jueves, 28 de abril de 2022

REGRESARON LOS MIRLOS


¿Habéis escuchado 

el instante que surge

después que el mirlo canta

entre la fronda de los árboles

de la calle solitaria?

No sé qué más amo: 

si su melodioso silbo

o el silencio que le sucede.

 ......... 


Los ojos negros del mirlo

que canta y te miran 

son un pozo insondable 

con pico y con alas.

…...


Placentero es el canto del mirlo

pero más es el silencio que le sucede:

su eco amplifica su belleza.

.........

 

¿Qué misterio hay en el canto del mirlo?

¡Que la vida fluye y el tiempo corre!

….....


Un mirlo escarba en el prado.

No busca el gusano distraído

sino el lozano secreto 

de la verde hierba. 

domingo, 24 de abril de 2022

QUÉDATE CON NOSOTROS

 


Uno de los pasajes más bellos del Evangelio que hablan de la Resurrección de Jesús es aquel de los discípulos que iban camino de Emaús, “distante dos leguas de Jerusalén”, como dice el Evangelio. Literariamente es un relato perfecto que sabe combinar la tristeza y la curiosidad, la sorpresa y la alegría de un modo gradual y certero. Aquellos dos amigos se encuentran con un tercero al que no reconoce al principio que va a llenando de calor y fuego sus corazones porque en ellos se despierta la gran esperanza: la victoria de Jesús sobre la muerte. Un evangelio que combate eficazmente la soledad, el desánimo y el desaliento… que es capaz de ponernos de pie para comenzar de nuevo y llenar nuestro corazón de solidaridad y de la alegría de compartir… porque así se nos aparece Jesús vivo y resucitado. Su triunfo es nuestro triunfo.

 

Comparto ahora con vosotros, amigos lectores, este poema de Marcela Duque que me ha gustado mucho:

 

Quédate. Ya se hace tarde. Anochece.

El crepúsculo viene sin estrellas.(…)

Estás lejos de casa y hace frío

Prendamos una hoguera complaciente.(…)

Tenemos un buen vino en la bodega.

Aún tienes que probar el pan que hecho.

¿No ves lo que ha supuesto tu llegada?

Arde mi corazón al escucharte. 

Te quiero para siempre aquí en mi casa.

Ya no sabré qué hacer cuando te marches.

Quédate, por favor, que es noche oscura.

Necesito la luz de tu mirada.

sábado, 23 de abril de 2022

MASACARILLAS SÍ O NO EN LOS TEMPLOS

 



Parece que ya estamos entrando en la normalidad de las precauciones contra el contagio del coronavirus. A la iglesia también le ha llegado el turno. Vamos a ponernos todos a seguir la marcha normal de cuando antes del inicio de la pandemia.

Este documento aunque dirigido solamente a los sacerdotes tiene que ser también de interés para muchos de los que me leéis.

 

El Real Decreto 286/2022, de 19 de abril, del Ministerio de Sanidad, modifica los supuestos de obligatoriedad del uso de mascarillas durante la situación de crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19. 

La Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española ha decidido acoger la norma establecida en el citado Real Decreto y no ofrecer una normativa propia. 

No obstante, cabe subrayar la llamada a la prudencia y al sentido común en la recomendación del uso de mascarillas cuando las circunstancias lo pudieran requerir por aglomeración de fieles y el necesario cuidado de quienes estén en situación de mayor riesgo ante la COVID-19. 

También conviene recordar que en el Real Decreto se recomienda que sigan usando mascarilla “las personas con una mayor vulnerabilidad”, en “cualquier situación en la que se tenga contacto prolongado con personas a distancia menor de 1,5 metros” y que haya “un uso responsable” en “espacios cerrados de uso público en los que las personas transitan o permanecen un tiempo prolongado”. 

Por todo ello, se sigue apelando a la prudencia, responsabilidad y cuidado de nuestros fieles y queda a decisión de cada sacerdote, el uso de la mascarilla durante la celebración de la Eucaristía, al tiempo que provisionalmente se recomienda: 

1.     1.-  El cáliz, la patena y los copones, estarán cubiertos con la palia durante la celebración eucarística, esta recomendación será obligatoria si el celebrante no usa mascarilla. 

2.     2.-  Retomar el rito de la paz. 

3.     3.-  Utilizar el gel hidroalcohólico, antes y después de distribuir la comunión. 

4.     4.-  Usar la mascarilla en el momento de la comunión, cuando más proximidad hay 

con los fieles, así como recuperar el diálogo personal de este momento (“el Cuerpo de Cristo” “Amén”) en lugar de hacerlo de forma genérica. 

Con la confianza de que esta información sea de su interés, reciba un fraternal saludo en Cristo Resucitado, 


martes, 19 de abril de 2022

LA RESURRECCIÓN: UN GUIÓN


Elementos para el guión de una escena para la Resurrección de Jesús.

 

Viernes. Interior. Por la tarde.

