Otra vez la quiniela de los Goyas.
Todos los años es lo mismo. La industria del cine español se promociona en esta parada donde se mezclan frovolidad, ideologías del poder y comercio envueltas en una lala copia del “glamour” del referente de los Oscars de Hollywood.
Aunque algunos les provoque el cine español “ malas sensaciones” en verdad que éste realiza cada año algunas buenas películas. Otras son verdaderos petardos que no sirven más que para recoger alguna subvención estatal
Precisamente en este año del 2026 se recoge la cosecha del pasado con algunas muy buenas películas, muy dignas de ser vistas.
No vamos a hacer quinielas porque aquí gana quien menos lo piensa. Pero la mía sí que va por delante. Esta vez he tenido una ocasión de ver prácticamente todas las películas que se han presentado a los premios Goya y de entre ellas destacó tres:
Syrat de Oliver Laxe. Aunque de visión en muchos momentos, muy ingrata, esta película, además de muy bien realizada e interpretada, es como una pedrada en la frente. El nihilismo expresadao en los “raves”es en un desierto.
Los domingos, es una película un tanto sobrevalorada, pero no por ello deja de ser interesante por cuanto plantea una problemática un tanto especial: la religiosidad de los jóvenes de hoy.
Tardes de soledad es la tercera: dirigida por el inclasificable Albert Serra, con una visión muy actual del arte de la tauromaquia tan en decadencia.