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Un tiempo ya largo que ha
dedicado, con grandes sacrificios y tiempo gastado, atendiendo a las muchas coyunturas
y necesidades de la Iglesia de Los Ángeles, colaborando con sus curas párrocos,
y ayudando con su sabiduría y destreza a muchas cosas que necesitan las Cofradías de Semana Santa. Algunos piensa que la Iglesia se construye con grandes sermones o diciendo misas. Enrique tambien, con su eficiente trabajo, ha edificado mucha Iglesia.
Yo he sido receptor
de sus muchos servicios y atenciones durante los doce años que lo he tenido de sacristán.
Por eso también estoy sumamente agradecido. ¡Enriquito vale para todo, para un
roto y un descosido! He contado con él como sacristán, como amigo y, por la diferencia
de edad que tenemos, también como un hijo.
Enhorabuena,
Enriquito. Ad multos annos!
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