
Nuestra Iglesia –es decir, nuestra comunidad de creyentes que forma el Pueblo de Dios- nos puede ayudar. Pero no hay una sola voz a la que hay que escuchar. “En la casa de mi Padre hay muchas moradas…” (Juan 14, 2) y en la Iglesia hay muchos espacios, muchos ámbitos, muchas voces. No sólo la de la Conferencia Episcopal, a la que también a hay que oír.
He estado meditando estos días la reflexión que ha hecho la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), movimiento auspiciado por nuestra Iglesia, sobre qué y a quien habría que votar. Se pregunta: “¿Sobre qué valores, formas de vida y principios queremos construir nuestra sociedad?” y acaba diciendo: “Se trata en definitiva, de poner en primer lugar a las personas, los derechos de los empobrecidos y las necesidades sociales”.
Si queréis leer todo el documento, ir a www.hoac.es
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