengas que hablar siempre enredado en la red de lo posible, de la duda y la certidumbre y del que, al hablar de él, hayas de usar el modo verbal condicional. Crees y eres a la vez muy libre de creer.

Así, como si todo fuera provisional, como un proyecto urdido de hilos y alfileres, con el condicionamiento de poner entre paréntesis la duda. Él, que es firmeza, seguridad, “la roca que nos salva”.

Por eso el riesgo que corre el que lo afirma es un reto, y por supuesto, una aventura.

lunes, 16 de agosto de 2021

SE MURIÓ MI MASCOTA

 


La perfección del ave.  Se murió mi mascota.

A mi mascota -un canario de color, en su infancia, amarillo y rojo- la bautice, por eso de los colores nacionales, con el nombre de  “Patriota”. Más tarde el rojo y el gualda se trocaron en naranja. Cantaba con alegría, tesón e inteligencia. Siempre que me ponía música de Bach, él la adornaba con sus largos trinos. Tenía una manía, para arrancarse al canto emitía al principio unos sonidos que seguramente aprendió de los que emite el teléfono fijo: yo iba loco y confundido acudiendo a coger el teléfono.

Hace cuatro días se murió. Una patita se le llagó y no pudo superarlo. Me lo encontré yaciendo muerto en la jaula. Nada hay más triste que la contemplación de una avecilla muerta.

Hace dos años escribí un poema inspirado en su bello canto. Es mi pequeño homenaje a “Patriota”, alguien que me hizo una gran compañía.

 

El trino

Ando siempre buscando el verso

que despierte la emoción y el coraje de la vida.

Su claridad, su luz, la yema tierna de su alma.

Y escribo palabras que luego borro,

frases que enseguida tacho,

imágenes que me abandonan

y metáforas que me abochornan:

límite e impotencia de palabras balbucientes.

De pronto, el canario, el pequeño pájaro

que vive encerrado en su jaula,

junto a la ventana,

prorrumpe en un largo trino

potente, armonioso y bello

¡Palabras y frases,

imágenes y metáforas,

silencio y silbos,

hermosura y misterio de la vida!

No la toques más, así es la rosa”.

                                               24/8/19.

 

 

viernes, 9 de julio de 2021

BODAS DE ORO EN BENASQUE


 Una semana de vacaciones en Benasque que, ay, se me van ya acabando y la verdad es que tenía muchos deseos de celebrar la Eucaristía en el día concreto en que fui ordenado sacerdote hace 50 años. Estoy pasando unos días en Benasque, como digo, y esta tarde del día ocho he celebrado la Santa Misa en el templo de su parroquia, recordando, ante una comunidad a la que personalmente no conozco, aquel lejano día en que comencé mi misión de presbítero.
 
Así, pues, me he presentado casi anónimamente en la sacristía a la hora de empezar la Misa, en principio con el ánimo sólo de concelebrar como uno más, pero el sacerdote que estaba allí me ha indicado que tenía que ser yo el que preside la celebración pues ésta no tenia que ser una fiesta privada, sino de toda la comunidad. Se me han ofrecido entonces, todas las facilidades para que presidiera la ceremonia. Ha sido, como siempre que celebro la eucaristía, un rato muy feliz. Y he visto cómo mucha gente, felicitándome muestran el aprecio hacia la figura del sacerdote. Por todo, y a todos, doy las gracias.