Mostrando entradas con la etiqueta Social. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Social. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de septiembre de 2017

MÁS SOBRE DETROIT


Detroit, como en todo el cine de Katryn Bigelow , ayudada por su habitual guionista, tiene la intención de,  además de informarnos y atraernos con una historia aunque conocida, apasionante,  y documentarnos a través de imágenes de documental y fotografías de personas intercaladas a lo largo del relato. Arranca con un largo rótulo que da noticia de cómo hasta entonces había devenido la situación oprimida de la población negra en la ciudad deprimida de Detroit, ahora arruinada y medio despoblada. Las secuencias primeras de las revueltas y rebeliones de las gentes acosadas por las fuerzas de seguridad son verdaderamente formidables. Después, de las situaciones generales, la película parece  en su parte central remansarse en el retrato de los personajes que interactuarán en el trágico suceso del motel: los policías sádicos y racistas, el pacificador guardia de seguridad,  los dos amigos músicos que han buscado cobijo, el irresponsable traficante de drogas, las muchachas casi adolescentes y ligeras de cascos… Todos, algunos sin culpa, aportarán lumbre a esa espantosa hoguera. Después, y ya en el último tramo de la película, contemplamos la resolución inicua que la justicia dio al terrible atropello.

Detroit finaliza, a pesar de su desesperanzada violencia , con un final muy humano, incluso religioso, al mostrarnos como su protagonista, el joven líder y promesa de un pujante grupo musical, traumatizado por lo sufrido, sacrifica lo que hubiera sido su brillante carrera, e ingresa en el humilde coro de góspel de una humilde parroquia.

Lo mejor: la electrizante y angustiosa secuencia del motel, llena de tenso suspense.

Lo mejorable: que las escenas del injusto juicio no sean más explícitas.

miércoles, 6 de julio de 2016

Una cruda película sobre la emigración.


 
Veo “Dheepan”, una película francesa y que a mí se me escapó por verla cuando en noviembre pasado se estrenó en Valencia.  Ganó la Palma de Oro del festival de Cannes del año pasado y es una película que cuenta con toda crudeza y crueldad la vida de los inmigrantes en Francia. No es película de mayorías puesto que lo que cuenta no es del todo muy agradable pero es la triste realidad: muchos emigrantes abandonan su país hartos de la guerra y llegan a otros –y éstos son países europeos- donde los barrios en que tienen que residir son también campos de batalla de guerrillas urbanas.

 
La guerra civil está a punto de terminar en Sri Lanka y la derrota está cerca. Dheepan decide huir. Marcha con una mujer y una niña a las que no conoce, con la esperanza de obtener más fácilmente asilo político en Europa. Al llegar a París, la “familia” va de hogar de acogida en hogar de acogida, hasta que Dheepan consigue trabajo como conserje en un edificio de los suburbios. Dheepan tiene la esperanza de construir una nueva vida y un verdadero hogar para su esposa y su hija falsas. Sin embargo, la violencia cotidiana de la ciudad despierta las heridas aún abiertas de la guerra.


“Dheepan” está realizada con pulso firme por Jacques Audiard (“De óxido y hueso", "Un profeta" “De latir mi corazón se ha parado", "Lee mis labios") con un guión lleno del nervio y sesgado narrativamente. Si os gusta el mejor cine, mi consejo es que accedáis a verla.

jueves, 10 de abril de 2014

Ida





Estamos en Polonia, en 1962. Anna es una novicia que está a punto de tomar los hábitos. La madre superiora del convento donde ella prácticamente se ha criado, le indica que antes, debe visitar al único familiar que tiene: su tía Wanda. Esta es una mujer despótica y sin escrúpulos, que ejerce de juez. Durante la época de los nazis, colaboró con éstos en la eliminación de los judíos. Pronto le dice a Anna que su nombre es más bien Ida, y que sus padres eran judíos. Una familia católica la adoptó al perder a sus padres en el Holocausto. Ambas, Wanda e Ida recorren media Polonia (pobre, triste y oprimida)  buscando los restos de los padres de la novicia. Ésta, a medio camino, se enamora de un muchacho músico de jazz. ¿Qué hará? Dejará el convento o se quedará con él? La película recuerda  Viridiana, de Luis Buñuel.

