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domingo, 18 de enero de 2026

UN LIBRO ENTRAÑABLE DE BENJAMÍN PEINADO




 UN LIBRO DE MEMORIAS ESCRITO POR DON BENJAMÍN PEINADO, EXVICARIO DE LLÌRIA. 

 

Don BenjamÍn Peinado es un sacerdote que estuvo durante algunos años trabajando como coadjutor o vicario en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Lliria. Colaboraba con su párroco don Mario Primo Yúfera, en la pastoral de dicha parroquia, y junto a don José Nácher, el otro vicario. Los dos eran los vicarios de dicha parroquia y ambos dos eran un auténtico equipo, cuyos caracteres y modos de actuar se complementaban. Pepe Nácher era extrovertido e hiperactivo. Don Benjamin era su complemento, tranquilo y pausado. El trato con él era relajante lleno de empatía. Muchos de mi generación en Llîria, conocieron a ambos y estamos sumamente agradecidos al mucho bien que nos hicieron en aquellos años de nuestra adolescencia-juventud en los que sobrevinieron  -también en la iglesia- vertiginosos cambios sociopolíticos y religiosos

 


 

BenjamÍn vive ahora ya jubilado en una residencia de sacerdotes mayores en Valencia, y acaba de publicar un sencillo libro donde recoge notas de la historia y tradiciones de su pueblo. (Graja de Campalbo) Con numerosos datos etnográficos, así como muchos recuerdos biográficos de su oficio de cura. Personalmente yo le debo mucho a don Benjamin, puesto que con el hice el curso de diaconado y me enseñó muchas de las hermosas actitudes sacerdotales que él tenía porque es un cura sencillo, dialogante y abierto. Estaba al día de los muchos cambios que en los años de la transición sufrió nuestra sociedad. Era un hombre del Vaticano II. Muchas de las cualidades y actitudes que yo poseo  como cura también se las debo a él. Benjamin es un verdadero maestro de la vida, pleno de optimismo, sencilla sabiduría y esperanza. Todavía hablar con él con la edad tan avanzada que tiene, es una satisfacción y un verdadero placer por el gran sentido del humor que nunca le abandona.

 


El libro que él ha publicado en edición no venal se titula “GRAJA DE CAMPALBO, HISTORIA-RECUERDOS-VIVENCIAS”. Leer sus páginas te traslada a una conversación tranquila con él. Aunque recuerda especialmente los muchos años que estuvo en la parroquia de Santa Cecilia, de Quart de Poblet, una Parroquia, que él fundó, (construyó incluso su templo), y formó una gran comunidad de creyentes. También recuerda los años de su estancia entre nosotros en Llìria, donde comenzó su ministerio sacerdotal allá en el año 1962 y terminó siete años después. Recuerda entonces sus trabajos de formación de catequistas, la atención a los grupos de jóvenes, con una gran preocupación sociocultural, los Cursillos de Cristiandad, y todo ello, imbuido de una gran sencilla y moderna espiritualidad.

 

BenjamÍn: enhorabuena por ese libro y gracias por tu maravillosa labor pastoral entre nosotros. Como dices en tu libro, el diálogo, la tolerancia, la comprensión y la solidaridad iluminan el corazón y hacen la vida más bella.

 

sábado, 15 de marzo de 2025

RETIRO CUARESMAL EN BENAGUACIL

 



Antesdeayer estuve de retiro en el Santuario de la Virgen de Montiel en Benaguacil.

Era el RETIRO DE CUARESMA, cuya meditación la dirigió nuestro arzobispo don Enrique. Una plática muy interesante que me resonó vez una especie de pequeña clase magistral de teología. No en vano nuestro Arzobispo ha sido profesor durante casi toda su vida.  

 

Después compartimos algunas experiencias, como fueron los que dieron los curas párrocos de los pueblos a los que la DANA había hecho tanto daño (Sot de Chera que ha quedado arrasada y nadie se acuerda del pueblo, Chiva, Utiel, Ribarroja…) El retiro era para los sacerdotes de las Vicaría que abarca una gran extensión de la provincia diócesis, desde Utiel y sus aldeas hasta ela Alta Serraníay el   Rincón de Ademuz, incluyendo las comarcas de Llìria y de Chiva. Éramos muchos algunos de ellos sacerdotes muy jóvenes, o eso me lo parecía qué a mí que ya soy muy anciano). Después de una comida con menú conventual nos marchamos a casa. Había muy buen ambiente y fue para mi muy interesante y alentador el estar con tantos compañeros curas.

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miércoles, 15 de septiembre de 2021

EL NUEVO CURA DE VILLAMARXANT

 Mi amigo Paco Ferrer, hermano en el sacerdocio, tomó antes de ayer posesión en la parroquia de Santa Catalina de Villamarxant.

