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viernes, 30 de junio de 2017

UNOS DIAS EN ESCOCIA


Ya estoy de nuevo en casita después de unos días que he pasado en Escocia. Desde luego, ha sido todo muy bonito. Aunque la vida del turista es muy "sacrificada" por los muchos madrugones y desplazamentos e incomodidades, y tambien muy superficial -ese peligro de sólo "ir de paso", sin poder mira lo profundo de las caosa-,  siempre procuro ir más bien como viajero, mirando muchas veces a otros paisajes, luegares y sitios que el guía de grupo turístico a veces no indica. No se trata de llegar, sino de ver por dónde se llega.

 Tambien visitando un país donde las referencias literarias y cinematográficas son constantes y en algunos aspectos tan diferentes. Yo contemplaba un paisaje y mi mente volaba hasta el recuerdo de alguna novela leída o alguna pelicula vista. Eso sí, En toda Escocia se respiraban las ganas de ser independiente de Inglaterra.


En fin tod muy verde, clima muy fresquito y  lluvias pertinaces, gente algo resrvada y poco expansiva... tan difrente a nuestra también hermosa tierra mediterránea.


lunes, 17 de abril de 2017

Un cuento europeo sobre la esperanza



No sé si algunos de los lectores habrán podido ver la película “El Havre” del director finlandés Aki Kaurismäki. Con gran placer y mayor resultado la he presentado más de una vez en algún cine fórum. La película cuenta las desventuras de un joven inmigrante en el puerto marítimo de esa ciudad, perseguido por un detective que quiere detenerle escondido y cobijado con la sólida solidaridad de los ciudadanos más sencillos.

“El otro lado de la esperanza” (Finlandia, 2016) de Aki Kaurismäki. Es su última película, reincide pues, en un tema muy querido por este cineasta: una mirada de compasión, solidaridad y piedad hacía los más débiles y desfavorecidos  y un canto de admiración hacia la gente sencilla y humilde que en su debilidad son capaces de mostrar la fortaleza de la fraternidad, el compañerismo y la solidaridad.

La historia del filme se sitúa ahora en otra ciudad costera, esta vez Helsinki. Allí llega Khaled, un refugiado sirio, que después de muchos percances por toda Europa intenta asentarse en la próspera y siempre fría Finlandia. Pero no será como a primera vista idílicamente parece. A la vez la película nos presenta la situación de un finlandés que ha dejado a su esposa y a su oficio de vender camisas, para regentar del modo más pintoresco, un restaurante. Los destinos de ambos hombres se cruzarán muy pronto.

Aunque Kaurismäki en sus películas parezca jugar a la desorientación del espectador, a mostrar algo tan consistente como el humo, “El otro lado de la esperanza” es un filme que tiene una gran profundidad de carga: al final te hace reflexionar hondamente con la sonrisa en los labios.

Temas: inmigración, humanismo, solidaridad, Europa, fraternidad, marginación.


martes, 3 de enero de 2017

¿A dónde vas, Europa?


Unos buenos amigos, que han estado estos días pasados por los Países Bajos, me cuentan un poco las impresiones que les han causado unas ciudades como Bruselas o Amsterdam, visitadas en medio de un frío gélido y a veces de una espesa niebla. ¡Qué lejos de nuestro sol mediterráneo!

Incluso el mismo ambiente navideño que se crea en estas ciudades del norte de Europa no es, en cuanto al calor humano, religiosa y culturalmente igual que en las nuestras.  "Amsterdam, -me decía mi amigo J.-, siendo una ciudad tan pintoresca por sus canales, en Navidad más parecía la ciudad del placer y del vicio que otra cosa". (Ya lo es el resto del año, que aunque su ciudadanos puedan ser gente muy virtuosa, a los ojos del turista, semeja una nueva Babilonia.) Muchísimos templos totalmente secularizados se emplean como salas de concierto de música de rock, algún otro dedicado, por ejemplo, a una exposición sobre Marilyn Monroe. Mucho lujo, mucho brillo, muchos excesos impúdicos de riqueza más que de sexo, que es el camino abajo en el que se ha convertido en Europa la Navidad. Creo que nosotros los españoles andamos muy bien aprendiendo la lección.

Toda sociedad necesita en su tiempo de desarrollo hacer ciertos días de paréntesis festivos, de descanso y de ocio. El sistema del capitalismo feroz en el que estamos inmersos ha tomado la Navidad como la fiesta orgíastica del consumo: nada más lejos de espíritu primario de la Navidad. Aunque claro está, esto está  contemplado desde unos ojos “religiosos” y en Europa esa mirada se está apagando. (¿No será esa la causa de la toma del poder de otros  fundamentalismos que no han renunciado a sus raíces?)


Dios parece que se está borrando -como anunció el filósofo hace más de un siglo- del horizonte humano y está claro que “nullus Deus, nulla religión”. “Si no hay Dios, no hay religión” y mientras tanto el barco de Europa va a la deriva. Pero ¿puede haber algún tipo de espiritualidad, aunque se renuncie a la religión?

miércoles, 16 de marzo de 2016

La Europa de la insolidaridad


Miro la televisión y veo a unas madres llorosas llevando en brazos a sus hijos asustados por los fríos caminos de centro Europa. Compro el periódico y veo una fotografía en portada de un numeroso grupo de hombres jóvenes con el agua hasta la cintura en el borde de un río caudaloso, intentando salvar una frontera de vallas espinosas.

