lunes, 31 de agosto de 2020

HACE DIEZ AÑOS QUE EMPECÉ MI BLOG



Hace 10 años que ando escribiendo en mi blog «UMBRAL DE ZONA". Fue en agosto de 2010 (¡mucha agua ha pasado por el puente de mi vida!), cuando escribí mi primera entrada que intentó explicar el sentido del nombre de dicho blog. Nunca pensé que llegara a tantos años y veo que casi llega al medio millón de visitas (!). A todos los que me han leído y seguido, aunque a veces hayamos disentido, muchísimas gracias. El blog no pretende ser más que una ventana de diálogo y reflexión. Si puede ayudar a alguien, leyéndolo, mejor.
Ahí tenéis aquella primera entrada:

lunes, 16 de agosto de 2010

Sin ánimo de ponerse transcendentes ni "elevados", ahí va la aclaración del sentido del título de este blog
-"Umbral de Zona"- que quiere ser algo personal, mostrado en el escaparate de internet. 
Si conoces bastante el Ciney has visto la película STALKER de Andrei Tarkovsky(1981)  te sonará que "La Zona" es el lugar -al principio inhóspito y desangelado- donde todos los sueños se hacen realidad. Es la otra orilla, ese sitio que se mide con otras medidas, donde no hay espacio ni tiempo y donde el silencio interior es fundamento de la Palabra.
Vivimos en el umbral de la Zona, deseándola, adivinándola, atisbándola.
Mis comunicaciones en este blog quieren tener la modesta misión del "Stalker" (ese explorador-guía-que va delante) de señalar el futuro mejor que esperamos.
Desde aquí, desde hoy, saludo a todos los amigos que me puedan leer y soportar en mis reflexiones. A todos, conocidos y desconocidos, les pido perdón y paciencia.

jueves, 27 de agosto de 2020

EN LA MUERTE DE RAMÓN, EL FERRETERO

Hace nueve años escribía en este blog (mirad la
fecha de la entrada más abajo) esta nota a raíz de la jubilación de Ramón, el ferretero. la alegría de acabar un trabajo bien hecho, el orgullo de pasar su sencillo negocio a su hijo Juanjo. Hoy, con muchos mas amigos, lloro su muerte. Se ha ido un gran amigo, que como tanta gente trabajadora entendió la vida como un servicio. Por él mañana en su entierro rezaré por él.¡Descanse en paz!


viernes, 2 de diciembre de 2011


Las tiendecitas del barrio



Una de las cosas más entrañables de nuestros barrios y pueblos son los comercios o tiendas que desde siempre hemos tenido cerca de nuestras casas. A veces, cuando nos reunimos con amigos de infancia recordamos precisamente aquellas tiendas o “paraetas” donde comprábamos las cosas.  Aquí en el Cabanyal no es una excepción: hay comercios y tiendas de toda la vida. Ahora andan en recesión galopante debido a los nuevos planteamientos comerciales y a la voraz competencia de los macrocentros.

La "Ferretería de Los Ángeles" es uno de esos comercios de toda la vida, aquí, en el Cabanyal. Allí acudes a por algo,  y por raro que sea,  lo tienen y si no, te lo buscan y si no, te lo hacen ellos. Ramón (padre y que ya se ha jubilado) y Juan José (hijo) te atienden siempre con prontitud, simpatía y actitud de servicio detrás del mostrador y delante de un montón asombroso de “cachivaches ferreteros”. En pequeños cajoncitos tienen toda clase tornillos, tuercas, clavos, alcayatas, ganchos y tachuelas.

Dentro de un mes se tienen que trasladar a otro local, casi enfrente de donde están ahora. Seguramente vamos a perder el abigarrado  paisaje de la vieja ferretería. Será todo más nuevo, funcional y moderno, pero, seguro, estrenarán aun más simpatía, ganas de trabajar y voluntad de servicio. Que se ganen, pues, durante muchos años el pan de cada día con ese su trabajo. “Ad multos annos!”

martes, 18 de agosto de 2020

OFRENDA



Offret
(En recuerdo de A. Tarkovsky)

Porque mi padre me dijo:
“Riega siempre el árbol seco, 
con la luz primera, como si fuese un rito,
y espera a que despierte y reviva:
brotarán hojas verdes, florecerá”.

