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miércoles, 25 de febrero de 2026

LOS ALMENDROS, OTRA VEZ



 Mi amigo me envía una foto del huerto de almendros florecidos que posee.

 

Otra vez, se sorprende de la fastuosa belleza con que se visten al final del invierno. Sales estos días al campo y el aire, perfumado, se inunda de aroma y éste parece llenarte de optimismo. Es el primer árbol que se despierta cuando va acabando el invierno, incluso en medio de él, cuando parece que todavía los fríos no se han ido. Mirarlos es llenarnos el corazón de esperanza, de que el rigor de esa estación desaparece para dar paso a un tiempo mejor, a la primavera.

 

Nunca nos cansaremos de sorprendernos. Yo le he contestado a mi amigo que me han mandado las fotografías que, en parte, ese asombroso renacer de los árboles de los almendros, que parecen secos y perdidos hace un mes, es en parte, debido a el que los ha cuidado durante todo el año con esmero trabajos.

 

Me viene a la cabeza ese verso de Antonio Machado: “Mi corazón espera un nuevo milagro de la Primavera”.

 

sábado, 23 de agosto de 2025

FELICIDADES A LAS ROSAS



Hoy es la fiesta de Santa Rosa de Lima. Una gran mujer que vivió en Latinoamérica, y que fue la primera santa canonizada
de aquellas tierras. Es patrona de los floristas y los jardineros, como no puede ser otra cosa. Yo hoy felicito a las que llevan este nombre tan bonito con el más breve poema de Juan Ramón Jiménez.

                                                        LA ROSA

                                              "No la toques más,

                                               así es la rosa".


sábado, 15 de junio de 2024

ADIÓS A MARÍA JESÚS TEIXIDOR DE OTTO



 Me despierto esta mañana con un amargo WhatsApp informándome de la muerte de María Jesús Teixidor de Otto. Ha sido como una pedrada en la frente. A ella me unía una gran amistad desde hace mucho tiempo, desde que estudié en la universidad y ella fue profesora mía de Geografía Urbana. 

Con sus estudios y sabiduría, analizó la Valencia de los años 70 cuando aún no había empezado su descomunal crecimiento, cosa que ella denunció. Gracias a sus sabias aportaciones, podríamos decir que la ciudad de Valencia es algo más humana. A mi me gustó su tesis, que luego publicó en un libro sobre la calle de la Paz. Como dice el catedrático Josep Vicent Boira, nunca sabrá la ciudad de Valencia, lo que le debe a María Jesús Teixidor. Ella evitó con sus investigaciones el urbanismo salvaje que a su ciudad le hubiera sobrevenido


Pero no quiero ahora hablar de sus éxitos académicos, sino de mi amistad con ella;

porque con el tiempo llegamos a una larga y profunda amistad, donde compartíamos en nuestras conversaciones juntos muchos puntos de vista sobre la cultura, la sociedad, el arte, y también sobre el estado de la Iglesia porque ella era una buena creyente, crítica, y algo descreída, como creo que debe ser todo creyente. Llevaba con frecuencia la comunión a su madre y tuve también la ocasión de administrarle los últimos sacramentos. Era su madre una mujer muy cristiana, una mujer enormemente creyente y que a sus hijos supo transmitirles, su misma que fe. A mí me dió un gran testimonio.


Hicimos muchos viajes juntos y muchas excursiones, e íbamos al cine con frecuencia; recuerdo haber visto con ella en el desaparecido cine Rex "Blade Runner «,o en otro cine ¡nada menos que  «E T.»! e incluso compartíamos nuestro entusiasmo y gusto por la música de Gustav Mahler (cuando éste en España casi era un desconocido) o el jazz de John Coltrane.


Ahora sobre todo quiero recordarla como una mujer sabia, y muy humana, que a
pesar de las dificultades físicas que tenía en su movilidad, nunca se rendía. Yo le estoy muy agradecido porque ella me ofreció su amistad durante mucho tiempo. Siento pena  porque después de que me trasladaran a la Parroquia de El Cabanyal, ya no nos viéramos con tanta frecuencia como antes. 


Y ahora me hubiera gustado haber continuado  su amistad, sobre todo para aliviarla en muchos momentos de la inmensa soledad en la que vivía y que sobre todo sentía: de la que se liberaba cuando leía sus libros favoritos, o escuchaba a su música favorita. Porque ella, encerrada en la jaula de su soledad y limitaciones, sabía de vez en cuando romper los barrotes y escapar con su espíritu libre y mostrarse como era: una mujer llena de vida y con una alegría profunda.


Ahora va a estar compartiendo su amor con el que saciará su deseo de amor y compañía: el buen Dios. Maria Jesús, querida y  buena amiga, descansa en su paz y felicidad.


martes, 1 de noviembre de 2022

FANTASMAS Y ESPECTROS EN LA MONTAÑA

 


El espectro de Brocken.

 

Mi buen amigo Jesús Quinzá me ha pasado esta fotografía que él realizó hace unos meses en sus andanzas de Pirineos. Es un fenómeno meteorológico que se produce en la niebla de la montaña cuando está pegada a la cima y proyecta la imagen del montañero cuya espalda sale el sol mañanero. Un halo que es un descolorido arco iris, rodea su sombra. Impresionante.