¿Es esto Europa? ¿Es aquí donde se pergeñó los altos niveles de cultura y civilización que florecieron en el siglo XVIII? ¿Dónde aquel espíritu de solidaridad y creencia en el amor que el revolucionario y pacífico Jesús de Nazaret proclamó y sus discípulos esparcieron? ¿Cómo es posible que los estados europeos estén decretando unas leyes de expulsión masiva e inmediata de los refugiados que no tienen, literalmente hablando, dónde caerse muertos?

¡Inhumana Europa, inmisericorde Comunidad (de egoísmos) Europea! El acuerdo con Turquía para expulsar a toda esta pobre gente es verdaderamente abyecto. El viejo continente que presumía de ser una casa cálida y acogedora frente a la barbarie de los países "orientales" se está hundiendo en su frente moral y ahogándose en sus propias ruinas morales.


Ya lo dijo el Profeta de Nazaret y lo recuerda el papa Francisco: no es sólo cuestión de misericordia, sino también de justicia. ¿Qué podemos hacer nosotros (y yo), ciudadanos de a pie ante tamaña tropelía?

miércoles, 14 de octubre de 2015

La oración de Taizé aquí, en Valencia


Tal vez  Taizé sea un signo de esperanza para este mundo desgarrado: ver a tantos jóvenes de diversas culturas y confesiones cristianas  unidos y juntos en la plegaria es una verdadera apuesta por la paz de la humanidad.

Esta mañana  he acudido a la oración común de  los Hermanos de Taizé realizan a las 9:15 en la Iglesia de San Lorenzo (también se reúnen a las 13:00). Como siempre, un remanso de paz, de silencio, de presencia del Señor, a través dela sencillez de  sus oraciones, plegarias y cantos en distintos idiomas pero hablando y escuchando la única Palabra, la de Dios.

En la Pascua del lejano 1949, siete hermanos de la comunidad creada en Taizé se consagraron a Dio s para toda la vida. Desde entonces ha sido un centro de atracción para los jóvenes que han acudido allí al calor de su fe, sus oraciones, plegarias y cantos. Desde Taizé ese mismo calor y fe han sido irradiados a todo el mundo. Ahora y aquí en Valencia, al final del año presente, se celebrará un Encuentro Europeo de Jóvenes.


Así que yo acudo muchas mañanas a rezar con ellos. ¡Qué buen comienzo del día!

domingo, 2 de agosto de 2015

Asaltar el Eurotunel


Alemania, Francia, Inglaterra son las tres naciones de la Comunidad Europea que parecen girar sobre sí  mismas. Son los países del egoísmo. Me refiero a los estados europeos que viven en la insolidaridad de su propio bienestar y que en sus manos parece estar el destino de toda Europa.

Han visto las angustias de los que quieren entrar y se ahogan enfrente de la Isla  de Lampedusa o se enganchan en las vallas de alambradas de Ceuta. Indiferentes, orgullosas de la soledad de su entorno de riqueza. Pero miran para otro lado. Ahora se encuentran con el "marrón" de la entrada masiva de inmigrantes. Aunque no es la dura terrible y dramática presión que sufren las fronteras de Italia y España, los franceses e ingleses se sienten alarmados porque los inmigrantes se les quieren colar por el túnel del Canal de la Mancha.

Vemos a través de los medios de comunicación cómo éstos desesperados inmigrantes, buscando un lugar al sol, huyendo de la más terrible de las miserias, escapando de sus países asolados por la guerra, están intentando asaltar el túnel que une Francia con Inglaterra. Y si esto es del todo verdad (no me fío mucho de la televisión y prensa y menos en vacaciones de verano donde toda noticia se amplifica), veremos cómo estas naciones -Alemania, Francia, Inglaterra- que siempre han tomado actitudes tibias y débiles ante el problema gordísimo que los países mediterráneos sufren, blindarán sus fronteras o cambiarán de postura y  intentarán buscar alguna solución, ojalá que sea humanitaria. Como clama el Papa Francisco.


miércoles, 15 de abril de 2015

¡Europa redescubre tu alma buena!




Ahí es nada: ayer, 400 inmigrantes muertos en el estrecho de Sicilia. No es cifra insignificante que ocultarse pueda.

Mañana, la macabra contabilidad de seguirá funcionando ante la indiferencia de Europa. La más tremenda impotencia se ceba en cada uno de nosotros porque no podemos mínimamente remediar esta angustiosa sangría de gentes inocentes que  parecen preferir morir ahogados a perecer de hambre dentro de sus propios países de origen.

Mientras los europeos nos alarmamos hasta el infinito cuando hay un atentado terrorista dentro de nuestras fronteras y ocurre un accidente de avión entre sus montañas estos otros atentados contra la humanidad ya no nos provocan ni un sobresalto.

 “Europa redescubre tu alma buena" - nos dice el Papa Francisco-para "favorecer las políticas y de empleo" y, sobre todo, para "volver a darle dignidad al mismo". El Pontífice cree que "ha llegado la hora de construir juntos una Europa que no gire en torno a la economía", pues, ahora, percibe una UE con "estilos de vista un tanto egoístas, caracterizados por una opulencia insostenible y a menudo indiferente respecto al mundo circundante y, sobre todo, a los más pobres".