miércoles, 25 de febrero de 2026

LOS ALMENDROS, OTRA VEZ



 Mi amigo me envía una foto del huerto de almendros florecidos que posee.

 

Otra vez, se sorprende de la fastuosa belleza con que se visten al final del invierno. Sales estos días al campo y el aire, perfumado, se inunda de aroma y éste parece llenarte de optimismo. Es el primer árbol que se despierta cuando va acabando el invierno, incluso en medio de él, cuando parece que todavía los fríos no se han ido. Mirarlos es llenarnos el corazón de esperanza, de que el rigor de esa estación desaparece para dar paso a un tiempo mejor, a la primavera.

 

Nunca nos cansaremos de sorprendernos. Yo le he contestado a mi amigo que me han mandado las fotografías que, en parte, ese asombroso renacer de los árboles de los almendros, que parecen secos y perdidos hace un mes, es en parte, debido a el que los ha cuidado durante todo el año con esmero trabajos.

 

Me viene a la cabeza ese verso de Antonio Machado: “Mi corazón espera un nuevo milagro de la Primavera”.

 

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