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miércoles, 1 de mayo de 2019

HOMILÍAS, SERMONES Y OTROS LADRILLOS



Sobre sermones y otros ladrillos

Algunos feligreses devotos (seguramente, algo admiradores míos), me han preguntado por qué yo no predico todos los días en la Misa, como hacen algunos curas. En verdad no me sería difícil, siempre y cuándo y cómo debe ser, fueran sólo unos muy pocos minutos de prédica. Aunque temo que al final, repetiría siempre lo mismo y mi discurso aburriría incluso a las ovejas más fieles y dóciles. Hablar en público siempre es difícil, pero interesar, convencer y entusiasmar al que escucha, aún lo es más. 

Algunos tenemos la capacidad de desconectar muchas veces en la escucha de una homilía,  cuando en el templo algún cura u obispo a la tercera frase ya deja de interesar. Pero otros, empujados por una buena disciplina religiosa, intentan atender lo que puede ser un sermón infumable, que se repite hasta la saciedad y que utiliza un reloj sin manecillas. Habría que grabar los sermones que los curas decimos y después obligarnos a escucharlos. A algunos nos daría mucho bochorno. Y eso que tenemos como modelo la forma que tenia de predicar el primer cristiano: Jesus de Nazaret.


Así que mejor un breve pausa de silencio después de proclamar el Evangelio, que cansar al predicador y fatigar al oyente. Es mejor dejar que en el callado corazón del que oye la Palabra de Dios, ésta actúe.

miércoles, 23 de agosto de 2017

HOMILÍAS, CURAS Y TALIBANES



Se ha expandido por la redes como fenómeno viral el fragmento de una homilía que un cura de Madrid ha pronunciado a raíz de los atentados terroristas en las Ramblas de Cataluña. El sacerdote es Santiago Martín, ex franciscano y antiguo charlista de TVE que, en tiempos del cardenal Suquia, defendía a capa y espada las ideas ultraortodoxas de cierta sección supremacista de la Iglesia católica en España. 

El discurso del cura desde el púlpito de su parroquia en Cuatro Caminos de Madrid, al principio me ha parecido algo razonable pero luego,  según lo iba escuchando, me ha espeluznado, por cuanto que veo en él una reacción nada saludable para lo que deben ser las palabras de un sacerdote que en la homilía de la eucaristía que celebra, debe reflejar no sus ideas y opiniones propias,  y además de índole socio-político, sino reflejar y aludir a lo que dicen las lecturas de la Palabra de Dios de ese domingo. Véanse por ejemplo,  las palabras del cardenal Monseñor  Agrelo en el funeral celebrado ese mismo día en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Precisamente en las lecturas litúrgicas de ese domingo se nos muestra al profeta Isaías (22, 19-23) y luego a Jesús en el Evangelio (Mt 16, 13-20)  promoviendo la aceptación de los extranjeros y combatiendo precisamente las actitudes de xenofobia.

Santiago Martín, pues, el presbítero mediático,  aprovecha la ocasión para señalar y fustigar la gestión de alcaldesa de ayuntamiento a la que llama comunista (¿) y que a él no le gusta nada y trata de  defender a las autoridades de otro hipotético ayuntamiento de otro partido que es más de su agrado. ¿No es esto pura demagogia ? 

Toda la razón se tiene cuando se quiere prohibir que los imanes de las mezquitas inviten a la guerra santa y radicalicen a sus fieles. Sabemos todos que el mensaje de una auténtica religión debe ser el mensaje del amor y de la fraternidad y no usar el lenguaje del odio o de la animadversión. Resulta que también en nuestra Iglesia Católica algunos curas han sido verdaderos “trabucaires". Intentan, desde la ventaja que les otorga el púlpito, amoldar  la doctrina de Cristo convertida en ideología a sus conveniencias personales o corporativas. Cuando verdaderamente los curas en sus sermones deben servir a la Palabra de Dios para que ilumine a los creyentes y estos sí que deben entonces, construir una sociedad de acuerdo con los principios del Evangelio.

Y es que en tiempos de alarma y miedo social enseguida aparecen los demagogos de turno que en nombre de no sé qué Evangelio intentan arrimar el ascua a su sardina ideológica. La invitación a los familiares de las víctimas a denunciar a la alcaldesa de Barcelona es de juzgado de guardia. Ésta le ha contestado que lo que ha dicho el cura en la homilía es miserable. Coincido con ella. Y proclamo que la mayoría de los curas de la Iglesia no somos así.

Pero todo esto aún se torna en más contradictorio y hasta vergonzoso cuando sabes que precisamente en las lecturas de la misa donde se pronunciaron esas palabras hay una clara invitación a la tolerancia, a la aceptación y al amor a los extranjeros. Véanse las lecturas de Isaías y la del Evangelio Jesús y la mujer extranjera Cananea.

Me duele la Iglesia.

domingo, 22 de febrero de 2015

Entre alimañas y ángeles (a propósito del Evangelio)



Alimañas y ángeles, desierto, 40 días. Son los elementos con los que muy escuetamente San Marcos nos describe el principio de la actividad de Jesús: salir a anunciar la Buena Noticia del Reino. El número 40 como número simbólico en la Biblia. El desierto como situación extrema donde no hay más remedio que enfrentarse a uno mismo. Alimañas y ángeles, como las dos voces que en el fondo de nuestra conciencia nos empujan hacia el mal o hacia el bien. Y Jesús en medio de esa gran tormenta: el silencio exterior que abre los oídos a la voz del interior.

Naturalmente, Jesús sufre la tentación pues al fin y al cabo, hombre es. Y sólo sabiendo escuchar a Dios en ese desierto interior que es su corazón, por su libertad  humana no mermada, saldrá victorioso de la tentación.