Tuve el gusto de poder acompañarle en ese momento tan importante y sin duda feliz de su vida. Paco había estado unos cuatro años de Párroco en Titaguas y después pasó al seminario como uno de los formadores de los jóvenes que allí se están preparando para ser sacerdotes. Una tarea verdaderamente muy importante y además responsable. Pienso que es un trabajo que a la larga debe cansar mucho y provocar cierto tedio. A mí me pasa, creo que si no hubiera sido Párroco durante mis años de vida sacerdotal no hubiera sido muy feliz.

 

Feliz andaba Paco ayer a lo largo de la larga ceremonia que se realiza con ocasión de la entrada del cura en un pueblo. Larga, prolija y farragosa y deslumbrante -¡qué belleza la liturgia de la Iglesia!-. y cargada de sentido pastoral. Yo también he pasado por esa ceremonia, que en este caso estuvo muy bien preparada con la intervención anónima de muchos seglares, y con la colaboración de tres coros que cantaron espléndidamente. A mi amigo se le veía la ilusión por el brillo de los ojos. Éramos un montón de curas concelebrando. La gran nave del templo llena, con la limitación del asilamiento obligado. 

 

En verdad fue una tarde, aunque calurosa por el clima, muy cálida para el corazón. Enhorabuena querido Paco.

 

viernes, 30 de julio de 2021

¡ME HAN NOMBRADO "CURA" DEL VALLE DE BIELSA!


¡Me han nombrado cura del valle de Bielsa!

Estoy unos días de vacaciones en el bello pueblo de Bielsa, en el corazón del Pirineo de Huesca, y el domingo pasado, me acerqué a la iglesia parroquial con el ánimo de concelebrar la eucaristía. No me sorprendió que el sacerdote que iba a celebrarla, me ofreciera que fuera yo quien la presidiera. El tenía varios pueblos del valle a los que aún tenía que atender. Me dijo además, que si podía entonces hacerme cargo de la parroquia durante el tiempo de mis días de asueto y si podía también atender las parroquias del valle. Así que se quitó la casulla y me la endilgó a mí.

Aunque uno está de vacaciones, mi sentido de responsabilidad me obligó a aceptar la propuesta, aunque ello implicaba la obligación de ajustar el horario de mis excursiones y actividades montañeras a este mi deber de cura. Me alegra, además: aunque pocos en el templo, también pueden tener los feligreses -oriundos o forasteros- la oportunidad de participar de la santa misa. Y es que hay una gran carestía de sacerdotes en estos valles pirenaicos. Un cura tiene que atender diez o doce pueblos a la vez

Así que, sin comérmelo y ni bebérmelo, me han “nombrado”, breve e interinamente, cura al servicio de las parroquias de estos pintorescos y bastantes despoblados lugares, si no fuera por los visitantes que en verano abundan. Tiene además su encanto: celebrar la misa en las pequeñas iglesias que son como ermitas en medio de las altas montañas y cercanas a los frondosos bosques.

jueves, 1 de julio de 2021

RECUERDO DE UN MAESTRO: JOSÉ SAMBARTOLOMÉ




En la muerte de un maestro: José Sambartolomé

 

Ha fallecido don José Sambartolomé Boira. No sé ni siquiera qué edad tenía pues desde mis medianos años del seminario ya perdí el contacto con él. Fue formador mío, cuando yo estaba cursando cuarto o quinto de bachiller. Era un hombre muy agradable, además de sabio, de gran cultura, un buen psicólogo graduado en Lovaina. Yo le tenía un gran aprecio. Incluso una vez que tuve que ir fuera el tiempo del curso escolar a Moncada para arreglar un asunto, el me invitó a comer en su propia casa, con su familia, pues era de Alfara del Patriarca. Por aquel entonces yo estaba atravesando una grave crisis personal y recuerdo la paciencia con que me ayudó.

 

Unos años más tarde se secularizó. Me imagino que él se lo plantearía muy profundamente, puesto que había tenido la responsabilidad de alentar a muchos jóvenes para que fueran sacerdotes. Luego se casó. Tengo noticia de que fue muy feliz en su matrimonio. La vida es la vida y los caminos de Dios son totalmente sorprendentes.

 

Por aquel entonces hubo muchos sacerdotes (algunos fueron formadores, profesores del seminario) que abandonaron el estado clerical o “colgaron la sotana” como se dice vulgarmente. Sin duda fue algo bastante doloroso para ellos, por cuanto que el mismo ambiente clerical directa o indirectamente los tachaba de “infieles” o ”traidores” a su vocación. También hubo algunos sacerdotes que ocupaban cargos importantes en el gobierno de la diócesis. Aunque la versión oficial con mala voluntad opinaba que la causa era “un asunto de faldas”, la verdad es que todo era muy complejo: fueron sacerdotes que entregaron con alegría muchas de sus vidas y apostaron muy fuerte por la renovación de la Iglesia que presentaba el Concilio Vaticano II. Pronto se dieron cuenta que el camino ilusionante del Concilio estaba siendo dificultado cada vez más, porque la reacción conservadora de la Iglesia iba poniendo muchas piedras en él, y como después ocurrió, se intentó olvidar lo que aquel gran Concilio propuso.


