
Pues bien, “Nader y Samin, una separación” es una cinta muy entretenida que plantea unos dilemas personales y morales que no son propios sólo de los matrimonios iranís sino que son personales y de todos los hombres y mujeres.
En Paraula escribí hace dos semanas una amplia crítica.
Detrás de sus imágenes, abiertas y claras, huyendo de simbolismos y metáforas, hay unos personajes que ven sus vidas enredadas por la circunstancias y mentiras de cuya malicia ignoran la carga de responsabilidad que poseen sobre la vida de los demás. Todos poco a poco van siendo desenmascarados en su parte de culpa. Sólo nos queda la mirada sabia y limpia de la hija afectada por la separación de sus padres, que nos descubre la complicidad culpable que todos tenemos.
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