 

Creo que yo no resistiría el impacto de esa misteriosa y fantasmagórica visión. Me daría un infarto. Mi amigo que anda muchas veces solitario por los montes, sí lo soporta. Imaginaos, al amanecer, él sólo por aquellos peñascales, el silencio quizá roto por el berrido siniestro de los rebecos, y ya está apunto de alcanzar una de las muchas cimas qué subirá en ese día y de pronto aparece el espectro… es posible que primero pueda inquietarse, pero después, ya que él conoce dicho meteoro, ¡cuánto disfrutará y cómo correrá a coger su cámara para hacer esta fotografía! Porque conocer la montaña hace que además de tener seguridad logres vivir momentos inolvidables de belleza. Escritores muy famosos (Goethe, Dickens) estaban también alucinados por este fenómeno de la naturaleza y escribieron bellas páginas sobre él.

 

Y saco a colación en este blog el Espectro de la Montaña precisamente en unos días donde el susto y la broma macabra, brujas y fantasmas y otras estupideces parecen entretener de un modo bastante cretino a tanta gente… yo anoche leí el cuento de G. A. Becker “El monte de las ánimas”.

 

miércoles, 28 de julio de 2021

LAS TRES MIL CUMBRES DE MI AMIGO JESÚS

 

Hoy he subido, acompañando a mis dos amigos, Isabel y Jesús, a la cima del tozal de Iguerra, en el valle de Gistain, y que hace la cumbre número tres mil que mi amigo Jesús ha alcanzado y que comenzó  siendo un adolescente. Su primera gran cima fue la del potente Puigamale que ascendió con su hermano desde el valle de Nuria y casi sin enterarse. Las ha sabido contabilizar desde el princpio y una a una y sólo cuenta las cumbres a las que ha subido en Pirineos o en Chamonix. No computa las muchas ascensiones que ha hecho en las montañas de la Comunidad Valenciana.

Ha elegido para llegar a ese número casi imposible para muchos de nosotros (acomodados más bien a nuestros sofás) una montaña de fácil acceso, pero magníficamente situada y la ha escogido en atención a nosotros, su esposa y yo, ahora ya nada expertos.  La perspectiva que contemplábamos en su cumbre es soberbia: los macizos del Cotiella -, desnudos gigantes de roca caliza-, la lejana cara norte de la Peña Montañesa, el altivo macizo del Posets y los Eriste, el collado de la Cruz de Guardia, las vertiginosas paredes del Maristás y al fondo, todo el valle de Gistain con sus verdes laderas pobladas de bordas.

Subida en curso: 2230272 de 2808152 bytes subidos.

Mi amigo Jesús es toda una maquina preparada para andar en la montaña: su aspecto es de uno de esos “sherpas” del Himalaya, enjuto y todo músculo y sus piernas parecen poseer un motorcito que automáticamente se echan a subir cuestas. Sin embargo, creo que lo que ha desarrollado más es su mente y su corazón: cada vez él mira más esta sociedad con clarividencia; sabe colocar sus ojos y sus oídos en lo que importa y su alma es más generosa y más abierta en la amistad: un gran tesoro del que disfrutamos todos su amigos.

lunes, 14 de junio de 2021

LOS HOMBRES SON ÁRBOLES: MIGUEL PRIMA


En la muerte de Miguel Prima.

Un hombre es un árbol y todos los árboles forman el bosque de la humanidad. Árboles chicos y grandes, enhiestos y chaparros, de vasta copa y de perfil de flecha. Hoy ha caído un árbol, ha muerto un hombre. Su nombre era Miguel. La última letra de su nombre parece levantarse hacia arriba, hacia lo alto y escaparse hacia el cielo.. Miguel Prima era como un ciprés, fijo y seguro con sus raíces en la tierra pero a la vez con su ansia infinita de Dios, apuntando hacia el cielo.

 

¡Este hombre Miguel, como un cedro del Líbano, al lado de la acequia, bebiendo del agua de la gracia de Dios, siempre fijo, siempre seguro, en el que todos encontrábamos el apoyo, el refugio, la generosidad de su corazón siempre sonriente! Ese corazón que vivió siempre rodeado de madera en aquel oficio de calafate que él tenía en los astilleros del puerto de Valencia como un carpintero de ribera. En su querida parroquia de Los Ángeles el siguió practicando su oficio ya jubilado, montando útiles para el servicio del templo. El cura, los hermanos mayores de las cofradías solicitaban su ayuda y allí estaba él, presente.


¡Qué gran hombre hemos perdido en el Cabañal, en la Iglesia! Pero ante la infinita pérdida, nuestra infinita esperanza.  Miguel, un gigantesco árbol de fe, creció a la sombra de ese otro árbol de la cruz donde está el Santísimo  Cristo del Salvador. Allí, en la orilla de Dios, estará ahora también junto a su madre la Virgen de Los Ángeles. ¡Descansa, Miguel,  en Paz!