 

Fueron muchos y lo peor es que desde Roma se ponían muchas trabas para conseguir la reducción al estado laical. Muchos, hubieran deseado, pese a estar ya casados, retornar a un sacerdocio pastoral. Eso era imposible, y no se les estuvo en cuenta. Como es lógico no se lo permitieron. Algunos perdieron la fe, otros se sumieron en la indiferencia. Hubo quienes se agruparon en alguna asociación de excuras que todavía aún está funcionando!

Sé que José Sambartolomé en el pueblo donde vivía con su familia (en l´Ollería), siguió practicando su fe cristiana e incluso colaborando en todo lo que pudo ya como seglar en su parroquia. Ahora y aquí, mi agradecimiento para este hombre cuyo consejo, amistad y compañía tanto me ayudaron. Que descanse en la Paz de Dios.





viernes, 28 de mayo de 2021

CURAS


 Esta mañana en la catedral de Valencia este grupo de curas que aquí veis embozados, ha celebrado el 50 aniversario de su ordenación de sacerdotal. Moderada alegría, parco jubilo, dadas las constreñidas circunstancias de las precauciones de la maldita pandemia. Es la promoción del 71. Entre ellos estoy yo. Tenía entonces 26 años cuando me hice cura, después de una larga, muy larga preparación.

Desde el primer nombramiento, cura rural, hasta hoy quise comerme el mundo e intentar ser un buen sacerdote. Pasé por todo: en la serranía, luego en la ciudad como como coadjutor, después párroco de un barrio de la periferia, largos años de profesor de religión, cura de parroquia con muchas cofradías, y ahora más tranquilamente, cura de capital.


No me gusta decir que celebro “las bodas de oro” porque yo no estoy casado ni con la iglesia ni con Jesucristo. Abomino de ese tipo de lenguaje, de esas analogías religiosas. Sí que vivo bajo el techo de la Iglesia, mi comunidad grande de fe a la que amo, pese a sus defectos y llevo 50 años de enorme amistad con un tal Jesús de Nazaret, el Cristo.



A lo largo de muchos años, doy gracias a Dios, porque he podido ayudar a muchas personas a encontrarse con él. También me he equivocado pero a pesar de todo, siempre, siempre, he sentido la mano de Jesús de Nazaret, mi hermano mayor, posada en mi hombro. Por todo le doy gracias. Sigo también con la misma ilusión del principio aunque lógicamente tamizada. Y vuelvo a suscribir lo que escribí al pie de este blog, cuando lo creé hace ya más de 12 años.

Yo bautizo a niños, caso a jóvenes, digo misa, aliento a los que sienten que la salud se les va, rezo por los que mueren, perdono pecados en nombre de Jesús, hablo de su Evangelio y de su Padre Dios a la gente y siento a Jesús a mi lado en la intimidad de la oración y en la barahúnda de la vida. ¡Tengo el oficio más bonito del mundo! Aunque a veces me siento solo, sé que es más una sensación que una realidad. Mis refugios: mi fe en Jesús de Nazaret, hombre libre y resucitado, la posibilidad de compartir lo poco o mucho que soy o tengo, y el regalo de captar toda la belleza de este mundo. ¡Estoy en el umbral de la Zona, en la antesala de Dios!

 

viernes, 17 de julio de 2020

LAICOS COMO CURAS





Hace casi un mes se ordenaron en la catedral de Valencia ocho nuevos sacerdotes, ocho jóvenes que se van a dedicar a la pastoral parroquial dedicada a los cristianos de la diócesis de Valencia. Es una gran alegría para todos, una bendición de Dios que todos hemos de agradecer. Pero eso no puede hacer que echemos las campanas al vuelo: cada vez faltan mas sacerdotes para cubrir los distintos misiones de la parroquia. Valencia siempre ha tenido un clero numeroso pero eso fue en los viejos y gloriosos tiempos.

Ahora el porcentaje de sacerdotes que en principio ya deberían estar jubilados y que pasan de los 75 años es cada vez mayor y no quedan sacerdotes para cubrir tantas plazas. La Iglesia tiene que pensar, descubrir e imaginar nuevos sistemas para atender la estructura de las parroquias que en las ciudades están ya en tela de juicio. Muchas de ellas ya no son capaces de coordinar esta situación de nueva evangelización que necesitan las comunidades cristianas.

Creen algunos cristianos que levantando la ley del celibato, las vocaciones al sacerdocio aumentarían. Creo que esa no es la solución.

Hace falta una especie de revolución en el entendimiento del servicio pastoral a los fieles. El sacerdote no tiene porque hacerlo todo. Ha sido ordenado para estar al servicio de los fieles que debe realizar a través de la administración de los sacramentos, la predicación de la palabra, animación de la oración, el ejercicio de la caridad.

