domingo, 27 de febrero de 2011

¡Más bonitas que un San Luis!

¡Ya han llegado las campanas de nuestra Iglesia de Los Ángeles, que se llevaron a restaurar hace algo más de  dos meses! Le hemos echado de menos: ¡nos acompañan tanto en el transcurso de las horas del día! Ahora están aquí relucientes, nuevas, dispuestas a alegrar nuestro corazón, a situarnos en la dimensión del tiempo diario, a marcar los momentos sencillos de la vida rutinaria del barrio.

La gente ya me andaba preguntando con impaciencia cuándo iban a traerlas. El viernes pasado en  un pis-pas descargaron las cinco  campanas más bonitass que un San Luis. Las hemos colocado a la entrada del templo para que la gente las contemple y admire, las toque y se haga fotos con ellas.

Después de Fallas ya las colocaremos en las dos torres que la iglesia tiene: el campanario propiamente dicho y la torre del antiguo faro que alumbraba en la noche a los pescadores de El Cabanyal.

Aprovecharemos este tiempo para hacer campaña de ayuda para sufragar los gastos, que son muchos. Si  tú, que tienes la paciencia de leerme, quieres ayudar, desde aquí, ya me adelanto, dándote las gracias.

sábado, 26 de febrero de 2011

Un despertar sagrado

Esta mañana he tenido un despertar delicioso, casi sagrado. Mi radio reloj está programado  para que me despierte a las  7: 45, y siempre lo hace con la música clásica que emite Radio 2. (Desde luego, la música clásica es imprescindible para mi vida). Una estupenda casualidad ha hecho que en se momento el locutor anunciase que iban a emitir el aria nº 39 de La Pasión según San Mateo de Juan Sebastian Bach. Se titula “Erbarme dich, mein Gott …”  (“Ten piedad de mi, Dios Mío”)” y es una de las más bellas arias de la historia de la música, que eleva en segundos el espíritu hacia lo transcendente, hacia Dios. Ya Andrei Tarkovsky, en su filme “Offert” (“Sacrificio”)  la incluyó para el inicio y el final de su película. Ha sido un dulce despertar, que ha provocado mi primera oración de la mañana. San Juan Sebastián Bach, ruega por nosotros.

jueves, 24 de febrero de 2011

Malos recuerdos.


Ayer un amigo mío me dijo que se fue a ver la película sobre el 23-F. Le dije que no coincidía con él en su criterio de selección de películas. ¡Con la de interesantes que hay ahora en estreno! No tengo referencia ninguna sobre ese filme que versa sobre los acontecimientos de hace treinta años en nuestro Parlamento donde se intentó un golpe de estado. Pienso que no fue ni el Parlamento, ni el rey quienes lo abortaron, sino el mismo pueblo que hubiera reaccionado muy hostilmente.

Naturalmente yo viví –tenía entonces 30 años- muy intensamente aquellos acontecimientos que además de irritarme y avergonzarme, me hicieron temer cosas peores. Aquella noche, desde mi casa, donde vivía sólo, me sentía un poco aislado. Cuando me enteré por la radio que llegaban tanques a la ciudad, por teléfono, me pude comunicar con unos amigos que vivían en la Gran Vía de Fernando el Católico, que me dijeron que éstos estaban pasando por debajo de sus ventanas. En el silencio tremendo de la noche, desde mi balcón, al que salí, se oía el siniestro sonido del fragor de  los tanques, pese a lo relativamente lejos en que estaba mi vivienda.

Después, sobre el día aciago de febrero se han escrito y dicho tantas cosas... que prefiero no ver ni leer nada más. ¡Es mi parecida posición sobre cierto cine español que constantemente está recordándonos los años de miseria y pavor de la guerra civil o la posguerra!


martes, 22 de febrero de 2011

Un Pescador pescado

Hoy es la fiesta de la Cátedra de San Pedro. No es que  sea entre la gente un día religioso muy señalado. Seguramente pasará olvidado. Sin embargo, esta celebración data del siglo IV.

Hace un mes estuve en Roma y uno de los momentos más emotivos fue venerar en la cripta del Vaticano, debajo del altar central que remata el baldaquino de Bernini, lo que con gran probabilidad son las reliquias de san Pedro, aquel pobre primer Papa, sencillo pescador, que fue el hombre de confianza y testigo de Jesus de Nazaret.

Despues, ya arriba en la soberbia basílica, y delante de la bellisíma estatua de bronce donde Pedro está sentado en su cátedra, rezamos con los amigos que venían conmigo, el credo de nuestra fe que recibimos de él. Luego dimos un ósculo al pie de San Pedro, ese pie desgastado que millones de peregrinos habrán besado y nos hicimos esta foto para inmortalizar tan emotivo momento.

Aquí hay unos versos del no creyente (me resisto a llamarle "ateo") Rafel Alberti que siempre me han gustado:

Di, Jesucristo, ¿por qué
me besan tanto los pies?

Soy San Pedro aquí sentado,
en bronce inmovilizado,
no puedo mirar de lado
ni pegar un puntapié,
pues tengo los pies gastados,
como ves.

Haz un milagro, Señor.
Déjame bajar al río,
volver a ser pescador,
que es lo mío.

domingo, 20 de febrero de 2011

Un discurso con éxito

Ya está hecho y pronunciado el discurso de Mantenedor de la Clavariesa de la Fiesta del Altar de san Viecnte Ferrer en la playa. No me ha costado mucho prepararlo y, a mi parecer, me ha salido bastante bien. Con prólogo y epílogo en mi mal valenciano: una  asignatura que creo que ya no aprobaré.
He hablado de una cosa que me preocupa mucho estos días. De la naturaleza y cualidades de las asociaciones públicas de la Iglesia (las cofradías) erigidas en las parroquias. De sus derechos y deberes. De sus incongruencias y desacatos. De la ardua problemática de la llamada  religiosidad popualr,  que a veces te exalta y agradeces y que otras desalienta y deprime. (Es lo que me pasa a mi, ya ducho en la materia).

Lo que me ha sorprendido es la gente tan pacífica que forma la familia vicentina (es decir, los devotos de San Vicente Ferrer y su fiesta) y también me ha parecido percibir la autonomía tranquila que tienen de sus parroquias. (Los párrocos deben pasar bastante de ellos y ellos parecen asumirlo). Quiza sea sólo una impresión mía, pero algunos que me han felicitao por mi discurso, que he procurado que fuera bastante "light", me ha dicho que he estado un poco fuerte. Son cosas de la difícil y contradictoria religiosidad popular.

viernes, 18 de febrero de 2011

Entre la verdad y la mentira

Resulta que nuestro mundo está lleno de convenciones, fachadas falsas, posturas hipócritas). ¡Cuantas veces negamos a callamos sobre aquello que nos importa!.
Y nos olvidamos que ir  con la verdad por delante satisface tanto y nos traquiliza el alma y el espiritu:

Todos tenemos heridas, ideas, anhelos, miedos.Todos atesoramos esperanzas.Todos guardamos memoria de errores.

Todos tenemos nuestra dosis de nostalgia y nuestro espacio de fiesta.
¿Por qué no relacionarnos desde esa verdad desnuda, vulnerable, pero honesta? (aunque a veces asuste).