Este es el argumento (deficientemente contado) de Ida, una película dirigida por Pawel Pawlikowski. Una película maravillosa, austera como pocas, fotografiada en blanco y negro fulgurante, con pantalla cuadrada como las películas antiguas. La belleza y la emoción que desprende la tornan en una de esas películas casi inolvidables.

Os la recomiendo. (Abstenerse espectadores devoradores de palomitas)

miércoles, 12 de marzo de 2014

Jóvenes sin rumbo ni destino. Viendo "Oh boy"


¿A dónde va la juventud, ahora que hasta las becas "Erasmus" se están racionando, y los recursos de la familias no dan para muchas alegrías? Qué es de los jóvenes que fueron criados entre los algodones en la época de la prosperidad económica y educados con lujos y mimos de hijos de papá? Decepcionados  de las altas teorías que daban los líderes caidos del pedestal, ni los ideales politicos, ni la filantropía que alimentaban las ONG, nada les parece ilusionar...

Esta reflexión me brinca estos días en mi cabeza después de haber ido a ver "Oh boy" una película alemana que nos muestra el paseo sin rumbo ni destino durante un día de un joven sin un duro en el bolsillo ni siquiera para poderse tomar un café, con un padre que se ha cansado de sufragar sus estudios, y al que hasta  su propio psicólogo lo repudia.

Fotografiada en un  luminoso blanco y negro, "Oh boy" recuerda películas tan entrañables como "Martín H", "Barrio", o la reciente "15 años y un día" Película digna  de ver, en vez de perder el tiempo contemplando tantos bodrios que se llaman cine. Aquí ganaremos el tiempo viendo cómo lo pierde nuestro amigo Niko, el protagonista de Oh boy, por las calles de Berlin.

sábado, 8 de febrero de 2014

El sarcasmo de Sochi, la vergüenza de Ceuta



Sochi y Ceuta son dos ciudades de los que se hablan estos días. A Sochi acude la gente guapa, deportistas de élite, espectadores-turistas de lujo, grandes estadistas. Allí se busca y se exalta el éxito y el triunfo, se adora la gloria. Corre el dinero y sobra la comida. La presencia de los grandes políticos se hace notar, así como las ausencias  de otros como protesta.

"La práctica deportiva es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad de practicar deporte sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, solidaridad y espíritu de amistad y fair play." - Carta Olímpica

A Ceuta acude la gente desheredada, los negros que nadie quiere, los muertos de hambre. No se hospedan en hoteles de lujo, sino que viven a la intemperie y se les ahuyenta como si fueran apestados. Los políticos (la alta política europea), más que ausentes, desaparecidos, miran para otro lado. Esta gente no se mueve con esquís,  ni compiten por el gran slalom, sino que pretenden saltar la verja, enredando su carne en las cuchillas de las alambradas.
Sólo una voz se ha oído decir que esto es una vergüenza: la voz del Papa Francisco. Pero ¿para qué sirve? Sochi y  Ceuta dos lugares que son dos vergüenzas de esta hermosa Europa. ¿Hasta cuando?

“Los derechos sociales básicos de los inmigrantes indocumentados, son:
el derecho a una vivienda
el derecho a asistencia sanitaria
el derecho a condiciones de trabajo justas
el derecho a organizarse
el derecho a la educación y a la formación
el derecho a la subsistencia mínima
el derecho a una vida de familia
el derecho a la integridad física y moral
el derecho a ayuda juridica”

jueves, 24 de octubre de 2013

No se enteran





El caso del "Obispo del Lujo" alemán que ha sido suspendido por el Papa Francisco, la reciente inauguración de la “Capilla de la Sucesión Apostolica” (¡vaya nombrecito halagador de los obispos españoles!)  decorada por Marko Ivan  Rupnick en el edificio de la Conferencia Episcopal son signos contra el testimonio de pobreza y sencillez que debe dar nuestra Iglesia. El Papa nos está dando ejemplo.

La pobreza severa, es decir, vivir con menos de 307 euros al mes, afecta ya a tres millones de personas en España, el equivalente al 6,4% de la población. Son el doble de las que estaban en esta situación antes del comienzo de la crisis en 2008, según revela el último informe del Observatorio de la Realidad Social que elabora Cáritas Española, correspondiente a 2012.

¿Qué hay  que hacer? Pues compartir, solidarizarse. Todo lo que se haga por ayudar a la gente pobre y luchar por un mundo más justo estará bien hecho.