Todo lo demás que conlleva una Parroquia (grupos parroquiales, actividades diversas, coordinación parroquial, acción social, transmisión de la fe, administración, etc.,) no tiene por qué hacerlo él: deben ser los laicos quienes se responsabilicen de ello.

Llama pues entonces mucho la atención esta noticia producida en Alemania: y que publica la revista VIDA NUEVA: 
La diócesis de Münster en Alemania nombra por primera vez a un laico como ‘párroco’ Werner Heck coordinará las actividades pastorales de la parroquia de San Jorge, en Saerbeck De forma “experimental” contará con la ayuda de un sacerdote de una región vecina.
El Derecho Canónico no prevé que un laico pueda desempeñar el título de párroco ni ofrece categorías alternativas a este modelo que según el director de personal de la diócesis Karl Render, es “un nuevo modelo de liderazgo que entra en fase experimental”.

viernes, 19 de julio de 2019

A PROPÓSITO DE LOS NOMBRAMIENTOS DE NUEVOS PÁRROCOS




Como es normal en nuestra diócesis de Valencia, al empezar el verano aparecen los nuevos nombramientos y el movimiento de muchos sacerdotes, que unos se jubilan, otros estrenan cargos por ser neosacerdotes, bastantes son cambiados o se les adjudica  algún que otro más servicio para la Iglesia diocesana. Siempre crea expectación entre el clero, este tipo de movimiento
que a veces depara extrañezas y otras sorpresas.

Esta vez son numerosos estos nombramientos (la diócesis valenciana tiene todavía muchos sacerdotes en activo) y llama la atención los que se jubilan "forzosamente" por cumplir ¡los ochenta años!

No me gusta además la forma de exponer algunos de esos nombramientos cuando indica acumulación de cargos: "A N.N, además de lo que tiene, se le nombra, párroco de..." ¡Cómo si los curas "tuvieran" en posesión, en propiedad a las parroquias! ¿Se da así a entender que ser cura párroco es un ministerio, es decir, un servicio que se presta a la comunidad? ¿No se sigue entendiendo la organización de la Iglesia como una pirámide?

jueves, 10 de mayo de 2018

EL PATRÓN DE LOS CURAS

A San Juan de Ávila lo pintó El Greco


Todas las instituciones, gremios y profesiones suelen tener su santo patrón. Alguno, incluso más de uno. Yo me pregunto hoy, día de San Juan de Avila, quien es el patrón de los curas.Difícil cuestión puesto un puesto que, siendo éstos especialistas en las cosas sagradas y en los santos, se las las saben todas.

El Jueves Santo, el día de la Cena del Señor donde Él nos enseñó a servirnos y amarnos fraternalmente, fue el día en que instituyó la Eucaristía y por tanto convirtió en los discípulos en ministros de tal Sacramento. De ahí que muchos sacerdotes sientan en ese día como su propio día conmomerativo. También, en una fiesta recientemente instaurada después del concilio Vaticano II (la fiesta de" Cristo Sumo y Eterno Sacerdote" que creó un Arzobispo de Valencia), los curas valencianos lo consideran también como su día de fiesta y patronazgo. A mí personalmente no me entusiasma mucho: porque Jesús de Nazaret nunca pensó ser sacerdote, aunque después por la “unción” y la intermediación  de su Padre -esto es ya elucubración bíblico/teológica- nosotros  lo llamemos así, tan rimbombante y místicamente, con ese título. Demasiado sagrado, demasiado lejano, demasiado imponente.

Claro está que para nombrar patrono a alguien también hay que fijarse en personas más cercadas que fueron consideradas santas sin olvidar que fueron hombres o mujeres muy concretos, que pisaron tierra y que vivieron como nosotros. Por eso los curas tenemos también dos santos patronos:  uno es Saint Jean Marie Vianney, que fue un sencillísimo y entregado cura de una parroquia perdida en una aldea de Francia, Ars, cerca de Lyon.


El otro para mí es mucho más cercano, porque es español, fue un cura de acción (se recorrió media España), reformador de la Iglesia, siempre con ganas de “lío” (lo procesó la  Inquisición), era hombre de confianza de Santa Teresa de Jesús, y escribía literariamente muy bien. Es san Juan de Avila cuyo recuerdo se celebra hoy. Así que hoy día 10 de mayo, Fiesta de san Juan de Avila, es el día de los curas. ¡Me felicito a mí mismo y ojalá me parezca a él un poquito!

viernes, 17 de noviembre de 2017

JESÚS NO ERA UN CURA



Asisto a una conferencia de cierto rango acompañando a un inminente autor de vezado en Historia de la iglesia. Estoy sentado al lado de él, en la tribuna presidencial. Aparece en su disertación el tema de la iglesia Primitiva y la aparición restrictiva del clero sobre el laicado. El texto del evangelio de hace dos domingos,  que nos presenta a Jesús enfrentado críticamente a los fariseos y a los doctores de la ley y por extensión, a sacerdotes y levitas del templo, te da al pista y te hace pensar y caer en la cuenta evidente de que Jesús de Nazaret fue siempre un seglar que se enfrentó a veces muy abiertamente con su iglesia establecida que en su tiempo era la de la religión judía representada por la ”Cátedra de Moisés”, por la institución de Templo, por la sinagoga. 

