lunes, 27 de mayo de 2013

Bodas de plata sacerdotales




Invitado por un amigo ayer participé en sus bodas sacerdotales. Celebraba veinticinco años de ser ordenado sacerdote, y a la ceremonia, la solemne Eucaristía, acudieron un montón de sacerdotes. Ni qué decir tiene que, también de amigos y feligreses, la iglesia estaba a rebosar.

La  solemne Misa duró ¡dos horas y media! y estuvo llena de alegría, con el bullicio de los niños alrededor del altar y las músicas de los "kikos"..

Fue muy emocionante por cuanto el sacerdote que celebraba las bodas de plata está en estos momentos tratándose de una muy grave enfermedad. A alla aludió abiertamente,  sin tapujos en la larga homilía. Nos dio el bellísimo testimonio de ver a esta penosa enfermedad como una parte de la historia personal de su relación con Dios, como una ocasión de unirse íntimamente a Jesucristo. Sin duda, mi amigo es un hombre de fuerte y admirable fe. En la consciente aceptación de su enfermedad, el nos reconfortó a todos también en nuestra fe.

La homilía duró más de una hora, pero fue muy amena, con risas y lágrimas, hablándonos de lo humano y lo divino. Parecía casi un discurso de despedida. Yo rezo y espero que no sea así, sino que el tratamiento del cáncer que sufre sea eficaz y pronto lo tengamos restablecido entre nosotros.

domingo, 26 de mayo de 2013

"Chapeau" por este poema.



Esta mañana, "me he desayunado", leyendo este hermosísimo poema. Ha abierto mi corazón a la emoción, a la esperanza. Su autor es Eloy Sánchez Rosillo y el libro de poemas se titula "Antes del nombre" (Tusquets, 2013. Barcelona). Espero que os guste.

LA MAÑANA
Qué a salvo quien despierta sin temor
de encontrarse consigo un día más. Qué a salvo
cuando en el alba se levanta y entra
confiado en su ser, lava su cuerpo,
se viste en un instante ropa ahormada en el uso
 y ve por el balcón como muy tierna crece
la luz de una jornada en la que no
flaqueará su esperanza ni la fe que lo impulsa
en la gran aventura de existir.
Ahora sale a la calle con decisión, y llega
un aire claro a su pulmón alegre.
Avanza sin recelo, porque entiende la vida,
y se va abriendo paso entre las cosas
y silba invulnerable.

Lo que nos faltaba: exorcistas



Leo en el periódico de hoy (ABC, 25 de mayo, 2013) que el arzobispado de Madrid está estudiando formar a sacerdotes exorcistas para cubrir el vacío que existe en la capital  por la demanda que siempre ha habido y sigue habiendo (¡) y que el cardenal Antonio María Rouco Varela ya habría preparado a ocho de ellos para la diócesis de la capital.

¡Lo que nos faltaba! En vez multiplicar y preparar a gente que colabore en Cáritas para salvar del naufragio de la miseria y pobreza a tanta gente que se ahoga por la crisis económica, s e buscan  exorcistas para expulsar a los demonios.

¿Qué demonios? Si son los que han provocado está terrible crisis de valores morales y económicos, tendrán que empezar entonces a exorcizar a los banqueros, los políticos y a muchos empresarios que sin duda tienen al demonio dentro.

viernes, 24 de mayo de 2013

En Sevilla



Aprovechando el viaje hacia el Rocío que hice la semana pasada, como el tren del AVE llegó a las 12 de la mañana a Sevilla, aproveché unas cuantas horas para pasearme por esta hermosísima ciudad. En ella yo he estado muchas veces -(¡soy sevillano de cuna!)- pero uno nunca se cansa de callejear por los barrios de esta preciosa ciudad.

Así que comencé rezando unas Salve en la Macarena, y dirigiendo mis pasos por la calle Betis, fui contemplando sin ninguna prisa la vibrante vida y el bullicio de los sevillanos de estos barrios. Pasé por el Cristo del Gran Poder, (me admiró la intensa devoción) y después me senté un rato en un banco de la Alameda de Hércules. Entré después en una de las abundantes tabernas que hay por allí, y pedí que me diera de comer. Degusté unas berenjenas fritas como miel y unos pescaditos fritos. Delicioso.

