Todos recordamos con simpatía y deleite a Amelie, aquel personaje de la tierna y cómica película del mismo titulo que creó el director francés Jean Pierre Jeunot. Ahora éste nos ofrece otro filme, de parecida temática que nos narra el proceso de maduración de un niño prodigio a través de un viaje por el medio Oeste de Estados Unidos.
En "El
extraordinario viaje de T. S. Spivet” (observen que la traducción del titulo original es más escueta) abundan los momentos brillantes e
impactantes, mezcla de la imaginación desbordante
de su autor manifestada en una puesta en
escena perfecta donde los encuadres están
muy bien medidos, la fotografía es perfecta y que aun gana más con su proyección
en 3D, que es lo que hace que la línea argumental abandone su tensión y el transcurso de
su narración. Esto se advierte sobre todo en la mitad de su metraje. Los
personajes están mejor perfilados que
los de sus otras películas anteriores y que da mayor corporeidad a una historia
que se que instala fundamentalmente en los aledaños de la fábula.
La película en su conjunto se torna en algo simpático y agradable aunque el espectador no se entrega del todo a ella, pese a que han desaparecido los
excesos y lo caricaturesco propio de su cine que presenta aquí como en sus
otras cintas, virtudes y valores muy humanos cercanos al inicio del camino de
la vida como es la infancia y la adolescencia: el descubrimiento de la propia
identidad y su valor, la constancia y la perseverancia, la vocación y el
trabajo, el coraje y la lucha por la vida y el ingenio puesto al servicio de
los demás.
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