Creo que es muy importante que esto se recuerde a los cristianos sencillos porque ciertos miembros del clero católico actual,  con sus dichos y conductas parece querer ocultarlo. Si por ellos fueran, muchos clérigos de ahora -no digamos muchos jerarcas de cierta  iglesia conservadora- vestiría al bueno de Jesucristo con clergyman o con sotana, hábitos talares muy idóneos para ciertas actividades de la Iglesia.

Si uno observa detenidamente lo que dice Jesús de los clérigos y teólogos de su tiempo y de la religión que el practicaba (la fundada por Moisés), Jesús se nos descubre como un furibundo anticlerical, consciente, critico, sereno y maduro, que sabía separar muy bien la trigo dela paja cuando criticaba a los que mandaban espiritual y moralmente a los fieles israelitas.

Lo lamentable es que hoy también se da este fenómeno del clericalismo que mangonea en ciertas parcelas de nuestra iglesia de hoy. Quiero pensar que el poder de los clérigos está en retroceso, pero que no por ello hay que bajar la guardia. Jesús de Nazaret tenía muchos amigos entre los fariseos y sabios de su tiempo, pero no por ello se callaba ante los abusos clericales. En ese sentido, un cierto anticlericalismo ponderado y justo es positivo y sano.


Hay que invertir pues el orden de la Iglesia, los laicos sean los que lleven y conduzcan y los sacerdotes , obispos, y otros , quienes sirvan a éstos. ¿Será esto una utopía o es esto una herejía?

miércoles, 23 de agosto de 2017

HOMILÍAS, CURAS Y TALIBANES



Se ha expandido por la redes como fenómeno viral el fragmento de una homilía que un cura de Madrid ha pronunciado a raíz de los atentados terroristas en las Ramblas de Cataluña. El sacerdote es Santiago Martín, ex franciscano y antiguo charlista de TVE que, en tiempos del cardenal Suquia, defendía a capa y espada las ideas ultraortodoxas de cierta sección supremacista de la Iglesia católica en España. 

El discurso del cura desde el púlpito de su parroquia en Cuatro Caminos de Madrid, al principio me ha parecido algo razonable pero luego,  según lo iba escuchando, me ha espeluznado, por cuanto que veo en él una reacción nada saludable para lo que deben ser las palabras de un sacerdote que en la homilía de la eucaristía que celebra, debe reflejar no sus ideas y opiniones propias,  y además de índole socio-político, sino reflejar y aludir a lo que dicen las lecturas de la Palabra de Dios de ese domingo. Véanse por ejemplo,  las palabras del cardenal Monseñor  Agrelo en el funeral celebrado ese mismo día en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Precisamente en las lecturas litúrgicas de ese domingo se nos muestra al profeta Isaías (22, 19-23) y luego a Jesús en el Evangelio (Mt 16, 13-20)  promoviendo la aceptación de los extranjeros y combatiendo precisamente las actitudes de xenofobia.

Santiago Martín, pues, el presbítero mediático,  aprovecha la ocasión para señalar y fustigar la gestión de alcaldesa de ayuntamiento a la que llama comunista (¿) y que a él no le gusta nada y trata de  defender a las autoridades de otro hipotético ayuntamiento de otro partido que es más de su agrado. ¿No es esto pura demagogia ? 

Toda la razón se tiene cuando se quiere prohibir que los imanes de las mezquitas inviten a la guerra santa y radicalicen a sus fieles. Sabemos todos que el mensaje de una auténtica religión debe ser el mensaje del amor y de la fraternidad y no usar el lenguaje del odio o de la animadversión. Resulta que también en nuestra Iglesia Católica algunos curas han sido verdaderos “trabucaires". Intentan, desde la ventaja que les otorga el púlpito, amoldar  la doctrina de Cristo convertida en ideología a sus conveniencias personales o corporativas. Cuando verdaderamente los curas en sus sermones deben servir a la Palabra de Dios para que ilumine a los creyentes y estos sí que deben entonces, construir una sociedad de acuerdo con los principios del Evangelio.

Y es que en tiempos de alarma y miedo social enseguida aparecen los demagogos de turno que en nombre de no sé qué Evangelio intentan arrimar el ascua a su sardina ideológica. La invitación a los familiares de las víctimas a denunciar a la alcaldesa de Barcelona es de juzgado de guardia. Ésta le ha contestado que lo que ha dicho el cura en la homilía es miserable. Coincido con ella. Y proclamo que la mayoría de los curas de la Iglesia no somos así.

