miércoles, 6 de septiembre de 2017

CONTRA LA ISLAMOFOBIA: PELÍCULAS


 El otro Islam: concordia, paz.
Los últimos terrible acontecimientos del atentado de Barcelona y Cambrils han provocado que los medios de comunicación (y también nuestras conversaciones) hayan puesto  aún de más vivísima actualidad el cruel fundamentalismo y la violenta radicalización de algunos musulmanes que en nombre de una interpretación sesgada del Libro de El Corán (un libro hermano de nuestra Biblia) les ha llenado el corazón de odio asesino.
También ha habido una reacción, por fortuna, de los buenos musulmanes: la inmensa mayoría que han recordado que la Religión de Mahoma ama la paz y la hermandad de todos los hombres. Nosotros los cristianos hemos de abandonar prejuicios, sospechas y desconfianzas hacia una religión que como la nuestra anda buscando a Dios y que lo encuentra en el amor y la fraternidad.
El cine ha sabido expresar este mensaje tan humano y divino en estas tres películas que son verdaderas obras maestras llenas de emoción, humanismo y poesía.

                       El señor Ibrahim y las flores del Islam (Francia, 2003) de François Dupeyron.
En un barrio marginal y multirracial de París, un adolescente judío cuyo padre, depresivo, no lo quiere mucho y un viejo tendero musulmán se hacen amigos. Cuando a Momo lo abandona su padre, Ibrahim se convierte en su protector. Juntos emprenden un viaje que cambiará su vida para siempre. Maravillosa película de narración reposada que cuenta la iniciación a la vida de un adolescente en un barrio multiétnico del parís de 1960, guiada por el mejor maestro: un musulmán lleno de humanidad y profunda religiosidad.

¿Dónde está la casa de mi amigo? (Irán, 1987) de Abbas Kiarostami.
Ahmad, un escolar del pequeño pueblo de Koker, debe encontrar la casa de su compañero Mohamed para devolverle el cuaderno que se ha llevado por error y evitar que sea expulsado del colegio por no hacer los deberes en el mismo. Contada desde el punto de vista del niño, y con una estructuyra narrativa mínima, es una profunda reflexión desde una cultura tal vez lejana la nuestra (el irán profundo rural y humilde)  pero muy próxima porque presenta una historia de solidaridad infantil y generosa que llega a todo corazón.

Bab'Aziz (The Prince That Contemplated His Soul) (Irán, 2005) de Nacer Khemir
Dos figuras caminan por el desierto: la joven Ishtar y Bab Aziz , su abuelo ciego. Su destino es la gran reunión de derviches (miembros de una hermandad religiosa) que tiene lugar una vez cada treinta años. Pero para encontrar el lugar en el que se celebrará esta reunión hay que tener fe y saber escuchar el infinito silencio del desierto. La piedad sufí, tan cercana a la mística cristiana se expresa aquí, plásticamente, en las más bellas imágenes del desierto. Las sombras del maestro Eckhart, San Juan de la Cruz y  Carlos de Faucould aparecen es este filme lleno de poesía que exige una sensibilidad especial para la poesía y el misticismo.

viernes, 1 de septiembre de 2017

¿PROFANACIÓN, ECUMENISMO O RELIGIOSIDAD POPULAR?

¡No se pueden poner puertas al campo! Aunque éste para que produzca frutos  hay que desbrozarlo y limpiarlo de piedras constantemente, la tierra siempre será algo muy amplio y extenso donde todo puede criarse. Sus límites, aunque queramos, son bien difíciles de establecer y las puertas sirven vanamente . Me refiero aquí al campo de las creencias religiosas del pueblo, eso que entra en el ámbito de la llamada religiosidad popular.

En Ceuta ocurrió la semana pasada que en un acto de confraternización religiosa un divinidad hindú en su desfile procesional entró en el santuario católico de Nuestra Señora de África, patrona de la ciudad. Era chocante ver cómo el cura del templo recibía -al son de la "Salve de olé" tocada a la guitarra por cofrades de la Virgen del Rocío, a la divinidad hindú, Ganaesh, esta estaba representada en la imagen de un rollizo y colorido elefante de larga trompa. La cosa, como era de esperar, ha escandalizado y soliviantado a muchos católicos de modo que el obispo de Cádiz, diócesis a la que pertenece Ceuta, ha tenido que intervenir, censurando y rechazando tal tropelía. El vicario -dice la prensa- ha tenido de dimitir de su cargo de capellán del santuario.


 Ni me he escandalizado ni me he rasgado las vestiduras, pero sí que me ha hecho reflexionar sobre un hecho tan insólito que plantea en si más de un pregunta.

