


La tarde del domingo la he empleado para también dirigir un cine forum esta vez en la parroquia de Villa-marxant, donde el cura ha construido una Casa de la Iglesia y uno locales para jóvenes -Espai jove- de lujo, admirables. Allí el publico era ya adulto (y algo más) y hemos visto el filme de mi admirado Clint Eastwood: “Gran Torino”. Naturalmente el entusiasmo y el bullicio no era muy grande pero sí el interés y la atención. He presentado la película y después la hemos comentado, aunque los niños participan más que los mayores. La familia, la interculturalidad, la condena de la xenofobia, la relación maestro-discípulo, la adolescencia y su desorientación, la capacidad de elección, el honor, la culpa y el arrepentimiento, el amor bien entendido a la tradición, la capacidad del sacrificio –todos elementos y valores que se subrayan también en el Evangelio. Algunos me creen ingenuo porque yo soy capaz de ver todo esto y mucho más en una película. Me da igual. Creo que esto del cine en un maravilloso instrumento que Dios ha puesto en mis manos para anunciar el evangelio de Jesús, el Cristo.
¿Entendéis ahora por qué digo que ha sido un fin de semana evangélico, con cine?
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