Pero todo esto aún se torna en más contradictorio y hasta vergonzoso cuando sabes que precisamente en las lecturas de la misa donde se pronunciaron esas palabras hay una clara invitación a la tolerancia, a la aceptación y al amor a los extranjeros. Véanse las lecturas de Isaías y la del Evangelio Jesús y la mujer extranjera Cananea.

Me duele la Iglesia.

sábado, 8 de julio de 2017

CUARENTA Y SEIS AÑOS DE CURA

Hoy hace 46 años



Así es. A esta misma hora, en una tarde muy calurosa de aire de poniente que hacía de la calle un horno, en la catedral de Valencia, un servidor recibía, con temor y temblor, el sacramento del Orden Sacerdotal. Junto con veinte y tantos compañeros más, la Iglesia (id est: la comunidad de los creyentes en Jesús el Señor) me hizo cura y yo,  con toda la ilusión del mundo, me ligué con mis compromisos a ella. El Arzobispo que me ordenó era Don José María García Lahiguera.

Aquel ocho de julio comenzaba mi camino de la vida de sacerdote. Tenía  veintiséis años: con errores y fallos, con aciertos y logros y, como siempre, sin la falta de la ayuda del Señor. Aquel ocho de julio de 1971 es lógicamente inolvidable para mí.


A mis amigos les pido, como siempre, que me ayuden con su amistad y su oración.

lunes, 20 de febrero de 2017

"Silencio", coloquio en la parroquia de San Antonio



Notable polémica ha suscitado el visionado de último fin de de Martin Scorsese, un cineasta cuya obra no puede dejar a nadie indiferente y menos aún cuando algunos de sus filmes plantean aspectos, situaciones e interrogantes religiosos. Cuando se estrenó indiqué a muchos amigos y feligreses que fueran a verla y después podríamos hacer  un  coloquio sobre ella.

 ¿Es una película de religiosidad abierta o por el contrario su mensaje es hostil a lo religioso? ¿Cuál es la línea de inquietudes religiosas que el director italoamericano ha planteado a lo largo en su filmografía?  ¿Qué otras películas hacen referencia a las contradicciones y dilemas de los sacerdotes en medio de una grave persecución religiosa?.¿Es la apostasía un pecado, gravísimo e imperdonable? ¿Es ésta el tema principal de la película?

El coloquio tiene que ser lo más libre posible, la película se juzgará a través de la mayor apertura de criterios, y las opiniones divergentes deben también aparecer expuestas con gran respeto.

Se proyectarán breves secuencias de películas relacionadas con la temática del filme “Silencio”, así como se leerán citas del libro de Endô Shusahû..

Estáis todos invitados: el miércoles 22 a las ocho de la tarde en el salón de actos de la parroquia de San Antonio de Padua, que está en la calle San Jacinto, número 20. Lo lo dirigiré yo, José Luis Barrera.

jueves, 31 de diciembre de 2015

La fiesta de la Hermandad Sacerdotal


La Hermandad Sacerdotal de la parroquia de San Miguel y San Sebastián la componen los sacerdotes que, o bien han nacido en su demarcación, o han pasado por ella realizando con algún cargo de trabajo pastoral. Formamos una asociación donde, sobre todo, celebramos ser hermanos en el sacerdocio. Somos alrededor de veinte curas y nos reunimos dos veces al año. Uno al inicio del verano y otra a final de año, Como ocurrió ayer martes día 29 de diciembre. Yo pertenezco a ella pues estuve trabajando pastoralmente allí durante cuatro años (en el tiempo de Maricastaña: cuando Franco se murió)

El objetivo de dicha asociación está en unirnos más como sacerdotes, sintiéndonos hermanos, fomentar la amistad entre nosotros, intercambiar opiniones y proyectos
pastorales y ayudarnos unos de otros. A veces es una entelequia: a algunos sólo los conozco de vista. Las reuniones son sencillas: celebramos juntos la Santa Misa, hacemos la reunión preceptiva, y después comemos juntos en un restaurante cercano a la parroquia.


Ayer fue el día elegido para tal reunión. Hubo Misa y… después mesa. A ambas acudió nuestro arzobispo Antonio Cañizares, con quien todos (algunos más que otros) compartimos entretenidos y chispeantes (!) diálogos.

lunes, 12 de octubre de 2015

El monseñor que salió del armario


Qué bien planteado el asunto del monseñor del Vaticano que se declaró homosexual enamorado en vísperas del Sínodo de Roma. Lo ha escrito José Luis Olaizaola en Pastoralsj. Entrad en esta página; os gustará..

