Yo soy Tomás, el creyente y el incrédulo
Celebra hoy la Iglesia la memoria solemne de Santo Tomás, el
apóstol de Jesús. Fue elegido por él a dedo y con él estuvo hasta el final,
pero… era reacio a creer en él después de su muerte. La resurrección era un palo
duro para su fe. Seguramente, Tomás lo recordaba en su presencia física, con
gozo y dolor, con la nostalgia alegre y triste de un ser perdido y ahora
ausente por la muerte. Contra todos sus compañeros, entusiasmados y casi visionarios,
no podía aceptar que Jesús siguiera vivo. Así que éste tomó cartas en el
asunto, y le empujó a creer.Tomás el reacio dijo “¡Señor mío
y Dios mío!”. Y se zanjó la cuestión.
Hoy es pues, la fiesta del apóstol Santo Tomás, a quien
considero mi tutor que me acompaña en esta fe en Jesucristo que me posee: a ratos
fuerte y permanente, y otras veces débil y titubeante. ESpero como él, morir en el seno de mi Iglesia.
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