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martes, 9 de marzo de 2021

MUJER EN LA IGLESIA: AVANCES



 Aunque esto del feminismo y el día de la mujer nos esté sonando un poquito a matraca, quiero recordar la situación en la iglesia de la mujer y sobre todo algunos hechos recientes -unos muy discretos, otros más llamativos- de este problema tan grave que parece cerrar el acceso de la mujer a la responsabilidad e igualdad completa en la Iglesia. No menciono las actividades supletorias del sacerdote que muchas religiosas en lugares donde no hay clero realizan.

1. En un documento oficial del Vaticano se reconoce por primera vez que las mujeres pueden ser lectoras y acólitos. O sea que pueden estar arriba en el altar, con todo derecho para asistir a la eucaristía y otros actos de culto. ¿Las imagináis vestidas con alba al lado del sacerdote?

2. .Esto es más serio e importante: por primera vez, el Papa ha nombrado a una mujer nueva secretaria del Sínodo con voz y voto para intervenir en el Sínodo de los Obispos.

3. En Alemania ya hay mujeres laicas que se encargan de las administraciones de las parroquias, cosa que antes solamente eran propias del cura párroco. O sea, “párrocas” que dirigen una parroquia. El sacerdote se dedica a su servicio ministerial: celebrar la eucaristía, administrar sacramentos, predicar…


martes, 12 de enero de 2021

OTRO GOL A LA IGLESIA A FAVOR DE LAS MUJERES

  


 ¡Este Papa tan grande, sigue metiendo goles! Esta vez a favor de las mujeres en la Iglesia: mujeres en el lugar que les es debido y corresponde en la Iglesia. La última de este Papa Francisco -bendito sea- ha sido, aunque parezca un paso muy pequeño, una puerta más entreabierta en ese edificio en el que todos vivimos, la Iglesia, y donde el empeño de muchos, la ha convertido un edificio, ruinoso, incómodo y cerrado. El Papa Francisco autoriza oficialmente en el Motu Proprio Spiritus Domini y reconoce como un ministerio eclesial que las mujeres puedan ayudar en la celebración de la misa y de la liturgia -junto al diácono y el sacerdote- y que también puedan leer la Palabra de Dios en la asamblea litúrgica.

 

Alguien pensará: ¡pero eso ya lo hacían!. Sí, pero en cierto modo era algo más particular (hay obispos y curas que en sus diócesis no permitían el acceso a las mujeres al presbiterio si no era para barrer y fregar…). Lo importante es que a partir de ahora las mujeres pueden ir acercándose más al sacerdocio, aunque choquen con todas las prevenciones que el Vaticano impone. 

Éste ya ha salido advirtiendo de cualquier malentendido. Aclara que no es paso hacia la ordenación sacerdotal de mujeres, sino un gesto para reforzar el papel de los laicos. De hecho, con la publicación de este cambio Francisco recuerda “La Iglesia no se considera autorizada a admitir a las mujeres a la ordenación sacerdotal”.

 

En julio de 2013, dijo: “En cuanto a la ordenación de las mujeres, la Iglesia ha hablado y dice no. Lo ha dicho Juan Pablo II con una formulación definitiva. Esa puerta está cerrada. Pero sobre esto quiero decirles algo: la Virgen María era más importante que los apóstoles y que los obispos y que los diáconos y los sacerdotes. La mujer en la Iglesia es más importante que los obispos y que los curas. ¿Cómo? Esto es lo que debemos tratar de explicitar mejor”.

 

¿Cómo es posible que lo que es un clamor en el mundo por la lucha por la dignidad e igualdad de las mujeres, la Iglesia siga con los oídos taponados para no escucharlo?

 

miércoles, 29 de julio de 2020

"LA HEREDERA": AMOR Y CAPITALISMO


Anoche, en La 2, se emitió la película "La heredera" que el director William Wyler («Los mejores años de nuestra vida», «Ben Hur)» «Horizontes de grandeza») realizó en 1949, una adaptación de un relato de Henry James, luego convertida en pieza teatral.. La emisión constituyó el homenaje a la actriz Olivia de Havilland que había fallecido hace muy pocos días.  Era una de las grandes actrices de la edad dorada de Hollywood que aún estaba con vida (ha muerto a los 92 años). Fue una de nuestras heroínas de adolescencia, la novia («la chica» como decíamos antes), en películas tan entrañables como "Robín de los Bosques" o «Murieron con las botas puestas».