Es sacerdote. Decide declarar que es homosexual en vísperas del Sínodo. Revela que tiene un novio, español, con el que mantiene una relación estable que piensa continuar. Y clama por un cambio en la situación de las personas con orientación homosexual en la Iglesia. La reacción en el Vaticano es declarar que, ante esa situación, le apartarán del sacerdocio. Y claro, al mezclarse todos los temas es muy fácil que se reproduzcan titulares que  insistirán en que  se le expulsa del sacerdocio por ser homosexual.
Qué más quieren quienes, con ello, se reafirmarán en su convicción de que no hay cambio posible en la Iglesia, y llenarán las redes con un clamor contra una iglesia anacrónica y demás. Tampoco faltarán quienes, encantados con que nada cambie, aprovechen la confesión de monseñor para generalizar y decir que esto demuestra que los homosexuales son imposibles.
La realidad es que el sacerdote polaco ha mezclado dos cuestiones: celibato del clero y homosexualidad. No es el primer cura que tiene que abandonar el sacerdocio al optar por una relación de pareja. Hay muchísimos que, desde hace décadas, claman por un cambio en la cuestión del celibato. Pero, por el momento, lo que rige hoy es el celibato para los sacerdotes. Y eso no tiene que ver con la orientación sexual.
Imagino que la inmediatez de las medidas tendrá que ver con el momento y forma elegida por Charamsa para hacer estas declaraciones. Ante la prensa, con su pareja, en vísperas del comienzo del sínodo de la familia. Imagino también que él haya querido hacerlo así, ante los medios, vestido con alzacuellos y flanqueado por su novio, precisamente para provocar reacciones. No sé si se da cuenta de que, al mezclar todas esas cuestiones: su situación personal, el celibato opcional, y las relaciones entre personas homosexuales, no ayuda demasiado a un diálogo muy matizado.
Y justo hoy, en vísperas de un sínodo que va a abordar tantas cuestiones complejas, y en el que muchos tenemos puestas tantas esperanzas, ¿no es lo que más se necesita el matiz y la delicadeza?


martes, 7 de julio de 2015

Curas novatos, curas veteranos


Ahí los tenéis, son los nuevos curas, que acaban de recibir el nombramiento de su primer destino. Llenos de ilusión y de fe, conscientes de que ahora empieza su misión. A todos ellos les deseo lo mejor: que acierten en el modo de ser buenos sacerdotes, cercanos a Cristo, cercanos a los hombres, abiertos al  mundo de hoy. Y que Dios les ayude, porque sin duda en el campo de la Iglesia en la que ellos van a trabajar se van a dar muy grandes cambios. Pero que no tengan miedo, si son coherentes con su fe en Jesucristo y su Evangelio, Él estará con ellos siempre. 

Hace dos semanas que fueron ordenados sacerdotes. Un largo camino de apostolado les espera. Ayer, día 7, yo también fui ordenado sacerdote. Eso fue en 1971. Ya he recorrido la mayor parte de mi camino sacerdotal, aunque si Dios quiere, aún me quedan algunos pasos más. A Él doy gracias por todas sus bendiciones y por la felicidad que me ha dado. 

domingo, 31 de mayo de 2015

La fiesta de los curas



El jueves pasado, los curas de Valencia celebramos la fiesta de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, una fiesta que "inventó" y promovió un arzobispo muy devoto y espiritual, D. José María García Lahiguera, que fue además el obispo que a mí me ordenó allá en 1971.  El evento fue en el seminario de Moncada, donde la mayorida nosotros los curas nos formamos y estudiamos para ser después ser ordenados presbíteros. Cada vez que allí acudo tengo la sensación de regresar de nuevo al hogar.

Es una fiesta entrañable para nosotros los sacerdotes y allí en el familiar edificio de Moncada nos encontramos gran parte del presbiterio de Valencia. Nos vemos lo condiscípulos, los viejos amigos de antiguos tiempos, los compañeros de las parroquias adyacentes donde otrora ejercimos el cargo pastoral.

Así que el jueves pasado nos encontramos allí un montón de sacerdotes. (¿Cuántos seríamos? ¿Trescientos ó cuatrocientos?). Hubo la misma alegría y contento que otros años, aunque esta vez se notaron muchas ausencias. La asistencia masiva a este acto (al igual que la Misa Crismal del Miércoles Santo) suele ser un baremo del estado "espiritual, psicológico y anímico "del clero de la diócesis. Indica tal vez nivel de ilusión y expectativas, a la vez que sentido de comunión con nuestros obispos.


Junto al homenaje a los sacerdotes que celebraban sus bodas de plata y de oro, con breves discursos de los homenajeados (uno de los parlamentos lamentablemente inadecuado también un hubo información sobre algunos documentos recientes que se expusieron con el mismo sonsonete aburrido como están escritos. Después se celebró una solemne, litúrgica y hierática  Eucaristía. Y todo terminó con una gran comida de fraternidad servida en uno de los amplios claustros del patio interior del seminario.

miércoles, 1 de abril de 2015

La Misa Crismal


Hoy 1 de abril, Miércoles Santo, hemos tenido los sacerdotes de Valencia una gran reunión con nuestro Arzobispo. Junto a él hemos celebrado la llamada Misa Crismal que motivos pastorales se ha adelanta siempre en Valencia un día.

