Aunque procuro que las entradas en este blog, no sean muy largas para no cansar en exceso al personal, me vaís a permitir que una vez a la semana publique alguno de los comenrtarios criticos que me publican en alguna revista. Quieren ser objetivos cinematgrficamente pero tambien recogen la apreciacion subjetiva -y mis gustos y preocupaciones personales- de las muchas peliculas que veo. Naturalmente, siempre serán peliculas de interés por una causa u otra.
Nunca me abandones (Reino Unido 2010) de Mark Romanek. ****
La fugaz condición humana.

Como el espectador puede calibrar, “Nunca me abandones” es una pequeña joya cinematográfica basada en otra, la novela del mismo título del anglo japonés Katzuo Ishiguro que narra la triste y melancólica situación de unos jóvenes cuya vida será breve pues son clones destinados a ser donantes de órganos en una sociedad que enaltece como valor supremo la salud y la seguridad física. Educados en un colegio de élite, totalmente aislados del mundo que les rodea, con una férrea disciplina, ensayan vida social en las clases y solo reciben la vista de una señora, la “Madame”, que fomenta la actividad artística de los niños y adolescentes (para descubrir si tienen algo parecido al alma) y recoge las obras mas sobresalientes para archivarlas. Tres de ellos, Kathy, Tommy y Ruth, formarán un grupo unido al principio por la amistad y después por el amor, hasta que les llegue el tiempo de la donación de sus órganos, cuando, convertidos en una sombra, después morirán.
La película estaría encuadrada dentro del género de ciencia ficción y recuerda a títulos tan emblemáticos como “Soylent Green”, “Blade Runer” y “Gattaca”, donde se reflexiona sobre una sociedad que perdido el verdadero sentido de la individualidad y dignidad de la persona, utiliza la ciencia para experimentar sin escrúpulos sobre la criatura humana. Pero hay aun mucho más en el filme que comentamos: se plantean cuestiones muy serias sobre la fugacidad de la vida, sobre el gran misterio del alma humana, y es su ansia de felicidad. No nos habla de cuestiones ajenas, sino que nosotros estamos en esa narración como los protagonistas, buscando saber verdaderamente qué somos, cual es el sentido de nuestra vida y tratando de calmar con el amor que nos falta, esa sed infinita de felicidad que nuestro corazón reclama. Como digo, aunque el tema parece futurista, las cuestiones que se exponen son muy de hoy y más, cuando la acción del filme se desarrolla más bien en un ambientación que parece el de los años sesenta.
“Nunca me abandones” sin embargo no se interesa mucho en la descripción de los exteriores de primero, ese colegio y luego de los lugares de “prácticas” de los alumnos cuando son jóvenes. Más bien se centra en los sentimientos, en la espiritualidad de estos jóvenes inmersos en su mundo interior que no comprenden y cuyo horizonte oscuro está cargado de marginación, carencias y soledad. Solo el amor –se dice a hurtadillas en el colegio- puede darles algún plazo más de vida. Si entre ellos surge el amor auténtico, se les conceden cuatro años más de vida. Esa es la esperanza que tienen los jóvenes Tommy y Kathy (cuyos actores de niños y adolescentes y jóvenes están acertadísimos).
Un hermoso plano final donde en una alambrada se ven bailar al viento unos restos de plástico desgastados y desgarrados, resume y significa esta fugacidad de la vida, este destino que es la muerte para tanta gente desdichada: la humanidad. Como las bolsas d plástico después de su uso, que es función de servicio, se abandonan, olvidan y destruyen, así la vida efímera del ser humano. Es lo que también nos ocurre a nosotros, como en un momento del filme dice Kathy : “…De lo que nos estoy muy segura es si nuestras vidas son muy diferentes de las de los que salvamos… Tal vez ninguno entendamos lo que hemos vivido, ni sintamos que tuvimos bastante tiempo…”
No hay comentarios:
Publicar un comentario