Seguramente algunos habrán visto y leído la ocurrencia –chocante, aberrante- de una cofradía de Semana Santa mallorquina de recaudar fondos, publicando un calendario con unas fotos erótico-artísticas, donde los cofrades se tapaban las partes ¡con el travesaño de la cruz! y se componían imágenes eróticas con algunos símbolos de la Pasión (la corona de espinas, los clavos).

Lo que me desconcierta aun más –quizá debería estar más informado- es la tibia reacción del Obispo del lugar D. Jesús Murgui ante estos hechos, que desde el espíritu y sentido más elemental de una cofradía constituye una falta grave. Da la sensación que nuestros obispos no quieren intervenir con decisión, porque piensan que esto de la religiosidad popular no tiene arreglo y con ella hay que ser condescendientes como se es con las travesuras de los adolescentes. ¿O tal vez sea porque la jerarquía complicarse la vida?
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