Más de quinientos curas hemos además renovado nuestros votos sacerdotales. en la Catedral. Mejor dicho promesas: los curas no hacemos votos como los religiosos y frailes. Es siempre una momento en la ceremonia muy emotivo, adelantándonos ya al día de nuestra conmemoración sacerdotal que es el Jueves Santo.

La ceremonia no ha sido muy larga como otros años con los anteriores Arzobispos los años fue, seguramente porque a éste no le gusta improvisar muchas moniciones nuevas. Lee secamente el texto del ritual tal como está y no añade ni una coma de su cosecha. Queda algo seco. Como “ex ministro" de liturgia y sagrado rúbricas del Vaticano, no se sale absolutamente nunca del guión.

Tampoco en la homilía el arzobispo Cardenal Cañizares se ha pasado mucho (unos 16’) Pero en verdad yo no me he enterado de nada: la megafonía de la catedral funcionaba fatal y además el cardenal tampoco era un prodigio en la pronunciación: las palabras se le amontonaban al pronunciarlas muy llanamente, las sílabas se le juntaban y las consonantes se atropellaban, confundiéndose. ¡También a los curas nos hace falta aprender prosodia para poder hacer bien los sermones!

Al acabar la Misa, muchos sacerdotes han recogido una porción del Santo Crisma y óleos para utilizarlos (bautizos, confirmaciones, unciones de enfermos) a lo largo del año en sus parroquias. Luego, los que ha querido, han tomado un vino de honor en una Residencia Sacerdotal próxima.


martes, 31 de marzo de 2015

La soledad de los curas




El comentario de la película “Calvary” que hice anoche, me ha hecho recordar un tema que a mí también me afecta: el de la soledad del sacerdote. No es moco de pavo, y además muchas veces permanece semioculto porque los curas no somos muy dados a la confidencia y a mostrar algunos aspectos negativos de los que puede adolecer nuestra "profesión”.

Es verdad que la promesa de celibato si se realiza bien y se vive mejor, palia muchos de los inconvenientes de la soledad sacerdotal. Los curas entonces nos refugiamos en esa otra familia de "hijos-hijas" engendrados en la pastoral y en la evangelización. Esta gente pasa a ser entonces nuestra familia: la llamada comunidad parroquial.

Pero hay momentos que aunque lo sublimemos le otorguemos un auténtico sentido de fe, la soledad (a veces con aspecto depresivo) se nos impone y nos corta las alas.

Soledad que muchas veces no es solamente el efecto de la animadversión y hostilidad que desde fuera de la iglesia, con anticlericalismo u otros motivos, se nos "combate" a los curas. A la hora de la verdad parecemos nadar constantemente a contracorriente.  A veces hasta en broma, porque muchos de mis detractores son mis amigos a los que quiero mucho y a los que llamo cariñosamente “rojos, judíos, masones”.  Pero  también hay otro tipo de soledad que surge  desde dentro de la comunidad eclesial: en muchas parroquias hay feligreses que con extraños argumentos excluyen aíslan y condenan a la soledad a sus sacerdotes.


Secreto de confesión


En Calvary (Irlanda, 2015) de John Michael McDonagh nos aparece un sacerdote algo peculiar: es un hombre ya algo mayor que, después de enviudar,  se ordenó sacerdote y ahora ejerce su pastoral n un pueblecito costero de Irlanda. Pero esta Irlanda no es aquella Arcadia feliz que retrató John Ford en El hombre tranquilo

"¿Matar a uno (cura) bueno?¡Eso sería noticia!
Le voy a matar a usted, padre.
Le voy a matar porque usted no ha hecho nada malo.
Pero no ahora.
Le daré tiempo para que ponga sus cosas en orden.
Digamos que el domingo de la otra semana"


Un día un penitente en el confesionario le amenaza de muerte para vengarse de los abusos sexuales que sufrió de niño por parte de otro cura. El próximo domingo esta es la cita- le matará en la playa.. allí deberá acudir el buen cura y allí estará al  final. Aquí comenzará su "Calvario"

La película “peca” de artificiosa sobre todo en el enfrentamiento con los principales personajes, ateos convictos, agrios descreídos, anticlericales feroces. -¿No hay gente normal en el pueblo?- ¡Hasta el monaguillo tiene un repelente aspecto! ¿Quién  puede creerse la secuencia del “Pub”?


Pese a estos defectos graves, la película destaca por que retrata la humillante situación en que debe estar la Iglesia de Irlanda después de los numerosos y graves  escándalos que ha sufrido; pero a la vez el filme tiene la valentía de presentar a un sacerdote, inocente de estos cargos, que vive rechazado y en la soledad pero que intenta dialogar y cumplir con sus deberes sacerdotales, pese a estar rodeado de tanta indiferencia y hostilidad. Verdaderamente el pueblecito marinero y la práctica pastoral se transforman en un infierno con la presencia de tan malvados y depravados personajes.