Se olvida que con frecuencia en el ámbito de la fe religiosa hay distintos niveles de creencia en Dios. Ni juzgando si es mejor ni peor, para la inmensa mayoría de la gente  su religión consiste  prácticamente en creer en alguien superior a nosotros, o sea, la divinidad. No se distingue entonces si este Ser Supremo se llama Yahvé, Brahma o Visnú, Aláo Mahoma o Cristo o Jesús. Algunos consideran incluso a la Virgen como una diosa. ¡Todo es - !no lo es!- lo mismo. ¿Por qué no pues
abrazarnos ya que todos tenemos en el fondo a un mismo Dios?  Quizá ese sería el sentido de la acogida organizada por la hermandad del Rocío de Ceuta hacia los creyentes hindús. Una forma  muy inusual y extraña de ecumenismo. Éste verdaderamente debe dirigirse hacia el respeto a otras religiones, no a su confusión.

Habría que añadir también una situación que tal vez solo se pueda entender si se conoce lo que puede estar ocurriendo en Ceuta.  Me imagino una ciudad donde conviven españoles de cuatro religiones: los católicos, los judíos,  los hindús…  y los musulmanes. Como están las cosas en el mundo del islam, pienso que algunos musulmanes radicales deben hacer  presión fundamentalista sobre los anteriores. Un modo de hacer frente a esa avalancha islámica  es quizá unirse. Tal vez por eso hindús y cristianos y han hecho esa extraña ceremonia.

Este insólito gesto de ecumenismo popular entra dentro de las formas de la piedad popular que amalgama a veces sin criterio cultura, fiesta, raíces étnicas, tradición y superstición, de modo que es muy difícil discernir lo que debe ser fundamental y lo que es accesorio. Aunque pueda parecer esperpéntico, lo de Ceuta, también en nuestra religiosidad católica popular se dan verdaderas aberraciones. En mi experiencia con la formas populares de la religiosidad de muchas cofradías, he sido testigo a veces de verdaderos desmadres, contradicciones, esperpentos y profanaciones.  Éstos muchas veces provocan en los curas y en los obispossituaciones muy incómodas que incitan al abandono del cuidado pastoral de todo este tipo de actividades.

miércoles, 30 de agosto de 2017

MI ORACIÓN DE ESTA MAÑANA







Socórreme, devuélveme la levedad
De la primerísima nube que avistes

Mi proyecto de morir es mi oficio
Esperar es un modo de que llegues
Un modo de amarte dentro del tiempo

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(Daniel Faria)

martes, 29 de agosto de 2017

JUAN BAUTISTA, DEGOLLADO


En el “Martirologio Romano”, es decir, el calendario oficial que la Iglesia católica tiene para honrar a todos los testigos de la fe cristiana (sean mártires o no) San Juan Bautista ocupa un lugar muy preminente. Aparte de María de Nazaret, es el único santo cuya memoria se celebra dos veces al año. Una, el día 25 de junio que se celebra su nacimiento y que es la fecha más conocida por cuanto en ese día se introducen ritos ancestrales alrededor del solsticio del verano que más que ceremonias arcaicas son modernas juergas banales  y la otra es hoy, 28 de agosto, en que se recuerda su muerte trágica por degollación, fruto de la frivolidad y de la sangrienta tiranía.

Ya sabéis, Salomé, hija de Herodías, cuñada y esposa de Herodes Antipas, reyezuelo impresentable baila para éste un baile -el arte lo describirá como algo muy sensual, erótico y lubrico: Oscar Wilde y Richard Strauss lo inmortalizarán en la pequeña ópera “Salomé”-. El rey sátrapa y tirano, Herodes, enturbiada su razón y sensualmente entusiasmado, accederá al deseo que la madre de la danzante le sugiere: ¡la cabeza del Bautista en una bandeja de plata! El relato del Evangelio no puede ser más escabroso, más salvaje.
 
Al final, en la fiesta de los tiranos, en la orgía de los viciosos, siempre cae el más débil, el más inocente.