En el exterior: Una cueva horadada en la piedra. Una gran losa de piedra redonda en la boca de la cueva. Dentro: Un banco de piedra adosado a la pared. En el banco, el cadáver de un hombre tapado por los lienzos de la mortaja.  Oscuridad una vez se cierra la puerta tapada por la losa redonda de piedra.

 

Domingo, al tercer día. Exterior. Por la mañana.

La piedra que tapaba la puerta ahora está corrida y la entrada a la tumba expedita. La luz del amanecer entra en la tumba. Dentro: no queda, nada tan solo los lienzos cuidadosamente plegados y el sudario de la mortaja.


Unas mujeres se acercan y contemplan que la tumba está vacía. Después acude María Magdalena que descubre dos ángeles que le dicen que Jesús ha resucitado. Éstos desaparecen y delante de ella hay un hombre (¿será un hortelano?) que la llama por su nombre y ella enseguida descubre en él a Jesús al oír el modo tan cariñoso como la llama. Lo intenta abrazar pero él la rechaza.

María acude a los apóstoles escondidos y les dice que ha visto a Jesús resucitado. Juan y Pedro llegan hasta el sepulcro lo ven vacío y creen en la resurrección de Jesús.

 

Hay también unos soldados que hacían guardia en la puerta de la tumba, que han puesto pies en polvorosa y han acudido a Pilatos para notificarle el extraño robo del cuerpo de Jesús.

¡Todo este batiburrillo es la demostración de la resurrección de Jesús de Nazaret!

 

Pregunta: ¿dónde está JESÚS?

domingo, 17 de abril de 2022

UNA APUESTA: LA RESURRECCIÓN DE JESÚS


Creer en Jesús de Nazaret que resucitado vence a la muerte para siempre es el primer objeto de la fe cristiana. Todas las demás cosas que creemos en el cristianismo nacen de esto primero.

 

Como acto de fe es algo que no es evidente, totalmente indemostrable por la razón.

Los discípulos creen en Jesús resucitado, sin haberlo visto antes materialmente resucitar. El famoso cuadro de Mantegna en donde aparece Jesús de pie sobre la losa movida de un sepulcro y a sus pies los soldados durmiendo, es una bella representación imaginaria de Jesús que nadie vio.

 

En cierta manera, la resurrección de Jesús es la reflexión anterior que hacen los discípulos sobre lo que él ya les había prometido: que después de muerto, resucitaría al tercer día. “Si Jesús dice siempre la verdad y cumple siempre su palabra, sin duda entonces su promesa se ha cumplido: ha resucitado” sería la conclusión de aquellos primeros discípulos. El objeto de la fe cristiana no es una tumba vacía sino el testimonio de aquellos primeros seguidores de Jesús que sintieron la experiencia, primero personal y luego en grupo (constituyendo Iglesia), de que el de Nazaret seguía vivo entre ellos y que les alentaba a mirar hacia delante para vivir sus vidas. Así lo sintieron María Magdalena, aquellos dos caminantes de Emaús, Juan y Pedro y luego todos los demás. Dieron un paso adelante, hicieron la puesta de la fe.

 

Así sintieron la presencia viva de Jesús y así también nosotros la volvemos a sentir. La resurrección de Jesús no ocurrió allá por el año treinta y tres de nuestra era. Ocurre también en 2022, aquí ahora, entre nosotros. Por eso nuestra gran alegría.

 

¡Feliz Pascua de Resurrección a todos!

sábado, 16 de abril de 2022

SÁBADO SANTO, A LA INTEMPERIE

 


El día después: Sábado Santo.

 

El sábado fue el séptimo día en el que Dios descansó después de haber hecho todo este mundo. Seguramente, sentado en su sillón de nubes Yahvé se puso a pensar en las cosas que había hecho. Vio que todo estaba muy bien y así que descansó muy a gusto. Pero hay otro sábado, éste de hoy, al que llamamos santo. 

 

Después de todas las cosas que pasaron en Jerusalén el día anterior, los discípulos de Jesús, sentirían una gran sensación de desfondamiento, como si tuvieran la mente en blanco: eran demasiado fuertes las experiencias que habían vivido. Así fue su otro día después: aturdidos, confusos, también guardarían un gran silencio en su corazón. Se mirarían unos a otros casi con extrañeza porque vivieron como fugitivos dispersos y escondidos en aquel Viernes Santo, sobrecogidos por el miedo, el temor, y la decepción. Ahora se sienten a la intemperie

 

“¿Donde estabas, donde te escondiste?” Se preguntarían al encontrarse. Sólo Juan, el discípulo amado, como dice el evangelio, estuvo al pie de la cruz… ¡Y las mujeres! Sólo ellas supieron reaccionar. Ellas fueron las primeras que se encontraron a Jesús el crucificado, vivo. Eso fue lo que ocurrió verdaderamente el día después. Después del mal sueño, de la pesadilla, despertaron a la luz y a la vida.