domingo, 16 de marzo de 2014

En la cresta de la ola ( a propósto del Evangelio del domingo)




El monte Tabor es un monte de relativa altura, de forma redondeada. Cubiertas sus faldas  de  árboles y matorrales, a él se accede a través de una carretera estrecha y zigzagueante, que los taxis suben y bajan con inusitada rapidez, ante el terror del peregrino o turista religioso que creen precipitarse tras saltar cualquier curva.

Allí subió el Señor con sus tres discípulos para manifestar su gloria. Desde entonces Tabor significa ese estado de euforia religioso o felicidad humana, que nos gustaría que se alargarse durante toda la vida. Pero esto no es posible. Para sentir placer, hay que también haber gustado el dolor. Para encontrar la felicidad, hay que haber saboreado la desdicha. Para gozar de la luminosidad de la fe, hay que pasar por la duda.

Esto es lo que deseaba, quedarse para siempre en el monte tambor, situarse en la cresta de la ola, el bueno del apóstol Pedro. Pero Jesús “pincha” la burbuja de ese sueño para indicarle el empinado camino que conduce a otro monte, el Gólgota, donde está clavada la Cruz de Jerusalén.

Después del Calvario, después de la Cruz, vendrá la Resurrección. ¡Cómo se nos olvida esto!

sábado, 15 de marzo de 2014

Fallas en Cuaresma




En Sevilla (o en cualquier otra ciudad donde se celebra una gran Semana Santa) la cuaresma se vive como un tiempo de preparación de los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. No solo de un modo espiritual (que tengo noticia que se hace bastante bien) sino también de modo más material (logística, asuntos varios que a las procesiones y actos litúrgicos y civiles incumben). Allí, naturalmente, la Cuaresma desemboca en masivas celebraciones del triduo Pascual.

En el Cabañal no es así: la más que masiva, excesiva y en muchos momentos cargante fiesta de las Fallas, rompe la quietud, el retiro y el ámbito religioso que es la Cuaresma. Hasta el Arzobispo levanta la abstinencia el viernes de esta semana. ¡Llevamos casi quince días de problemas de tráfico, ruidos y molestias varias que por amor a la fiesta muchos estoicamente soportan.

En cuanto terminen éstas, mis convecinos comenzaran con algo de prisas y precipitación a realizar las otras fiestas: la Semana Santa Marinera de Valencia, que también tienes sus incomodidades y molestias y también su ruido: tambores y cornetas, bandas, campanas…

A los que no les gusten los festejos ruidosos no tiene mas remedio que emigrar (si pueden). Así que a falleros y “semanasanteros” pido lo mismo: ánimo y paciencia.

viernes, 14 de marzo de 2014

Conferencia Episcopal Española: ¿más de lo mismo?




Con comentarios de todo tipo se ha despachado la prensa de hoy informando el tan esperado relevo del Cardenal Rouco como presidente de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica Española.

Los articulistas han sentido gran alivio al perder de vista al hasta ayer "jefe de los obispos" ese cardenal con antipática cara de ogro y voz y discurso apocalíptico que se ha despedido con cara de pocos amigos, anunciando calamidades sin fin debido a la ola de laicismo que nos invade.

Los diarios han saludado, algunos pasándose tres pueblos con sus elogios, al nuevo presidente de la C. E. E, el arzobispo de Valladolid, monseñor Blázquez. A mí monseñor Blazquez, aunque tenga un "look" más apaciguado, no me entusiasma mucho. Es un discípulo de Rouco, con un modo hablar untuoso, de maneras eclesiásticas  y actitudes y planteamientos conservadorae.

Como tantos obispos y curas (yo, -mea culpa-, aquí también me incluyo) dice "identificarse con el Papa Francisco", lo cual puede ser una gran esperanza o sólo buenas intenciones.  A la Conferencia Episcopal Española, todavía no se le ha visto un gesto de apertura como los que hace el Papa argentino. Y hoy, precisamente, hace un año que el Papa empezó realizarlos.