Las piadosas tradiciones cuentan que Salomé, que provocó todo este desastre, acabo siendo discípula de Jesus de Nazaret. Aquí os transcribo este bello texto donde Salomé, años después, y arrepentida, se confiesa:
       “Solo muchos años después comprendí lo que había hecho. Solo muchos años después lloré por haberme dejado llevar. Por no haber plantado cara a mi madre. Por no haber comprendido que unos y otros estaban utilizándome. Por haberme dejado seducir por el aplauso y la admiración. Eso era lo que yo valoraba entonces. Que me admirasen. Que me aplaudiesen. Que me buscasen. Y no quise ver que un hombre inocente iba a morir por mi causa. Ahora sé que eso no es excusa. No puedo decir que no lo sabía. No puedo decir que no lo veía. Quizás debería haber mirado un poco más al mundo que me rodeaba…”  
( de Rezandovoy)



LA OTRA SEMANA TRÁGICA DE BARCELONA






Los pasados quince días en que hemos sufrido las terribles consecuencias de los atentados terroristas en Barcelona y Cambrils provocan que muchos de nosotros con seguridad nos hagamos algunas preguntas. A título solo personal, y sin sentirme privilegiadamente único, yo me he hecho estos días algunos cuestionamientos cuyos planteamientos y posibles respuestas me dejan perplejo cuando no confuso.

La investigación posterior a los atentados sobre la estructura de la red terrorista ha sido rápida y sorprendente, pero ese éxito no puede ocultar el fracaso delo que antes se debería haber investigado. ¿Cómo es posible montar esa conspiración, con acumulación de ciento veinte botellas de butano, compra de cuchillos y machetes y litros de acetona sin que los comerciantes no lo advirtieran ni a la Policía Nacional- Mossos d'Esquadra-Guardia Civil?

Es triste y lamentable ver y escuchar las declaraciones de los políticos del más  alto rango de Madrid o de Barcelona ambos controlados e influidos por la interferencia de la tensión entre el gobierno central y la  Generalitat con el lamentable asunto de la independencia. Los que hablaban y los que escuchaban, andábamos pendientes no por lo que decían sino por cómo lo decían: palabras de doble sentido, referencias ocultas en algunas frases, omisiones y alusiones secretas, etc.

Siempre en situaciones desesperadas,  en los primeros momentos de los actos terroristas, la respuesta de las fuerzas de seguridad (en este caso,  los Mossos d'Esquadra) tiene que ser totalmente expeditiva. Inevitable es el uso entonces, con el gatillo fácil, de la pistola o la metralleta. Que se exalte como héroe nacional al agente que liquidó en un plis-plas a tres terroristas me sugiere la reacción de miedo y tal vez de venganza que asume inconscientemente la sociedad. Porque en otras situaciones parecidas la actuación rápida y extrema de la policía ha sido fuertemente criticada.

A mí me pareció algo cansino el montón de actos religiosos y laicos que se celebraron en esos días, llenos de solemnidad y boato donde los políticos parecían los protagonistas y ensombrecían precisamente a los parientes de las víctimas. Igualmente, en otras ocasiones los medios de comunicación trivializaban las manifestaciones de solidaridad y dolor que se realizaban en las calles: parecía a veces un numerito más de los muchos turísticos que el mes de agosto que convierte a todo en “shows” vacacionales.

Nadie dice que la manifestación del domingo fuera un éxito contundente: acudió menos gente de la que se esperaba. Y un montón de gestos y signos –gritos, pancartas, lemas- que olvidaron en muchos momentos a los más perjudicados que fueron las víctimas. El lema mismo de la manifestación me pareció muy pobre y que en el fondo mostraba algo que se ocultaba: la preocupación y el susto que todos llevamos en el cuerpo, aunque lo disimulamos. El lema parecía incompleto: “No tenim por, (estic cagat)” "No tengo miedo, (estoy cagado)". Porque no se trataba de expresar un estado de ánimo, sino de una reivindicación  de unidad y solidaridad contra un enemigo común que utiliza la más cruel de las violencias


Nada me convenció que fuera la actriz Rosa María Sardá quien tomara la palabra en nombre de toda la manifestación. Esa actriz con la que me he reído mucho en sus películas (no le quito ningún mérito como artista), representa para mí un personaje escéptico y socarrón –esa caída de ojos, esos labios displicentes- que me induce a no tomar en serio ni a convencerme de nada de lo que proclamaba en el manifiesto desde la tribuna de la manifestación.

sábado, 26 de agosto de 2017

ERES EL DIOS DEL CAMINO


                                                                 Eres el Dios del camino, 
                                                                  y nosotros caminantes, 
siempre de un lado para otro.
Tú sales a nuestro encuentro
donde menos te imaginamos:
en el cansancio compartido,
en los momentos de fiesta,
en las horas de calma
y en las de tormenta.

Eres el Dios del camino,
y nosotros peregrinos
buscando en nuestras vidas
tu presencia que nos llena
de paz, de sosiego,
de alegría.

Eres el Dios del camino,
y nosotros vivimos en marcha,
tratando de descubrirte,
porque estás entre nosotros.

(José María R. Olaizola sj)