Hoy he estado en el Valle de Gistain (o con la nueva toponimia en viejo aragonés de Gistau). Yo siempre he sentido este valle con un lugar secreto, oculto y casi misterioso, recóndito. En verdad lo es. Esta aislado entre dos grande valles, el de Benasque y el de Bielsa-Pineta. Para acceder a él desde Benasque hay que remontar el alto puerto de Sahún, a través de una pista larga, escabrosa, deteriorada, con interminables bosques. Y si no, por la carrtera de Ainsa-Bielsa internándose por unos tuneles excavados en roca viva, muy estrechos, que asustan al cruzarse con otros vehículos.
Para mí lo mejor de la jornada ha sido el rato largo que he pasado, sentado y leyendo, en una pradera al lado de una cabaña, el refugio de Marradetes, que hay en lo alto del Puerto de Sahún, frente al macizo del Monte Perdido.
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