De todos modos no se trata de un “look” más o menos brillante, ni de una biografía atrayente: el presidente de la Iglesia española, debe dejarse de guiar por el Espíritu Santo. Él es el que puede hacer el gran milagro de que nuestra Iglesia en España sea un signo evangélico atractivo para todos.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Jóvenes sin rumbo ni destino. Viendo "Oh boy"


¿A dónde va la juventud, ahora que hasta las becas "Erasmus" se están racionando, y los recursos de la familias no dan para muchas alegrías? Qué es de los jóvenes que fueron criados entre los algodones en la época de la prosperidad económica y educados con lujos y mimos de hijos de papá? Decepcionados  de las altas teorías que daban los líderes caidos del pedestal, ni los ideales politicos, ni la filantropía que alimentaban las ONG, nada les parece ilusionar...

Esta reflexión me brinca estos días en mi cabeza después de haber ido a ver "Oh boy" una película alemana que nos muestra el paseo sin rumbo ni destino durante un día de un joven sin un duro en el bolsillo ni siquiera para poderse tomar un café, con un padre que se ha cansado de sufragar sus estudios, y al que hasta  su propio psicólogo lo repudia.

Fotografiada en un  luminoso blanco y negro, "Oh boy" recuerda películas tan entrañables como "Martín H", "Barrio", o la reciente "15 años y un día" Película digna  de ver, en vez de perder el tiempo contemplando tantos bodrios que se llaman cine. Aquí ganaremos el tiempo viendo cómo lo pierde nuestro amigo Niko, el protagonista de Oh boy, por las calles de Berlin.

martes, 11 de marzo de 2014

Francisco, Papa, "dixit"


Pecador si, traidor no! Y ésta es una gracia: permanecer hasta el final en el Pueblo de Dios. Tener la gracia de morir en el regazo de la Iglesia, en el regazo del Pueblo de Dios. Y éste es el primer punto que quisiera subrayar. 

Pedir también para nosotros la gracia de morir en casa. Morir en casa, en la Iglesia. ¡Ésta es una gracia! ¡Esto no se compra! Es un regalo de Dios y debemos pedirlo: ‘Señor, ¡hazme el regalo de morir en casa, en la Iglesia!'. Pecadores sí, ¡todos, todos lo somos! Pero traidores ¡no! Corruptos ¡no! ¡Siempre dentro! Y la Iglesia es tan madre que también nos quiere así, tantas veces sucios, pero la Iglesia nos limpia: ¡es madre!".

La "mascletá" desde lo alto



Invitado por unos amigos, este mediodía pasado he podido  contemplar la mascletá” de la Plaza del Ayuntamiento desde lo más alto de uno de los edificios que hay en dicha plaza. [Nota para los no valencianos: el nombre de mascletá procede de unos cohetes  que estallan con una explosión muy fuerte y seca llamados masclets = machitos]

Era espectacular contemplar a vista de pájaro (los pájaros auténticos desaparecen, espantados, al primer trueno-aviso ¡Lo que les debe gistar las Fallas!) todo el perímetro de la gran plaza con una inmensa muchedumbre alrededor donde se realizaba la estruendosa explosión de truenos, petardos y cohetes, convertida en un ruidoso y bárbaro arte.

A mí, me gusta empero, ver y oír la mascletá” desde bien cerca a pie de tierra. Lo difícil está ahora en poder acceder y acercarse un poco al lugar donde queman esas ingentes cantidades de pólvora. Hace bastantes años, cuando era muy joven, los más atrevidos nos podíamos acercar y tocar con tus manos la misma verja que separaba el recinto de la pólvora a quemar. Ahora los guardias de Seguridad no lo permiten. De todos modos es más espectacular ver la mascletá” desde lo alto pero más emocionante oírla a ras de suelo.