martes, 7 de julio de 2020

LO GRANDE Y LO PEQUEÑO




Estás en medio de la naturaleza y aparte de sentir que en tus venas corre la fresca brisa de lo que es natural, de notarte incorporado a lo que de por sí es un elemento tuyo y tú de ella. no sabes también qué es lo que hace que en el corazón corra la húmeda corriente del río de lo que siempre has sido, aunque la vida compleja y enrevesada te lo haga olvidar. 

Eres un átomo de esa creación que te recuerda a su Creador. Y en el centro de ese átomo se contiene toda ella. Estar en la naturaleza se torna entonces en una oración constante y callada, en un reconocimiento de que todo nos es dado.

                             Y así, no sabes si admirar más: las altas e inmensas moles de las montañas, el fragor incontenible del agua que se precipita en poderosa y blanca cascada, la flor más diminuta que se balancea al compas de la brisa que corre o la silenciosa umbría que surge en la espesura de los bosques. Todo es don, todo es gracia.

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