Después del desagradable encuentro en la plaza de la Encarnación con un gigantesco aparato  arquitectónico que ha puesto el Ayuntamiento para cubrir el mercado que allí se hace, .una especie de setas gigantes que hacen de parasol-,  me dirigí hacia el Museo de Bellas Artes de San Fernando. Volví a contemplar las pinturas de Murillo y de Zurbarán, que parecían esperarme. Las Inmaculadas  de manto azul y miradas arrobadas, los monjes con sus hábitos blancos  y en éxtasis. Pero en ese museo la belleza parece salirse de los cuadros y de las salas de exposición. Los patios de lo que fue antes monasterio, con su estanques, sus arriates, sus flores, son otras auténticas magistrales obras de arte. Este museo parece una sucursal sevillana del Generalife de Granada.

 Valieron la pena estas horas en Sevilla.


martes, 21 de mayo de 2013

Regreso del Rocío



Después de siete días, regreso del Rocío. 

Este año la romería ha sido la más fría y con menos gente de las veintitrés que ya tengo a mi espalda. Llamaba la atención las calles De la aldea de Almonte, otrora atestadas de  gente. Se podía pasear muy  cómodamente por ellas sin tener que sortear caballos, evitar carriolas ni tropezar con la gente. Con la constante amenaza de lluvia que en muy poco momentos cuajó, un viento gélido hizo que muchas veces en pleno mediodía tuviéramos que usar ropa de abrigo.

Estos obstáculos precisamente han favorecido que se cumpliesen muchos de los objetivos de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Valencia de la que yo soy Director espiritual.

El camino desde Benacazón hasta el Rocío, (unos 80 km andados en tres días) es siempre maravilloso: el campo parecía un jardín, la marisma estaba espléndida de flores. Fueron tres jornadas  de convivencia y fraternidad. Después una vez llegados a la aldea del Rocío, los actos oficiales en los que tuvimos que participar salieron perfectamente.

 El final fue apoteósico: el encuentro de la Hermandad y su "Sinpecado" con la imagen de la Virgen del Rocío en la multitudinaria y prolongada procesión del lunes de Pentecostés. La emoción y las lágrimas de tener a la imagen de Virgen del Rocío tan cerca estalló en el corazón de todos los hermanos de Valencia. Ojalá que esa emoción se convierta en  sentimiento religioso y éste en acto de fe y testimonio de vida auténticamente cristiana.

sábado, 18 de mayo de 2013

¡A comer!



Dicen que queremos a la gente que nos da de comer. Desde que nacemos hasta el final de nuestros días necesitamos ser alimentados, y con el tiempo vamos aprendiendo que hay realidades que nos nutren y otras que nos intoxican.

Cuesta comer juntos y reposados en este tiempo de ritmos locos y de fast food. La comida rápida nos sacia aparentemente pero no nos deja satisfechos, nos distrae del verdadero gusto de las cosas y del tiempo necesario para que las relaciones se cuezan. Pasé un tiempo en que hacer la comida para mi comunidad era un reto, ahora se ha convertido  en una bendición.  Me habla de mí misma, cuando la hago rápida, de cuan distraída estoy… y es casi un momento terapéutico, que me pone en sintonía con la gente que estará en la mesa, cuando tomo conciencia y vivo lo que significa. 
Una monitora de un taller de cocina de Cáritas preguntó a las alumnas al terminar un plato que recordaran los ingredientes que llevaba. Las mujeres fueron diciendo: «carne, pimiento, guisantes...» y al acabar ella les comentó: «os falta uno: poner amor»....El arte en el amor, como en la cocina,  consiste en descubrir que lo que le gusta a uno, no necesariamente le gusta al otro del mismo modo.

Cuentan que Jesús se apareció pidiéndoles algo de lo que habían pescado, para acabar  sorprendiéndoles  con un desayuno en la orilla  preparado  a fuego lento…¿Os habíais fijado que con él siempre acabamos comiendo?
                                                                            Mariola López Villanueva rscj