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martes, 22 de octubre de 2024

MIS NOCHES

 


MIS NOCHES

 

Porque llega la noche

y después de la tarde de oro

la casa se va oscureciendo. 

El silencio como un agua callada 

inunda cada rincón.

Los relojes, cansados, borran las horas

 y la mascota, aburrida, duerme ya,

 arrinconada en la noche.

 

Las estrellas y las luciérnagas 

lentamente se apagan 

y las sombras perdidas 

se encuentran con la misma tristeza 

como se apagan las luces 

de un tiovivo en la feria…

 

Y luego  viene la zozobra 

como un nudo en la garganta.

Rodeado de rutinas 

y escrutinio de tus horas vividas,

“…in manus tuas…”

No sé si queda más luz.

viernes, 3 de junio de 2022

UNGIR A LOS ENFERMOS


Todos los años, al ir acabando la Pascua, ya cerca de Pentecostés, en las Parroquia se organiza la llamada Pascua del Enfermo. Un encuentro de muchas personas que en la parroquia padecen alguna enfermedad o incluso estar en la situación de ser ya muy mayores. En la Eucaristía de ese día (aquí será mañana,  sábado 4 de junio), se administra el sacramento de la Unción de los Enfermos. 

Es interesante ver como aquella mentalidad en la que se pensaba que ese sacramento era el ultimísimo  y que se recibía, ya apunto de morir es también un sacramento que fortalece y da coraje para soportar con Espíritu de fortaleza a las personas que andan mal de salud o que ya son muy mayores. Mañana pues a las 8:00 de la tarde.

domingo, 29 de abril de 2018

FUERA DE JUEGO



Ando estos días -ya más de una semana- un poco fuera de juego. Un pertinaz resfriado de ésos que se llaman de campeonato que me provoca una tos espasmódica, impertinente e inoportuna y no me permite prácticamente ni conversar con normalidad, ni hablar en público. Los síntomas de mareo, y cierta sordera, me han dejado K.O.

Hoy domingo, en mi segunda a misa celebrada  me he visto obligado a omitir el sermón debido a verme constantemente interrumpido por la tos frenética y convulsiva que me invade. (Algunos feligreses, que padecen fobia a los sermones, lo habrán agradecido).

Aunque un poco tarde, ya estoy en manos del médico y me estoy tomando la medicación que se me ha recetado. Con respecto de ayer, hoy estoy mucho mejor.


Es curioso cómo nuestras enfermedades las experimentamos cada uno como si fueran únicas y como si tuvieran la mayor gravedad, como algo alarmante, que incluso la gente de alrededor que te quiere mucho, lo incrementa. Espero salir pronto de ésta, porque no logro concentrarme ni en mi trabajo pastoral, ni en mi tiempo de lectura (enseguida me distraigo) o cuando veo una película donde me duermo; en fin, ¡que no somos nadie y menos cuando estamos constipados!