"Ha habido fallos y errores personales y administrativos, pero también es un fallo institucional sistémíco, es decir que afecta no a un solo miembro, sino a todo el cuerpo de la Iglesia"... “Ésta tiene como institución la culpa de lo sucedido”, dice el cardenal Marx, “por lo que no tiene sentido en absoluto rechazar la discusión de una reforma y de una renovación en la iglesia, que abarque a toda ella”. Tapar goteras, cerrar brechas en el muro, poner paños calientes es lo que intentan algunos para solucionar la grave crisis de la iglesia.
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miércoles, 9 de junio de 2021
TERREMOTO EN LA IGLESIA: REINHART MARX
viernes, 9 de octubre de 2015
¡Soy yo, no mi mitad! (José Luis demediado)
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| Tres siluetas recientes: en abril, en agosto y ayer mismo |
Estos
días me anda ocurriendo una cosa muy graciosa. Como ya estamos con el curso iniciado,
me encuentro en mis primeras reuniones con amigos, compañeros y conocidos am
los que desde el inicio del verano y sus
vacaciones correspondientes no nos habíamos visto. Así que cuando me acerco a
ellos con la alegría de saludarlos –yo saludo por cortesía hasta al mismo demonio-
noto que me miran con cierta extrañeza y algunos hasta el apretón de manos o el
beso en la mejilla se hace leve, presuroso. Incluso, cundo por la mucha gente y
el longo espacio saludo con la mano, me miran con cierto estupor y extrañeza –
(¿quién es éste que me saluda?)-. Después caen en la cuenta:” ¡es José Luis, el
amigo de siempre!”
Pues
¿qué ocurre? Pues que esa extrañeza, o sorpresa, o estupor que experimentan al
encontrase conmigo con casi un aspecto nuevo y debido a mi drástica reducción de
peso a la que una dieta rigurosa -pero no cruel- y mi voluntarioso empeño han provocado. Así que
les digo medio en broma: “soy yo, no mi mitad” Claro que me preguntan
preocupados por si mi adelgazamiento es por alguna maligna enfermedad, y les
digo que mis “gorduras” de antes eran propiamente la enfermedad (mis alarmas analíticas de salud me lo avisaban ya con estrepitosas
sirenas) y que ahora me encuentro perfectamente bien, ágil y primaveral y, sobre todo, hasta
desbloqueado mentalmente.
Así
que con esta explicación que ahora doy creo que contesto a muchas preguntas
posteriores que mis buenos amigos me pueden hacer.
viernes, 1 de agosto de 2014
Indecencia
Cuando pienso en el
lamentable y bochornoso espectáculo que están dando Jordi Pujol, hijos y
familia política (nunca mejor dicho) sólo me sale una palabra: indecencia. Sé
que es una palabra demasiado fina, pero para mi es adecuada. Porque lo
indecente, si tienes sensibilidad y sentido del pudor, provoca vergüenza ajena.
El daño político
que ha provocado la indecente confesión del innoble politico debe ser tremendo,
pero es algo que a mí no llega a interesarme del todo. Pero me preocupa
hondamente esta indecencia por la inmensa inmoralidad que mina los valores de
la honestidad y honradez de los que andamos ahora tan cortos los ciudadanos.
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