Cada día mi cubo de agua
hasta el árbol lo transporto.
Y vuelco su agua fresca 
en la endurecida y reseca tierra 
donde sus oscuras raíces duermen.
¡El chapoteo del agua vertida
me recuerda la franca voz de mi padre!
"¡Al principio era el Verbo
dime por qué , papá!"








viernes, 14 de agosto de 2020

OLIVOS MILENARIOS


ARS LONGA, VITA BREVIS.
Veía yo ayer un breve reportaje sobre los olivos milenarios que hay plantados en la Comunidad Valenciana y qué por mor del progreso y de la globalización también están sufriendo el grave problema de su traslado a otros lugares ¡También los árboles sufren el problema de la emigración!  Árboles viejísimos, testigos de la inmutable naturaleza cronologizada por la historia, son arrancados de cuajo para ser trasplantados en otro sitio, en otro clima, en otro paisaje . Aunque siempre se ha hecho, ahora es verdaderamente un flagrante abuso que el arte de la decoración y la industria de la jardinería están realizando. Creo que hay una película “El olivo” (Iciar Bollain, 2016)  que se realizó sobre este tema y qué jugó con el paralelismo de un olivo centenario y un anciano al que no se le iba a permitir morir en la tierra que él trabajó y en la que creció .

En el reportaje me llamó la atención la escena cursi y “demodé” de ver a una señora arrimada al tronco del olivo como si estuviera abrazada a su amante hablándole con dulzura, haciéndole arrumacos, acariciando su rugoso y atormentado tronco e incluso besándolo . Muy mono pero muy cursi. Ese recurso lo suelen hacer algunos poetas. Trasladándolo a menor escala la escena podría haberse rodado en vez de con un olivo… ¡con una lechuga! . Antropomorfizar lo que no es humano tiene sus riesgos y el ridículo es el que menos. Es lógico que ante un árbol del que se sabe que tiene centenares de años uno piense en la fortaleza  y en la dureza de la naturaleza pero la reflexión de recaer más bien en ala conciencia de la debilidad del ser humano, en la brevedad de la vida, en el paso rápido del tiempo. Reflexiones melancólicas que hoy y por ahora, no ayudan nada a levantar el ánimo. Ars longa, vita brevis!

jueves, 13 de agosto de 2020

COMULGAR CON LA MASCARILLA DEl JOKER


+

Cuando hace un año se estrenó la película “Joker” de Todd Phillips, yo no fui enseguida a verla. Quizá por prejuicios, pues pensaba que era una película industrial más de puro entretenimiento basada en los personajes de los tebeos, no acudí a verla hasta casi un año, después de haber leído críticas positivas y comentarios de recomendación de algunos amigos. Me equivocaba en efecto: me pareció una gran película, muy impactante, que no tenía los socorridos ingredientes del cine barato de terror facil sino que en ella vi una profunda reflexión sobre el mal y su misterio en la vida, sobre las personas qué en la desesperación de su soledad y la desolación de sentirse relegados, excluidos, despreciados y olvidados no encuentran otra respuesta de salida en la vida que ejecutar el mal. 

Ya digo: la película “Joker” me parece una reflexión muy profunda sobre el misterio del mal. Porque hay personas qué son esencialmente malas, que no pueden evitar hacer el mal. Ya el libro de Job en la Biblia emprendió también este tipo de reflexión sobre el mal y el sufrimiento, iluminada por la fe en un Dios que parece callar. En la película, el pobre payaso es un hombre que sufre y qué solamente pretende salir de su sufrimiento haciendo el ma .  Pero aquí éste se intenta descubrir en la nada, si ninguna sin ninguna referencia religiosa o a la trascendencia.


Bueno, pues todo eso lo comento a raíz de que el otro día celebrando la Santa Misa en el momento de dar la comunión se me acercó una persona (a la que conozco, a la que en ningún momento le puedo atribuir mala voluntad sino tal vez inconsciencia) a recibir la Sagrada Comunión ¡con una mascarilla que representaba la parte inferior del rostro del Joker! Pensé que se me aparecía el demonio que se acercaba a comulgar. Cuando estuvo delante de mí, se quitó el cubrebocas siniestro y yo le di de comulgar. Son cosas qué pasan muchas veces en los templos. Estaba claro que no es ese el tapabocas más apropiado con el que habría que acudir a comulgar, pero a ver quién Indica eso en ese momento al interesado. ¿Serán cosas, ay, de este terrible tiempo de calamidad que estamos pasando?

martes, 11 de agosto de 2020

ZAPATOS DE TACÓN

Cuentan que Lola Flores remataba una madrugá de la Semana Santa sevillana en un bar. Una gitana se le acercó." ¡Lola! ¡qué tacones más bonitos lleva!" La Faraona se los quitó y, sin preocuparle si eran o no de su número, se los dio y se marchó descalza para su casa.

Reacción inmediata: seguramente, tenía otro par a buen recaudo. Todos tenemos zapatos de sobra. Pero sólo ella se los quitó y no le preocupó rematar aquel Jueves Santo con los pies polvorientos.
Juguemos a "yo nunca..."  nunca me he quitado los zapatos en plena calle para dárselos a otro.

De "VIDA NUEVA"