El otro día, aquí en los Poblados Marítimos, se celebró un concierto de Zarzuela, humilde y sencillo, para recaudar fondos para ayudar a que Cáritas ayude a los demás. No sé cuánto se ha recaudado, pero todos aplaudimos esta iniciativa.

Por eso veo en un periódico diocesano un anuncio que me desconcierta. Se trata de un concierto que se va a celebrar en una parroquia del centro de la ciudad, para rendir homenaje a Juan Pablo II. Creo que a Este Papa hoy no le hacen falta más homenajes. Pero lo grave es que los fondos que se recaudan tienen otro fin: hacer una estatua a Juan Pablo II. Que falta hace una escultura del Papa en nuestra ciudad?

Y es que no se enteran: miran para otro lado ante las tremendas necesidades sociales que hay en la calle. Ciertos grupos e instituciones de nuestra iglesia de Valencia, siguen mirándose el ombligo, siguen sin ver un palmo más allá de sus narices.

Y los homenajes hay que hacerlos a los pobres, y las esculturas deben ser el cuidado de los más humildes y necesitados. ¿O no? ¡Me duele mi Iglesia!

viernes, 2 de agosto de 2013

L` Òrfena / la Huérfana del Cabanyal. una tradicion social (y evángelica) a conservar



L'Órfena es un personaje simbólico que desfila inmediatamente detrás de la imagen de la Virgen en la procesión de la fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles de El Cabanyal.

Una mujer se presenta voluntaria para recordar a una niña que se quedó huérfana el mismo día de la fiesta hace muchos años. La Cofradía de la Virgen con un sentido auténticamente cristiano y social arropó a dicha niña y se encargó de cuidarla en todos los aspectos durante la infancia.

Desde entonces, todos los años ha salido siempre en la profesión dicho personaje, que recuerda algo muy importante que debe existir en todas las cofradías: el cuidado de los más pobres, la preocupación por  los necesitados, el amor hacia los que están abandonados. Quien ama al pobre, ama a Cristo.

¿No es este acaso el principal cometido de las cofradías (= fraternidades) religiosas? ¡ En el evangelio Jesús se identifica el culto religioso y por tanto el Culto a la Virgen, con el culto a los pobres!

jueves, 2 de mayo de 2013

Después del 1 de Mayo




A mí el día de ayer, Día del Trabajo, como casi todas las fiestas civiles, me sabe a extraño, a un día inclasificable. Debe ser que por mi oficio de cura, los días de fiesta, casi todos “de precepto” (expresión que me pone de los nervios), siempre los tengo muy ocupados, y así los días festivos civiles me pillan descolocado.

No fui a la manifestación.(Hace muchos años que a esas cosas no acudo: me parecen inoperantes y casi siempre llenas de demagogia). Con la televisión me pasa igual: en cuanto aparecen los líderes sindicalistas hablando cambio de canal. (Esos dos señores  -el  de CCOO  y el incombustible de UGT - un energúmeno que parece haberse eternizado en ese sindicato- me parecen personajes que no hablan más que con soflamas y que estuvieron complacientemente callados en la época de Zapatero).

Así pues, utilicé este día para mí algo especial, aprovechando el sol de esta primavera fresquita: dándome un buen paseo. Mi salud me lo agradecerá. Aún me sentí mejor  cuando leí las palabras casi espontáneas que dijo el Papa Francisco:
"El titular que me chocó de verdad el día de la tragedia de Bangladesh fue 'Vivir con 38 euros al mes'. Era lo que cobraba toda esa gente que murió. Es lo que se llama trabajo esclavo", declaró el papa en su homilía citada por la radio.
"Hoy en el mundo esta esclavitud ataca a algo bello que nos dio Dios: la capacidad de crear, de trabajar, de tener dignidad. ¡Cuántos hermanos y hermanas se encuentran en esta situación!"
 "No pagar honradamente, no dar un trabajo porque sólo se tienen en cuenta los resultados financieros, porque sólo se busca la ganancia, va en contra de Dios!",
 "Hay mucha gente que quiere trabajar pero no puede. Cuando una sociedad se organiza de manera que todo el mundo no tiene la posibilidad de trabajar, esta sociedad no es justa", recalcó el Papa, en el Día de los Trabajadores.