Y es que aunque creas desplazarte de un sitio a otro, todo
viaje es un falso movimiento; no creces en distancia, sino como un árbol en
aros concéntricos alrededor de tu propio interior. Parece que et escapas de tí mismo pero al final, regresas al mismo sitio,
siendo otro y a la vez distinto, encontrándote con tus mismas pulsiones, con tu
misma conciencia, con tu misma alma.
miércoles, 18 de octubre de 2017
VIAJE EXTERIOR, VIAJE INTERIOR
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