Ya conocía la película que vi en mi juventud pero ahora quizá la haya disfrutado aún más: es una verdadera obra maestra que para muchos puede estar desconocida. No sé qué era más admirable, si la interpretación de la heredera solterona que hace en la de Havilland o la de los otros intérpretes. Disfruté de lo lindo y sentí nostalgia de aquel cine que hoy ya es prácticamente imposible realizar. La puesta en escena exacta y académica cuenta fríamente una historia muy triste. Hay momentos en la película que me recordó el argumento de "La Celestina". Igualmente es admirable la ambigüedad con que nos presenta constantemente al prometido (véanse las escenas de los besos).

Ver «La heredera» con los ojos de hoy, resulta a veces hasta chocante. Descarnadamente te presenta la inadmisible y cruel situación de la mujer en la sociedad del siglo XIX. Esa mujer que tiene que romper con todo para poder respirar libremente, que debe que renunciar a su felicidad personal, y que elige el exilio interior para reafirmarse y todo por causa de los intereses económicos. Todo un auténtico retrato de la situación opresiva en que el capitalismo ha mediatizado la libertad humana. En todos los sentidos la película no tiene desperdicio, y quizá hoy pueda parecer hasta políticamente incorrecta. Espero que no se denigre en nombre de la corrección política.

martes, 28 de julio de 2020

ABUELAS EN LLÍRIA EN TACA-TACA

Me cruzo, esta mañana con tres personas mayores que salen de la puerta de la cafetería -que es como un casino-, de una de las instituciones culturales más importantes de Llìria.  Son tres ancianas que, ayudadas y sostenidas por su andador, acaban de hacer su pequeña tertulia de desayuno mientras tomaban juntas su descafeinado, su café con leche o su infusión. Ahora, ya mediada la mañana, se vuelven a sus casas antes de que el calor insoportable de esta última semana de julio se apodere de las calles.

Me llena de admiración el deseo de vida de estas personas tan mayores que me recuerdan a mi madre y que quizá ya pasen de los 80 años.

Hace dos o tres décadas eso parecía impensable. Las mujeres no solían entrar en los cafés solas, si no eran acompañadas de sus esposos, y las abuelas solas, aún menos.  En aquel tiempo, estarían ya confinadas en sus casas aún cuando no existiera, como ahora, la  calamitosa obligatoriedad de la pandemia. A lo más acudirían, al atardecer o bien temprano, a la llamada convocante de las campanas de la parroquia para la misa.

Ahora la veo salir de la cafetería y con cariño, las saludo. Las veo avanzar lentamente pero con intrepidez,  apoyadas en su taca-taca, arrastrando la soledad de su viudez, con su larga vida a cuestas, después de haber pasado un rato muy agradable de charla y tertulia.  

Cuando hay gente que mira hacia atrás y piensa que todos los tiempos pasados fueron mejores, yo me quedo muy perplejo: hay cosas muy bonitas que se han conseguido a pesar de la resistencia de hábitos, costumbres y tradiciones. Estas abuelas me lo ratifican.

domingo, 7 de abril de 2019

LA MUJER INFIEL



He aquí un una página del Evangelio que hoy se lee en todas las iglesias, que además de estar magníficamente escrita, se llena de significaciones y avisos para nosotros los hombres y mujeres de hoy. Lo que expone está de rabiosa actualidad: las sospechas de ciertos eclesiásticos, los intereses de los políticos, los juicios populares hacia ciertos situaciones humanas (homosexualidad, eutanasia…) repiten hoy lo que a las puertas del templo de Jerusalén ocurrió hace dos mil años.

Hay un grupo de gente que se cree poseída de la verdad, que cuando le conviene, intenta aplicar todo el peso de la ley sobre los más débiles e indefensos. Los escribas y los fariseos, la gente guapa, los que tienen poder en los medios de comunicación etc. que son partidarios de que la ley se cumpla a rajatabla.

Por otro lado hay una pobre mujer que ha cometido un grave delito ante los ojos de los demás, que es más bien un grave error: ser infiel a su marido. Cuando nos equivocamos muchas veces no es muy fácil atribuir a algo a alguien la culpa. Lo cierto es que esa mujer estaba sola, desorientada, aterrorizada, desamparada, sin ninguna defensa.

Y hay otro personaje Jesús de Nazaret, el Cristo, en medio de los dos. Él enseguida sabe por quién tiene que tomar partido. Es una situación difícil, arriesgada, comprometida. Pero lo tiene claro: antes de la ley, está el ser humano. Y la actitud de Jesús es no condenarla, ponerse a su lado, defenderla no sólo porque sea una mujer sino porque es una criatura de Dios, quién es el único que la podría condenar.


Libre valiente listo, misericordioso, comprometido: este es el Jesús de Nazaret en el que yo creo.